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La ruta de Córdoba llena de volcanes y túneles que pocos conocen

En el corazón de Córdoba, una ruta de apenas 40 kilómetros condensa valles, cerros, volcanes extintos y una obra de ingeniería de los años treinta.

 En la ruta Provincial 28, los volcanes antiguos se mezclan con espinillos y palmas caranday, marca registrada del territorio.

 En la ruta Provincial 28, los volcanes antiguos se mezclan con espinillos y palmas caranday, marca registrada del territorio.

Gobierno de Argentina

Argentina tiene miles de paisajes, pero para quienes tienen un vehículo propio, existe una de las rutas más lindas del país. No está en la Patagonia ni en la Quebrada de Humahuaca: se trata de la Ruta Provincial 28, en Córdoba. Allí, la tierra se ondula, quiebra y eleva, y la ruta se sumerge en un paisaje de antiguos volcanes en las Sierras de Pocho, rodeados de espinillos, chañares y palmas caranday, un sello de identidad de este territorio.

Descubriendo los volcanes y túneles de Córdoba

El recorrido comienza desde Taninga, tomando la RP 28. En breve, la ruta invita a mermar la marcha y preparar la mirada, porque allí se encuentra, quizás, la panorámica más imponente del departamento. Desde algunos miradores se puede apreciar la imponente Quebrada de la Mermela y un salto de agua conocido como el “velo de la novia”. Debajo, las extensas llanuras de bosque marcan el límite provincial.

Luego, al llegar más adelante, la ruta accede a lo que es su gran atractivo: el Camino de los Túneles, una gran obra de ingeniería nacida en la década del 30 para lograr una conexión más fluida entre Córdoba y La Rioja. Se trata de cinco pasos por debajo de la montaña que atraviesan los cerros como un suspiro entre tanta belleza. El camino es de cornisa, angosto y paralelo a la Quebrada de la Mermela. Entre curvas pronunciadas, miradores para detener la marcha y cóndores rozando el paisaje, se despliega todo el esplendor de esta ruta.

túneles córdoba
Desde la ruta, la Quebrada de la Mermela y el

Desde la ruta, la Quebrada de la Mermela y el "velo de la novia" reciben al viajero antes de llegar a los túneles.

Si se atraviesan los túneles y se desciende la cuesta, la ruta revela otro paisaje. Allí comienza la inmensidad de la Reserva Natural Chancaní, que protege uno de los más importantes remanentes del bosque chaqueño occidental, con quebrachos, molles y algarrobos, además de los extensos llanos riojanos. La región involucra apenas un 3% del bosque nativo de Córdoba, por lo que muchas hectáreas están bajo resguardo, como las de la propia Reserva Natural Chancaní y el Parque Nacional Traslasierras.

Este último, ubicado alrededor de la ex estancia Pinas —que perteneció al político Lisandro de la Torre— es área protegida desde el año 2018. Las especies de flora predominantes son las típicas de una región de bosque seco: algarrobos, mistoles, quebrachos y palma caranday, entre otros. La fauna se caracteriza por la presencia de animales como el puma, el oso melero, guanacos, martinetas, carpinteros negros, pecaríes de collar y especies endémicas, como el tucu tucu cordobés. Se estima que el área es hábitat de 161 especies de aves, 24 de mamíferos y 30 de reptiles.

En la actualidad, el tramo de la ruta que va desde Taninga hasta los túneles se encuentra asfaltado, lo cual hace que la visita sea mucho más sencilla. El tramo que aún sigue siendo de ripio es el que baja desde los túneles hasta la Reserva Natural Chancaní. Es importante, para llegar hasta este punto, asegurarse de tener suficiente combustible y revisar las condiciones del vehículo.