ver más

El método correcto para cuidar tu ropa cada vez que usás el lavarropas

Estos consejos prácticos te ayudan a proteger tus prendas cada vez que usás el lavarropas y evitar que la ropa pierda color, forma o textura.


El lavarropas facilita la rutina diaria, pero también puede convertirse en el enemigo número uno de la ropa si no se usa de forma correcta. Muchas veces, los problemas más comunes como prendas que se achican, colores que se apagan o telas dañadas aparecen por errores mínimos que se repiten en cada lavado.

Para evitarlo, existen hábitos sencillos que permiten prolongar la vida útil de cada prenda y mejorar el rendimiento del lavarropas sin demasiado esfuerzo.

Separar bien la ropa es clave

Uno de los pasos más importantes es clasificar las prendas antes de ponerlas en el tambor. Separar blancos, rojos y colores intensos evita transferencias de color, mientras que dividir telas delicadas de las más pesadas reduce el desgaste por fricción. Este paso, aunque parezca básico, es el que más impacto tiene en la conservación de la ropa.

Elegir los programas adecuados en el lavarropas

Gran parte del daño ocurre por ciclos incorrectos. Las telas finas, como lencería o prendas con encaje, requieren programas cortos y suaves. En cambio, las prendas gruesas o muy sucias necesitan ciclos más largos y con mayor agitación. Usar siempre agua fría para colores también evita que se destiñan. Además, optar por programas ecológicos no solo cuida la ropa, sino que también reduce el consumo energético.

El detergente, un detalle que importa

La cantidad de detergente o jabón que se usa influye directamente en la calidad del lavado. El exceso puede dejar residuos en la tela y generar olores en el lavarropas, mientras que una dosis insuficiente no limpia como corresponde. Para prendas delicadas o ropa deportiva, lo ideal es usar detergentes especiales que protegen fibras elásticas y colores.

Evita cometer este error al sacar tu ropa del lavarropa Foto: Shutterstock

Evita cometer estos errores al limpiar tu ropa del lavarropas. Foto: Shutterstock

No llenar el tambor al máximo

Sobrecargar el lavarropas es uno de los errores más frecuentes. Cuando el tambor está demasiado lleno, el agua y el detergente no circulan bien y la fricción entre prendas aumenta. Esto se traduce en pelusas, bolitas y desgaste prematuro. Lo ideal es llenar hasta tres cuartas partes del tambor.

Con estos hábitos simples, cualquier persona puede conservar mejor su ropa y, al mismo tiempo, evitar problemas en el lavarropas. Un uso más cuidadoso del aparato no solo protege las prendas, sino que también ayuda a alargar la vida útil del electrodoméstico.