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Hobby dogging: la nueva tendencia donde la gente pasea perros imaginarios

La tendencia conocida como hobby dogging nació como un juego urbano y hoy se expande por distintas ciudades del mundo.


En Argentina, el fenómeno therian viene ganando visibilidad en redes y en espacios públicos y, mientras acá ese tema genera curiosidad y debate, en el norte de Europa apareció otra tendencia llamativa que también sorprende a cualquiera que la cruza: el hobby dogging.

La tendencia empezó a llamar la atención cuando transeúntes vieron a personas caminar con correas vacías, detenerse en esquinas y simular que interactúan con perros inexistentes. Lo que parecía una broma aislada terminó convirtiéndose en una práctica social con reglas implícitas y un componente lúdico que mezcla actividad física y performance urbana.

El origen del hobby dogging se ubica en Europa del Norte, especialmente en Suecia y Dinamarca, donde grupos de amigos comenzaron a practicarlo como un desafío humorístico durante caminatas. La idea es imitar con precisión el comportamiento de un dueño de mascota: esperar mientras el "perro" olfatea, evitar obstáculos y hasta recoger desechos imaginarios.

Así se practica esta nueva tendencia

Un video viral muestra cómo personas practican la nueva tendencia del hobby dogging, una actividad en la que simulan pasear perros invisibles en parques y veredas.

Con el tiempo, la práctica se difundió en redes sociales y se volvió viral, lo que impulsó su expansión hacia Alemania, Reino Unido y los Países Bajos. Videos cortos mostrando paseos perfectamente coreografiados ayudaron a consolidar esta tendencia como una forma de intervención urbana que mezcla comedia, ejercicio y observación social.

Quienes practican hobby dogging insisten en que no se trata solo de humor: algunos lo toman como una manera de moverse sin presión deportiva, y otros lo viven como un ejercicio de imaginación para romper la rutina. Para ciertos participantes, la tendencia también funciona como una especie de entrenamiento para perder vergüenza en la calle y animarse a lo espontáneo.

En Japón y Corea del Sur, la tendencia adoptó un enfoque más performático, con participantes que suman accesorios, rutas planificadas e incluso encuentros grupales donde cada persona presenta a su "mascota invisible". Aunque puede parecer absurda a primera vista, la tendencia del hobby dogging refleja una búsqueda por experiencias simples y compartidas: pasear un perro imaginario se volvió, paradójicamente, una forma real de salir del piloto automático y conectarse con el entorno.