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Evita que tu gato arañe los muebles: la guía clave para dueños

Mantener tus muebles intactos es posible. Si tu gato araña, esta guía te enseña a canalizar su instinto de forma positiva.

Lo que hay que hacer para que no arañen. Fuente: Shutterstock.

Lo que hay que hacer para que no arañen. Fuente: Shutterstock.

Compartir la vida con un gato implica aceptar que muchas de sus conductas habituales responden a su naturaleza salvaje. El hábito de arañar superficies es, sin dudas, uno de los desafíos más comunes que enfrentan los dueños en casas y departamentos.

Cómo evitar que un gato arañe los muebles

Intentar prohibir que un gato use sus garras es un error conceptual. Se trata de una necesidad grabada en su ADN. Eso les permite estirar la musculatura, mantener sus uñas en condiciones y canalizar los niveles de ansiedad.

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Consejos para que el gato no arañe.

Consejos para que el gato no arañe.

La experta en comportamiento felino, Eva San Martín, explicó que “todos los gatos necesitan rascar para sentirse seguros y felices”. Al hacerlo, no solo realizan un mantenimiento físico, sino que liberan feromonas, unas sustancias químicas que utilizan de forma instintiva para marcar su territorio. En este caso, el secreto no es reprimir la conducta, sino redirigirla hacia los objetos correctos.

Para lograr que la mascota elija sus propios accesorios en lugar de ensañarse con los muebles, se pueden aplicar las siguientes estrategias. Por un lado, los especialistas sugieren optar por estructuras verticales, estables, pesadas y de dimensiones generosas para que el animal pueda estirarse por completo.

La ubicación es clave. De nada sirve un rascador escondido en una habitación vacía. Deben colocarse en las zonas donde el gato pasa más tiempo o justo al lado de los muebles que ya empezó a dañar. En tanto, si el presupuesto es ajustado o buscan sumar opciones caseras, las cajas y planchas de cartón son una alternativa infalible y económica que los vuelve locos.

Por otra parte, realizar un corte de uñas preventivo de manera semanal ayuda a reducir significativamente la capacidad de daño en el hogar.

Aunque la conducta de morder se asocia más a los perros, la mordedura del gato también forma parte de las herramientas de comunicación y juego del felino. Para desactivar este hábito antes de que se vuelva un problema mayor, la regla de oro es nunca jugar utilizando las manos o los pies. Si el animal intenta morder, hay que retirar la atención de inmediato y ofrecerle un juguete interactivo para que descargue su energía allí, enseñándole de manera progresiva cuáles son los límites del juego seguro.