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La planta que pocos cuidan bien y puede llenar tu jardín de flores todo el año

Los 3 cuidados que hay que tener en cuenta sí o sí para que la planta crezca fuerte y sana.


El rododendro es una de las plantas más elegidas para decorar el jardín gracias a sus flores coloridas y su resistencia. Sin embargo, para que crezca sano y florezca en todo su esplendor, es clave conocer algunos cuidados básicos.

A la hora de sumar vida al jardín, elegir la especie correcta marca la diferencia. En ese sentido, el rododendro se destaca como un verdadero comodín porque aporta volumen, color y elegancia, incluso en climas más fríos. Pero requiere paciencia, ya que su crecimiento es lento y puede tardar en alcanzar entre 20 y 30 centímetros en sus primeras etapas.

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La planta que puede dar vida al jardín.

Después de las rosas, es una de las plantas más populares. Sus hojas firmes y sus racimos de flores en primavera, que pueden ser en tonos blancos, rosados, rojos, violetas e incluso amarillos, lo convierten en una opción muy buscada para exteriores.

¿Cómo cuidar esta planta?

La luz es fundamental para su desarrollo. El rododendro necesita buena iluminación, pero no tolera el sol directo durante muchas horas. Lo ideal es ubicarlo en un espacio con semisombra, donde reciba luz suave, especialmente en los momentos de menor intensidad del día.

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Los cuidados clave para que el rododendro crezca fuerte y sano.

Aunque es una planta resistente, las temperaturas muy altas o muy bajas pueden afectarlo. En días extremos, se recomienda protegerlo con mantas especiales o cubrir la base con hojas secas para conservar la humedad y evitar daños en las raíces.

El riego es uno de los puntos más delicados. Si bien el rododendro necesita humedad constante, no tolera el exceso de agua en las raíces. Un mal drenaje puede provocar que la planta se deteriore rápidamente. Por eso, es fundamental asegurarse de que el suelo drene bien antes de plantarlo.