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Ensaimadas mallorquinas caseras: ingredientes, historia y consejos

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unas deliciosas ensaimadas mallorquinas con nuestra receta favorita e imbatible.

Las ensaimadas mallorquinas son uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía de Mallorca y un auténtico símbolo de la repostería tradicional española. Su historia se remonta al siglo XVII, aunque algunos historiadores sugieren que sus raíces podrían estar vinculadas a influencias árabes y judías de la isla. Estas deliciosas espirales de masa dulce y esponjosa deben su nombre a uno de sus ingredientes clave: la manteca de cerdo, conocida en catalán como saïm, que le aporta su textura suave y su inconfundible sabor.

Aunque son un símbolo de Mallorca, se cree que las ensaimadas tienen influencias árabes y judías, debido al uso de técnicas de fermentación y masas similares en estas culturas. Fuente: Shutterstock

Las ensaimadas pueden disfrutarse en su versión básica, simplemente espolvoreadas con azúcar glass, o rellenas con ingredientes tradicionales como el cabello de ángel. Hoy en día, también se encuentran variantes modernas con rellenos de chocolate, crema pastelera o incluso sobrasada para los amantes de los contrastes dulce-salado.

Su preparación, aunque laboriosa, es un verdadero arte que requiere paciencia y atención al detalle, especialmente por el largo tiempo de fermentación que da como resultado una masa aireada y delicada. Perfectas para desayunos, meriendas o cualquier ocasión especial, las ensaimadas no solo son un placer para el paladar, sino también un pedazo de historia y cultura mallorquina que conquista corazones en todo el mundo. ¡Vamos a la receta!

Su forma en espiral no es solo estética; representa el paso del tiempo y la eternidad, un diseño con posibles raíces culturales antiguas. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa: 500 g de harina de fuerza, 100 g de azúcar, 10 g de sal, 2 huevos medianos, 20 g de levadura fresca o 7 g de levadura seca de panadero, 200 ml de agua tibia, 50 ml de aceite de oliva suave.


Para el relleno y formado: 200 g de manteca de cerdo (a temperatura ambiente), azúcar glass al gusto (para espolvorear), opcional: cabello de ángel (unos 150 g por ensaimada, si deseas un relleno típico).

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. En otro recipiente pequeño, diluye la levadura fresca en el agua tibia (si usas levadura seca, mézclala directamente con la harina). Vierte los huevos batidos y el agua con levadura en el bol con la harina. Agrega el aceite de oliva.
  2. Amasa durante 10-15 minutos hasta que la masa sea suave, elástica y no se pegue a tus manos. Si usas una amasadora, mezcla a velocidad baja durante 5 minutos y luego a velocidad media por otros 8 minutos.
  3. Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente engrasado y cúbrela con un paño limpio o papel film. Deja reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, aproximadamente 1-2 horas.
  4. Divide la masa en porciones dependiendo del tamaño deseado. Para ensaimadas grandes, usa toda la masa; para individuales, divide en 6-8 partes.
  5. Sobre una superficie ligeramente engrasada, estira cada porción con un rodillo o con las manos hasta formar un rectángulo muy fino, casi transparente. Unta toda la superficie con manteca de cerdo, extendiéndola bien.
  6. Si decides rellenar las ensaimadas, coloca una fina capa de cabello de ángel en el borde superior del rectángulo. Enrolla la masa formando un cilindro largo y delgado.
  7. Coge el cilindro y enróllalo en forma de espiral, dejando algo de espacio entre las vueltas para que la masa pueda expandirse al fermentar. Coloca cada espiral sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.
  8. Cubre las ensaimadas con un paño limpio o plástico y déjalas fermentar durante al menos 12 horas (o incluso toda la noche) en un lugar fresco. Durante este tiempo, crecerán considerablemente.
  9. Precalienta el horno a 180 °C. Hornea las ensaimadas durante 15-20 minutos, hasta que estén doradas. Vigila bien para evitar que se quemen.
La palabra ensaimada proviene de "saïm", que significa manteca de cerdo en catalán. Este ingrediente es esencial para lograr su textura única, aunque hoy en día también existen versiones adaptadas sin él. Fuente: Shutterstock


Una vez horneadas, deja que las ensaimadas se enfríen completamente sobre una rejilla. Espolvorea generosamente con azúcar glass antes de servir.

Aunque el cabello de ángel es el relleno más típico, también puedes usar crema pastelera, chocolate o incluso sobrasada para una versión salada.

Saborea tus ensaimadas con una taza de café o un vaso de leche, al estilo mallorquín. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.