Dejó de trabajar para cuidar a sus hijos y la Justicia ordenó indemnizarla tras la separación
Dejó de vender tortas para cuidar a sus hijos y quedó sin ingresos tras separarse. La Justicia ordenó a su expareja pagarle una compensación económica.
Dejó de trabajar para cuidar a sus hijos y la Justicia ordenó indemnizarla tras la separación. Foto: Shutterstock
Una mujer de La Pampa recibió una compensación económica después de separarse de su pareja, con quien había convivido durante 16 años. La Justicia consideró que la ruptura la dejó en una situación de desventaja económica, luego de años dedicados principalmente al cuidado de sus hijos y al hogar.
La historia comenzó en 2007, cuando la pareja estableció un acuerdo convivencial. Durante varios años, la mujer se dedicó a vender tortas y otros alimentos. Esa actividad representaba una parte importante de los ingresos familiares, aunque no era la única fuente de dinero.
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Cuando quedó embarazada, dejó de cocinar para dedicarse al cuidado de su hijo. Con el tiempo llegaron otros dos hijos y su situación laboral no se modificó. Mientras tanto, también colaboró en los negocios de su pareja y se ocupó de las tareas de la casa y de la crianza.
La relación terminó en 2023. Después de la separación, el hombre dejó la vivienda y ella quedó a cargo de los tres hijos. Según explicó en la causa, se encontró sin ingresos, sin ahorros, sin una profesión y sin trabajo. Por ese motivo, reclamó una compensación económica a su expareja.
El fallo de la Justicia que reconoció el desequilibrio económico de una mujer tras separarse de su pareja
En primera instancia, la Justicia falló a favor de la mujer y estableció una indemnización equivalente a 12 salarios de un empleado de comercio categoría C de vendedor. En ese momento, el monto alcanzaba los $14.420.280. El hombre apeló la decisión ante la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de La Pampa.
El tribunal confirmó la sentencia, pero además decidió aumentar la compensación. Los camaristas consideraron que 12 meses no eran suficientes para que la mujer pudiera reinsertarse en el mercado laboral y reorganizar su vida familiar. Por eso, elevaron la indemnización al equivalente de 24 salarios mensuales de la categoría correspondiente.
En su decisión, la Cámara señaló que la separación había generado un desequilibrio económico entre ambos. También destacó las diferencias en la capacidad productiva y patrimonial que tenían durante la convivencia. Según el fallo, mientras el hombre pudo desarrollarse profesional y comercialmente, ella se dedicó principalmente al hogar, a la crianza de sus hijos y a colaborar en los negocios de su pareja.