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Windows 11 prueba una nueva función de privacidad para controlar quién accede a tu cámara o micrófono

Microsoft comenzó a probar nuevos controles de privacidad en Windows 11 que permiten administrar individualmente los permisos de cámara, micrófono y ubicación.


Microsoft trabaja en una nueva función para Windows 11 que busca darle al usuario un mayor control sobre la información a la que pueden acceder las aplicaciones instaladas en el equipo. La herramienta todavía se encuentra en fase experimental, pero podría representar un cambio importante en la gestión de la privacidad del sistema operativo.

La novedad comenzó a implementarse en los equipos que participan del programa Windows Insider y utilizan la compilación preliminar experimental 26340.9233. El objetivo de la compañía es simplificar la administración de los permisos y permitir que cada persona pueda decidir qué aplicaciones tienen acceso a determinados recursos.

En concreto, los nuevos controles permiten gestionar de manera individual el acceso a la cámara, el micrófono y la ubicación para las aplicaciones de escritorio. Hasta ahora, en Windows 11 el acceso de las aplicaciones Win32 a estos recursos se gestionaba mediante configuraciones globales del dispositivo. Con el nuevo sistema, Microsoft busca acercarse al modelo que desde hace años utilizan plataformas como Android y iOS.

Windows 11 permitirá decidir qué aplicaciones pueden acceder a recursos sensibles del equipo y proteger mejor la privacidad.

Cómo administrar los permisos de las aplicaciones

La nueva función también apunta a que el proceso de configuración sea sencillo. Los usuarios que tengan acceso a esta versión experimental pueden revisar los permisos desde el menú de configuración de Windows.

Para hacerlo, deben ingresar en:

  • Configuración.
  • Privacidad y seguridad.
  • Seleccionar Cámara, Micrófono o Ubicación.
  • Elegir qué aplicaciones pueden acceder a cada recurso.

El cambio puede parecer pequeño, pero tiene una importancia considerable. Una aplicación que necesita utilizar el micrófono para realizar videollamadas, por ejemplo, no necesariamente debería tener acceso a la ubicación del dispositivo.

La posibilidad de administrar cada permiso por separado permite aplicar un criterio más preciso y evitar que un programa tenga acceso a información que realmente no necesita para funcionar.

Microsoft explicó que la medida llega en un contexto en el que algunas aplicaciones pueden instalar software no deseado, modificar configuraciones o alterar determinados aspectos de Windows sin contar con un consentimiento suficientemente claro del usuario.

Windows 11 incorpora controles experimentales que permiten limitar el acceso de aplicaciones a información personal del usuario.

El principio de mínimo privilegio también se aplica a Windows

Una de las claves para aprovechar correctamente esta herramienta es aplicar el denominado principio de mínimo privilegio. La idea es sencilla: cada aplicación debería recibir únicamente los permisos indispensables para cumplir con su función.

Esto significa que no conviene aceptar automáticamente todas las solicitudes de acceso que aparecen durante la instalación o el primer uso de un programa. Si una aplicación de edición de fotografías solicita acceso al micrófono o a la ubicación sin una razón evidente, por ejemplo, puede ser conveniente revisar si realmente necesita esos permisos.

La recomendación cobra todavía más importancia cuando se trata de aplicaciones desconocidas o descargadas desde fuentes poco confiables. Cuanta más información pueda recopilar un programa, mayor puede ser la exposición de los datos personales del usuario.

Además, limitar la información disponible puede dificultar determinadas estrategias de ingeniería social. Los ciberdelincuentes pueden utilizar datos obtenidos de distintas fuentes para elaborar ataques de phishing más convincentes.

Microsoft prepara para Windows 11 una herramienta que mejora el control sobre cámara, micrófono y ubicación.

Una función que Windows necesitaba

La propuesta de Microsoft no es completamente novedosa. Android y iOS llevan años ofreciendo sistemas de permisos individuales, con diferentes opciones para controlar el acceso de cada aplicación a recursos sensibles.

En Android, por ejemplo, el usuario puede administrar permisos de cámara, micrófono y ubicación aplicación por aplicación, mientras que el sistema también ofrece indicadores y diferentes niveles de precisión para algunos accesos. iOS sigue un enfoque similar y muestra indicadores visuales cuando determinadas funciones están siendo utilizadas.

Windows 11, en cambio, tenía mayores limitaciones con las aplicaciones de escritorio tradicionales. La nueva característica busca corregir precisamente ese punto y ofrecer un modelo más granular.

Por ahora, los controles se encuentran en fase de prueba para los integrantes de Windows Insider, por lo que no todos los usuarios de Windows 11 pueden acceder a ellos. Si las pruebas avanzan correctamente, es esperable que Microsoft termine incorporándolos a una futura actualización estable.

Más allá de cuándo llegue a todos los equipos, el cambio apunta en la dirección correcta: darle al usuario más información y capacidad de decisión sobre sus propios dispositivos. En materia de privacidad, poder elegir qué aplicación accede a la cámara, el micrófono o la ubicación puede marcar una diferencia importante.