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Este es el motivo por el que no tienes que tirar las cáscaras de mandarina

La cáscara de mandarina seca es un aliado para la limpieza del hogar. Al infusionarla con vinagre, se obtiene un potente desengrasante y desinfectante natural.

La mandarina es una de las frutas estrella de la temporada gracias a su dulzura y su aporte de vitamina C para fortalecer las defensas. Sin embargo, todos tiran la cáscara a la basura cometiendo un error.

Lejos de ser un residuo, la cáscara de este cítrico concentra aceites esenciales, antioxidantes y compuestos aromáticos que, una vez secos, pueden reutilizarse de múltiples formas en la casa y en la rutina de cuidado personal.

Para aprovechar al máximo sus propiedades, el procedimiento es sencillo. Alcanza con dejar secar las cáscaras expuestas al sol durante 3 o 4 días. Una vez deshidratadas, pueden emplearse enteras o triturarse hasta formar un polvo fino que servirá como base para distintas recetas caseras.

Usos prácticos de la cáscara de mandarina

Hervir unos trozos de cáscara seca en agua genera una bebida reconfortante y 100% natural. Este efecto se debe a la presencia de D-limoneno, un principio activo con cualidades antiinflamatorias que ayuda a aliviar la pesadez estomacal y a relajar el sistema nervioso.

La cáscara de la mandarina tiene muchas propiedades.

La cáscara de la mandarina tiene muchas propiedades.

Sumergir las pieles secas en un frasco con vinagre blanco durante varios días da como resultado un potente limpiador casero. Esta preparación es ideal para desengrasar y desinfectar mesadas, baños y cocinas, reemplazando a los limpiadores químicos industriales y generando un ahorro significativo.

Al secarse, los aromas de la mandarina se concentran. Colocar las pieles en pequeñas bolsas de tela dentro de cajones, roperos o el auto permite neutralizar la humedad y difundir un perfume cítrico duradero. También pueden usarse sobre difusores de calor.

Además, el intenso perfume de los aceites esenciales cítricos resulta desagradable para insectos como moscas, mosquitos y polillas. Ubicar trozos secos cerca de ventanas o dentro de armarios ayuda a mantenerlos alejados sin recurrir a insecticidas tóxicos, lo que lo vuelve ideal para hogares con niños o mascotas.

Por último, al procesar las cáscaras secas hasta lograr un polvo fino, este se puede mezclar con ingredientes hidratantes como miel, yogur o aceite de coco. Aplicado con suaves masajes circulares, ayuda a retirar las células muertas de la piel mientras aporta antioxidantes naturales.