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Varios municipios de Mendoza alertan a sus vecinos por la chinche del arce

Las comunas provinciales comparten consejos para que los vecinos sepan cómo actuar ante la posibilidad de que aparezca la chinche del arce en sus hogares.


La aparición de la chinche del arce empezó a generar consultas y preocupación en distintos puntos de Mendoza. Frente a eso, diferentes municipios salieron a dar información y a explicar cómo están abordando la situación sin generar alarma.

Desde comunas como San Carlos y Guaymallén, el mensaje es claro: no se trata de una plaga peligrosa, aunque su presencia pueda resultar molesta. Por eso, la estrategia apunta más a la información y al manejo controlado que a medidas drásticas.

En ese contexto, los municipios comenzaron a difundir contenidos explicativos para responder dudas frecuentes y evitar que circule información errónea entre los vecinos.

La fumigación masiva

CHINCHE DEL ARCE

Uno de los puntos que más dudas genera es por qué no se aplican fumigaciones masivas en árboles y espacios públicos. Desde San Carlos explicaron que el uso indiscriminado de insecticidas puede generar más problemas que soluciones.

El argumento es ambiental: una fumigación generalizada no solo afecta a la chinche, sino también a insectos beneficiosos como polinizadores o depredadores naturales. Esto puede alterar el equilibrio del ecosistema local.

Además, remarcan que la fumigación no garantiza la eliminación del insecto. La chinche tiene una alta capacidad de reproducción y puede volver desde zonas cercanas, por lo que el esfuerzo sería poco efectivo a largo plazo.

Las diferentes formas de control y el rol de los vecinos

CHINCHE DEL ARCE 1

En Guaymallén, por ejemplo, se trabaja con métodos más controlados. La ingeniera agrónoma Mariela Quiroga explicó que se utilizan productos como jabón potásico, que es un insecticida de uso orgánico y no tóxico.

Las tareas incluyen inspecciones previas en los lugares afectados para definir si es necesario aplicar el producto o si alcanza con otras técnicas, como el aspirado de los insectos. El objetivo no es eliminar la especie, algo que consideran imposible, sino reducir su población en los puntos donde se concentra para minimizar molestias en la vida cotidiana.

A nivel domiciliario, los municipios también recomiendan acciones simples. Una de ellas es mantener la limpieza de veredas y patios, retirando hojas y frutos donde los insectos suelen agruparse.

También sugieren evitar el uso de insecticidas domésticos, ya que no son necesarios y pueden generar efectos no deseados en el ambiente. Como alternativa, se puede aplicar una mezcla casera de agua con detergente (una cucharada por litro) que actúa por contacto y ayuda a controlar la presencia en zonas puntuales.

Un insecto molesto, pero no peligroso

Otro de los mensajes que se repite desde las comunas es que la chinche del arce no representa un riesgo para la salud humana ni para mascotas. Tampoco genera daños económicos en cultivos o en el arbolado público.

Por ese motivo, desde el punto de vista técnico no se la considera una plaga como otras especies que sí requieren intervenciones más agresivas. En ese sentido, las autoridades insisten en evitar la “psicosis” y manejar la situación con información y medidas concretas, sin sobredimensionar el problema.