La receta de buñuelos de acelga que hacía la abuela y nunca falla
Crujientes por fuera y suaves por dentro, esta receta de buñuelos de acelga es perfecta para una picada o guarnición casera llena de sabor.
Receta de buñuelos de acelga irresistibles: fáciles, económicos y deliciosos.
elGourmetEsta receta de buñuelos de acelga es un clásico de la cocina casera española y latinoamericana. Los buñuelos combinan la suavidad de la acelga con una masa ligera que al freírse queda dorada y crujiente. Siguiendo el paso a paso podrás preparar un plato sencillo, económico y perfecto para compartir.
Rinde: 4 porciones
Ingredientes
-
300 gramos de acelga.
150 gramos de harina de trigo.
2 huevos.
80 mililitros de leche.
80 gramos de cebolla.
5 gramos de sal.
2 gramos de pimienta negra.
5 gramos de polvo de hornear.
500 mililitros de aceite para freír.
Paso a paso para crear unos buñuelos de acelga caseros deliciosos
1- Lavá bien la acelga y cortarla en tiras finas.
Te puede interesar
El flan de queso más cremoso: receta fácil para lucirte
2- Herví la acelga durante unos minutos hasta que esté tierna.
3- Escurrí muy bien la acelga y picarla finamente.
4- En un bol, colocá la acelga, la cebolla picada, los huevos y la leche.
5- Añadí la harina, el polvo de hornear, la sal y la pimienta negra.
6- Mezclá hasta obtener una masa espesa y homogénea.
7- Calentá el aceite en una sartén profunda.
8- Tomá pequeñas porciones de masa con una cuchara y colocalas en el aceite caliente.
9- Freí los buñuelos hasta que estén dorados por ambos lados.
10- Retirá los buñuelos y colocalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
De la cocina a la mesa
Los buñuelos de acelga son una preparación muy popular en la cocina casera porque esta receta combina ingredientes simples con un resultado delicioso. La acelga aporta sabor y suavidad, mientras que la masa frita crea una textura crujiente irresistible. Estos buñuelos se pueden servir como entrada, picada o incluso como guarnición de carnes y pescados. Lo ideal es comerlos recién hechos, cuando están bien dorados y calientes. También pueden conservarse en la nevera durante uno o dos días y calentarse en el horno para recuperar su textura. Es una preparación humilde, sabrosa y muy querida en muchas cocinas familiares. ¡Sabrosísimos!.



