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Virus sincicial respiratorio: el riesgo que también enfrentan los adultos

El virus sincicial respiratorio no afecta solo a los bebés; en adultos puede provocar neumonía y agravar enfermedades crónicas. Qué grupos tienen mayor riesgo.

El virus sincicial respiratorio puede producir enfermedad en adultos mayores de 60 años.

El virus sincicial respiratorio puede producir enfermedad en adultos mayores de 60 años.

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El VSR (virus sincicial respiratorio) es especialmente conocido por causar bronquiolitis en bebés. Sin embargo, también puede provocar cuadros respiratorios graves en adultos, generar neumonía, descompensar enfermedades crónicas y derivar en internaciones, especialmente después de los 60 años y en adultos menores de esa edad pero con factores de riesgo.

El virus sincicial respiratorio tiene una circulación estacional que se concentra entre abril y octubre y, según explicó el doctor Pablo Bonvehí, actualmente atraviesa su período de mayor circulación. Si bien se encuentra dentro de lo previsto para esta época del año, el especialista remarcó la importancia de observar también su impacto en los adultos.

En los bebés, una de las principales manifestaciones del VSR es la bronquiolitis, que puede requerir internación. La vacunación durante el embarazo permitió reducir las hospitalizaciones de los recién nacidos durante los primeros meses de vida. La estrategia de vacunación materna comenzó en 2024 y, de acuerdo con Bonvehí, logró una reducción del 70% de las internaciones entre los 3 y 6 meses de vida.

VSR en bebés: cómo prevenir la bronquiolitis

Los bebés tienen características anatómicas que pueden favorecer los cuadros graves. "Por anatomía pulmonar, por obstrucciones, por bronquios más pequeños", explicó el especialista al referirse a las razones por las que una infección puede generar mayores dificultades respiratorias en los primeros meses de vida.

Actualmente, según Bonvehí, no hay una vacuna destinada directamente a los bebés, aunque existe un anticuerpo monoclonal de larga duración como herramienta de prevención. El especialista señaló que esta estrategia también puede funcionar como alternativa o complemento a la vacunación materna.

Entre los signos de alarma que deben llevar a una consulta rápida se encuentran:

  • Tos y mucosidad
  • Dificultad para respirar
  • Hundimiento entre las costillas al respirar
  • Dificultad para alimentarse
  • Fiebre alta

En los casos graves, el tratamiento consiste en cuidados de soporte, oxígeno y suero, de acuerdo con la explicación del médico.

VSR en adultos: neumonía y riesgo de internación

Aunque suele asociarse principalmente con los niños, el VSR también puede generar cuadros importantes en adultos. La infección puede comenzar como un cuadro respiratorio común, con tos y mucosidad, y presentar una evolución más prolongada.

Pero el virus también puede afectar las vías respiratorias bajas y provocar neumonía. Además, puede descompensar enfermedades crónicas como EPOC y asma, situación que puede llevar a una hospitalización.

El riesgo aumenta especialmente a partir de los 60 años. Bonvehí señaló que todos los adultos de esa edad tienen riesgo, incluso quienes son sanos, debido al deterioro del sistema inmune. En menores de 60 años, el riesgo se concentra especialmente en quienes presentan enfermedades crónicas. Entre las condiciones mencionadas por el especialista se encuentran diabetes, inmunocompromiso, EPOC, asma, enfermedades cardiovasculares y enfermedades hepáticas, además de otros factores de riesgo.

Por qué se conocen menos casos de VSR en adultos

Una de las dificultades para dimensionar el impacto del virus en adultos es que los casos ambulatorios generalmente no se testean. Según Bonvehí, las pruebas se realizan principalmente en las unidades de internación.

Por eso, existe mayor información sobre los pacientes adultos que llegan a ser hospitalizados. En ese grupo, el especialista destacó que la carga de enfermedad en mayores de 60 años es importante y que las complicaciones pueden extenderse durante meses después de la internación, incluso hasta un año.

El impacto, además, no se limita al aparato respiratorio. Bonvehí señaló que también pueden presentarse complicaciones vasculares y mencionó que la mortalidad en pacientes internados alcanza el 8%.

Los chicos también pueden contagiar VSR a los adultos

El vínculo entre las infecciones infantiles y los cuadros en adultos es otro de los aspectos que el especialista considera importante tener en cuenta. "Muchas veces los chicos son la fuente de transmisión hacia el adulto mayor que lo cuida", explicó.

Esto se relaciona con una característica del virus: una persona puede infectarse varias veces porque la infección no deja una inmunidad permanente. Los niños, al presentar más episodios, pueden convertirse en una fuente frecuente de transmisión dentro del hogar.

Así, la prevención del VSR no debería pensarse únicamente en términos de protección de los bebés. También resulta relevante considerar a los adultos que conviven con ellos, especialmente cuando se trata de personas mayores o con enfermedades crónicas.

Vacunación contra VSR: quiénes pueden prevenirse

Bonvehí también diferenció las herramientas de prevención disponibles frente al VSR de aquellas destinadas a prevenir la enfermedad neumocócica. Según explicó, la vacuna contra el neumococo contempla una dosis a partir de los 65 años dentro del calendario, mientras que también alcanza a menores de esa edad que presentan determinadas enfermedades.

Para Bonvehí, uno de los desafíos es ampliar el conocimiento sobre el impacto del virus en los adultos, incluso entre el personal de salud. "Tenerlo presente y saber que hoy tenemos herramientas para prevenir", planteó como parte del mensaje de prevención.

El VSR, entonces, no es solamente un virus asociado a la bronquiolitis infantil. La circulación estacional también puede tener consecuencias en adultos, especialmente en mayores de 60 años y personas con enfermedades crónicas, y existen herramientas para reducir ese riesgo.

Actualmente disponemos de vacunas contra el VSR exclusivamente dirigidas a población de adultos y que han demostrado alta eficacia en los estudios clínicos y también efectividad para prevenir la hospitalización por este virus desde que se ha iniciado su utilización en distintos países.