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Chau al óxido: cómo limpiar el disco para que dure toda la vida

Mantené tu disco de cocina como nuevo con este método infalible. Pasos simples para eliminar la suciedad, evitar el óxido y asegurar su durabilidad.


El disco es una herramienta de cocina muy usada en reuniones familiares y de amigos, pero su mantenimiento puede generar dudas. Una buena limpieza es clave no solo por la higiene, sino para asegurar su durabilidad por años.

Al ser un material que se oxida con facilidad si se deja a la intemperie o con restos de humedad, seguir una rutina de curado y limpieza es fundamental. Si querés que brille y esté listo para la próxima cocción, tomá nota de estos pasos infalibles.

El proceso de limpieza paso a paso

Para que la limpieza sea efectiva y no te tome horas, lo ideal es hacerlo mientras el disco todavía conserva algo de temperatura o apenas terminás de usarlo.

  • Retiro de excedentes: lo primero es retirar con una espátula cualquier exceso de comida o grasa que haya quedado en la superficie.

  • Agua caliente y fuego: llevá el disco al fuego con un poco de agua caliente. Esto ayudará a que los restos pegados se ablanden. Refregá con una esponja o cepillo de cerdas duras (evitá los detergentes muy fuertes si el disco ya está bien curado).

  • Secado profundo: este es el paso más importante. Una vez limpio, pasale un trapo seco y volvelo a poner al fuego unos minutos para que la humedad se evapore por completo. El calor es el mejor aliado contra el óxido.

  • Capa protectora: como toque final, aplicá una capa muy fina de aceite de cocina por toda la superficie (interior y exterior) con una servilleta de papel. Esto crea una película protectora que evita el contacto del metal con el aire.
LIMPIAR EL DISCO DE ARADO SE UTILIZA PARA HACER COMIDAS COMO EL FAMOSO POLLO AL DISCO Foto: SHUTTERSTOCK

Pasos simples pero fundamentales para que tu disco de cocina se mantenga como nuevo después de cada uso. Foto: Shutterstock

Con estos pasos simples y constantes, el disco puede durar décadas en perfecto estado. La clave está en la rutina. Un disco bien cuidado no solo rinde mejor en cada cocción sino que con el tiempo desarrolla una superficie antiadherente natural que los asadores más experimentados valoran como uno de los secretos mejor guardados de la cocina al fuego.