Las 4 plantas que crecen solas, resisten el frío y mantienen tu jardín perfecto todo el año
La Santa Rita, la hiedra, la glicina y el jazmín de invierno son trepadoras ideales para cubrir muros y cercos con poco mantenimiento y gran impacto visual.
Las plantas trepadoras que ganan popularidad.
PinterestMuchos sueñan con un jardín impecable, pero no todos tienen el tiempo necesario para dedicarle a su mantenimiento. Por eso, cada vez gana más interés la elección de especies resistentes, de bajo cuidado y que conserven su follaje durante todo el año.
En este escenario, las plantas trepadoras se posicionan como una de las mejores alternativas. Su principal ventaja es que crecen en vertical, apoyándose en muros, cercos o estructuras, lo que permite cubrir espacios vacíos mientras suman valor ornamental con sus flores y hojas.
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La Santa Rita: la planta más elegida por su resistencia
Una de las más elegidas es la Bougainvillea, popularmente conocida como Santa Rita. Se destaca por su amplia gama de colores (rosa, violeta, rojo, naranja o blanco) y puede alcanzar hasta 12 metros de altura si recibe abundante luz solar y se planta en suelos con buen drenaje.
Además, tolera heladas leves y solo necesita podas periódicas para controlar su crecimiento y mantener su forma.
La hiedra destaca por su rápido crecimiento
Otra opción muy utilizada es la hiedra común, una enredadera altamente adaptable que puede cubrir grandes superficies y alcanzar hasta 30 metros. A diferencia de la Santa Rita, prefiere la luz indirecta o la semisombra. Para evitar que se vuelva invasiva, se recomienda realizar podas regulares.
La glicina es una planta aromática
La glicina es otra protagonista en jardines: sus racimos de flores violetas aportan un fuerte impacto visual. Tolera la sombra parcial y crece mejor en suelos húmedos y bien drenados. Sin embargo, requiere podas frecuentes para estimular la floración y controlar su expansión.
El jazmín del invierno florece incluso en heladas
Por último, el Jazmín de invierno suma color en los meses más fríos gracias a sus flores amarillas. Es una de las especies más resistentes a las bajas temperaturas, aunque necesita sol pleno y riego moderado. Es clave evitar tanto el exceso de agua como la sequía prolongada.





