El secreto de los nutricionistas: el arroz se lava por esta razón
Descubre la razón científica por la que los nutricionistas recomiendan lavar el arroz antes de cocinarlo y cuándo no lo recomiendan.
El consejo de los que saben.
Getty ImagesLo que para muchos es un hábito, actualmente es un análisis por parte de nutricionistas. La decisión de pasar el arroz por agua antes de llevarlo a la olla no es solo una cuestión de costumbre sino que tiene argumentos.
Recomendaciones con el arroz
Reconocidos chef avalan el lavado del grano de arroz. El argumento principal es la eliminación del exceso de almidón superficial, un paso indispensable cuando el objetivo es obtener un grano separado, liviano y firme. Esta técnica es importante en preparaciones como el sushi o el arroz jazmín, donde la precisión en la textura define el éxito de la receta.
Las investigaciones realizadas muestran que, aunque el lavado retira componentes superficiales, no siempre altera radicalmente la dureza final del grano, desafiando algunos mitos sobre la "pegajosidad" absoluta.
Más allá del sabor del arroz, la seguridad alimentaria en la cocina es un factor determinante. El especialista Miguel Ángel Lurueña señaló que el enjuague ayuda a reducir la presencia de arsénico, un elemento tóxico que la planta de arroz absorbe naturalmente del suelo y el agua durante su crecimiento.
Sin embargo, esa limpieza tiene un costo nutricional porque se pierden vitaminas hidrosolubles que arrastra el agua. A través del decreto 380, en Argentina el arroz se comercializa enriquecido con hierro, zinc y ácido fólico para combatir la desnutrición. En esos casos, lavarlo implica desperdiciar gran parte de esos beneficios añadidos.
Cuándo hay que lavar el arroz
Para arroz blanco suelto se aconseja lavar el grano, mientras que no se aconseja para risotto porque se necesita del almidón para la cremosidad.
En la preparación de sushi también se recomienda lavar, mientras que no así para preparar paellas. Por último, no se aconseja lavar para la preparación de arroz con leche.


