En marcha: ¿Cuál es el auto ideal para cada edad?
Los autos son un bien preciado en nuestra sociedad de consumo. Son un claro símbolo de estatus, de poder, de innovación, de progreso. El modelo, el color, la marca, sus funcionalidades, la conservación son un complemento de nuestra personalidad, de nuestros gustos. Se vuelven una clara extensión de nosotros mismos y es un modo que tiene el otro de decodificarnos en nuestro formato sobre ruedas. Hasta la higiene misma del auto nos revela ante la escrutadora mirada ajena. Y estas elecciones que se ponen en marcha ni bien sacamos el registro, van cambiando con la edad. Algunos modelos que antes nos llamaban la atención, ya dejan de cautivarnos. Lo mismo con las formas y las prestaciones del vehículo.
A medida que conocemos diferentes autos podemos también entender cuáles son los que mejor van con nuestra personalidad, cuáles son los que reflejan mejor nuestro confort. La identificación que se produce con el vehículo le agrega un plus inmaterial, que está muy ligado a nuestras aspiraciones, nuestra proyección simbólica, y que tiene que ver con nuestro grado de extroversión social. Podemos concluir de un modo tal vez no del todo certero, pero que se le aproxima bastante, que el auto habla por nosotros. Y con la edad cambian muchas cosas, en especial nuestro elección automotor.
El auto, según la edad
De acuerdo a relevamientos de empresas de seguro, generalmente las personas jóvenes que están empezando a manejar se inclinan por autos pequeños utilitarios con tintes deportivos, eligen un modelo óptimo que les calce justo, resignando espacio y ganando en rápidos desplazamientos al trabajo o a sus encuentros con amigos, la pareja, etc.
A medida que la edad avanza y empiezan a concretarse los primeros grandes logros materiales, la vocación innata es poder traducir esas mejoras en la adquisición de un nuevo auto. Es en este pasaje de la vida en el que nos enfocamos más en el modelo que en sus funcionalidades, más en la prestancia de la marca que en la efectividades prácticas. Ya se impone un vehículo de 4 puertas, con opciones que van desde formas y colores audaces, a la sobriedad de un diseño conservador. Esta es la personalidad electiva de alguien que transita entre los 20 y los 30. Y las recientes campañas de mercado que le apuntan a esta franja buscan concientizar sobre los autos sustentables y ofrecen los nuevos modelos híbridos.
Pisando los 30 están los que quieren llegar lo más rápido a la cima del mundo y solo buscan los modelos más parecidos a un Maserati o prefieren el DeLorean de Marty McFly para "volar por el tiempo". Buscan traducir sus primeros grandes logros materiales a través de la adquisición de los autos recientemente lanzados al mercado. Están quienes optan por lo nuevo de las marcas tradicionales como Mercedes, Porsche, Ford, Jaguar, Toyota, o quienes buscan lo innovador, en coupé, 4 puertas o descapotable. El aspecto exterior se vuelve más importante que lo operativo. También cautivan las 4x4, ideales para aventureros.
Claro que también están quienes a esa edad ya formaron una familia y ya el deseo personal debe ceder ante la realidad de precisar espacio y confort para todos los integrantes. Es cuando se impone solventar otras necesidades, de capacidad por ejemplo, y le vamos dando más importancia a otros aspectos y no solo a la carrocería. En este segmento tallan fuerte los autos grandes, de más de cuatro asientos, o las camionetas familiares de Audi, Ford, VW, BMW, Honda, entre otras.
Entre los 40 y los 50 empiezan a imponerse las opciones más maduros. Lo llamativo da lugar a la consolidación de una imagen, se busca ese plus que solo otorgan modelos con alto recorrido en el mercado, de probada efectividad. Algunos entran en la etapa de los SUV, otros en deportivos o 4x4, La familia crece, algunos miembros se independizan, y una vez que pase la necesidad de los modelos familiares serán sustituidos por otros, y a partir de aquí hay mucha disparidad en la elección.
La edad más adulta tiene muchas variantes, desde el mayor que se ha quedado con las ganas de un deportivo, hasta el que busca lo más pequeño, cómodo y práctico.