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El postre ideal: tarta de fresas y crema pastelera en pocos pasos

Aprende paso apaso y fácilmente a preparar una deliciosa tarta de fresas con crema pastelera con nuestra receta favorita e imbatible.

La tarta de fresas y crema pastelera es un postre clásico que combina dos elementos irresistibles: la suavidad de una crema pastelera rica y aromática, y la frescura de las fresas jugosas y brillantes. Este postre, elegante pero sencillo, es perfecto para cualquier ocasión, ya sea una celebración especial o una tarde tranquila en casa.

La tarta de fresas con crema pastelera tiene sus raíces en la repostería francesa, donde los postres con masa quebrada y frutas frescas son un clásico. Fuente: Shutterstock

Su base, elaborada con masa quebrada, aporta un toque crujiente que contrasta a la perfección con la textura cremosa de la crema pastelera. Por otro lado, las fresas no solo añaden un sabor fresco y ligeramente ácido que equilibra el dulzor, sino que también decoran la tarta con un atractivo toque de color.

El secreto del éxito de esta tarta radica en la calidad de los ingredientes: una crema pastelera hecha en casa con leche entera, yemas de huevo y un toque de vainilla, junto con fresas frescas y de temporada. Además, el brillo final de la mermelada aporta un acabado profesional que la hace tan bonita como deliciosa.

La tarta de fresas y crema pastelera es una opción infalible que conquistará tanto a los amantes de los postres tradicionales como a quienes buscan algo fresco y sofisticado para endulzar su día. ¡Anímate a prepararla! ¡Vamos a la receta!

Aunque la receta tradicional usa crema pastelera, algunas versiones contemporáneas la reemplazan por crema chantilly o mascarpone para una textura más ligera. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la base: 200 g de harina de trigo, 100 g de mantequilla fría, 50 g de azúcar glass, 1 yema de huevo, 2 cucharadas de agua fría, 1 pizca de sal.


Para la crema pastelera: 500 ml de leche entera, 120 g de azúcar, 4 yemas de huevo, 40 g de fécula de maíz, 1 vaina de vainilla (o 1 cucharadita de extracto de vainilla), 20 g de mantequilla.


Para el montaje: 300 g de fresas frescas, 2 cucharadas de mermelada de albaricoque o fresas, 1 cucharada de agua.

 

Procedimiento

Prepara la base de la tarta

  1. En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar glass y la sal.
  2. Añade la mantequilla fría cortada en cubos pequeños. Usa las yemas de los dedos o un mezclador para integrar la mantequilla con los ingredientes secos hasta obtener una textura arenosa.
  3. Agrega la yema de huevo y el agua fría. Mezcla hasta formar una masa homogénea.
  4. Forma una bola con la masa, envuélvela en film transparente y refrigérala durante 30 minutos.
  5. Precalienta el horno a 180 °C.
  6. Extiende la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga un grosor de 3-4 mm.
  7. Colócala en un molde para tartas de unos 22-24 cm, ajustándola bien en los bordes. Pincha el fondo con un tenedor para evitar que se infle.
  8. Cubre la masa con papel de horno y coloca encima legumbres secas o pesos para hornear.
  9. Hornea durante 15 minutos, luego retira los pesos y el papel, y hornea 10 minutos más o hasta que esté dorada. Deja enfriar.

Prepara la crema pastelera

  1. Calienta la leche en un cazo junto con la vaina de vainilla abierta y raspada (o el extracto). Lleva a ebullición suave y luego retira del fuego. Deja reposar 5 minutos para que se infusione la vainilla.
  2. En un bol, bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté blanquecina.
  3. Añade la fécule de maíz y mezcla bien.
  4. Vierte la leche caliente poco a poco en la mezcla de yemas mientras remueves constantemente para evitar que las yemas se coagulen.
  5. Regresa la mezcla al cazo y cocina a fuego medio, sin dejar de remover, hasta que espese.
  6. Retira del fuego, añade la mantequilla y mezcla hasta que se derrita. Cubre con film transparente directamente sobre la crema para evitar que se forme una costra y deja enfriar.

Monta la tarta

  1. Lava las fresas, quítales el rabito y córtalas en mitades o láminas según prefieras.
  2. Extiende la crema pastelera sobre la base de la tarta ya fría, asegurándote de nivelarla con una espátula.
  3. Coloca las fresas de manera decorativa sobre la crema, comenzando desde el borde hacia el centro.
  4. Calienta ligeramente la mermelada con una cucharada de agua y, usando una brocha, barniza las fresas para darles brillo.
En la Edad Media, los postres con crema y frutas frescas se consideraban un lujo reservado para la realeza debido al alto costo del azúcar y las frutas fuera de temporada. Fuente: Shutterstock

Deja reposar la tarta en el refrigerador al menos 1 hora antes de servir para que los sabores se integren mejor. Saboréala como postre o para acompañar un café en la tarde. ¡Deliciosa y fresca! ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.