Este pan de remolacha es todo lo que está bien: receta rápida paso a paso
Receta de pan de remolacha casero, colorido, esponjoso y nutritivo. Ideal para preparar en casa y sumar vegetales de forma deliciosa y original.
Sorprendé con esta receta de pan de remolacha natural.
ShutterstockSi estás buscando una preparación casera, nutritiva y visualmente atractiva, esta receta de pan de remolacha es ideal. Su color intenso y su sabor suave lo convierten en una opción perfecta para acompañar cualquier comida, además de ser una manera deliciosa de incorporar vegetales a tu alimentación.
La remolacha es un vegetal con grandes beneficios nutricionales: aporta fibra, antioxidantes y vitaminas. Utilizarla en preparaciones de pan no solo agrega valor alimenticio, sino que también aporta un color vibrante y una humedad especial a la masa. El pan de remolacha es sencilla y puede realizarse con ingredientes comunes. Ideal para quienes buscan una alternativa creativa al pan blanco, te permite obtener un pan casero, esponjoso y con una corteza suave. Puede prepararse con harina blanca, integral o una mezcla de ambas, y permite agregar semillas o frutos secos si se desea. La remolacha cocida y procesada se integra fácilmente a la masa, y su sabor se vuelve muy sutil después del horneado. Es perfecta para hacer tostadas, sándwiches o acompañar ensaladas. A continuación, te explicamos paso a paso cómo preparar esta receta desde cero.
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Ingredientes
1 remolacha mediana cocida (aprox. 150 g), 500 g de harina de trigo (puede ser común, integral o mezcla), 10 g de levadura seca, 1 cucharadita de sal, 1 cucharada de azúcar, 250 ml de agua tibia (aproximadamente), 2 cucharadas de aceite vegetal o de oliva.
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Desarrollo paso a paso para que prepares pan de remolacha
- Lava bien la remolacha y cocínala entera, con piel, en una olla con agua hasta que esté tierna (entre 30 y 40 minutos). Luego, déjala enfriar, pélala y procésala en licuadora o procesadora con un poco del agua de cocción o agua limpia hasta formar un puré liso. Reservá.
- En un recipiente pequeño, coloca la levadura seca, el azúcar y unas cucharadas del agua tibia. Mezcla suavemente y deja reposar unos 10 minutos, hasta que se forme espuma en la superficie. Esto indica que la levadura está activa.
- En un bol grande, coloca la harina y la sal. Mezcla para distribuir bien los ingredientes secos. Si vas a usar harinas integrales o combinadas, puedes ajustar la cantidad de agua después, ya que absorben más líquido.
- Agrega al bol el puré de remolacha, la mezcla de levadura activada, el aceite y el resto del agua tibia. Mezcla primero con una cuchara o espátula, y luego comienza a amasar con las manos hasta integrar todos los ingredientes. La masa debe quedar húmeda pero manejable.
- Amasa durante 8 a 10 minutos sobre una superficie limpia, hasta lograr una masa suave y elástica. Si es necesario, espolvorea con un poco de harina. Forma un bollo, colócalo en un recipiente limpio, cubrilo con un paño y deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (aproximadamente 1 hora).
- Una vez que la masa haya levado, desgasifícala suavemente con las manos. Dale forma de pan (puede ser en forma de bollo o alargado) y colócalo sobre una placa para horno aceitada o cubierta con papel manteca. Dejá leudar nuevamente por 30 a 40 minutos.
- Enciende el horno a 180°C. Si lo deseás, puedes pincelar la superficie del pan con un poco de agua o aceite y espolvorea si lo deseas con semillas (sésamo, chía o amapola) antes de hornear.
- Lleva el pan al horno precalentado y cocina durante 35 a 45 minutos, hasta que esté dorado y al golpearlo suavemente en la base suene hueco. El tiempo puede variar según el tamaño y tipo de horno. Si usás moldes pequeños, el tiempo de cocción será menor.
De la cocina a tu mesa
Una vez horneado, retirá el pan y dejá enfriar sobre una rejilla. Es importante esperar a que enfríe por completo antes de cortarlo, para que la miga termine de asentarse.
El pan de remolacha es una manera deliciosa y visualmente atractiva de sumar vegetales a tu alimentación diaria. Su preparación no requiere técnicas complicadas, y el resultado es un pan casero con una miga húmeda, un color natural vibrante y un sabor suave que combina perfectamente tanto con ingredientes dulces como salados. Es ideal para sorprender a invitados o renovar tus comidas diarias. Puedes conservarlo envuelto en un paño o en un recipiente hermético durante 2 a 3 días, o congelarlo en rebanadas para tenerlo siempre a mano. Anímate a probar esta receta: es simple, saludable y llena de color. ¡Y a disfrutar!