Una generación que no mira para otro lado
La ONG puso el foco en los abortos registrados desde 2021 y reclamó más contención para mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad.
Marcha por la vida - Buenos Aires - 28 de marzo
Marisa Musci.Por día, en Argentina, faltan al menos 215 personas. No es una metáfora: es el promedio de abortos registrados en el sistema público de salud entre 2021 y 2024, tras la sanción de la Ley N.º 27.610. En ese período, se contabilizan aproximadamente 314.000 abortos, que, en términos porcentuales, representan cerca del 22% de los embarazos: uno de cada cinco.
Estos datos, que reflejan sólo una parte de la realidad —la del sistema público—, deberían al menos invitarnos a una reflexión profunda. Cada 25 de marzo, desde hace ya varios años, distintas organizaciones de la sociedad civil vuelven a poner este tema sobre la mesa. No como un gesto simbólico, sino como un recordatorio de una deuda que persiste: la defensa de la vida de los más indefensos y el acompañamiento real a sus familias.
Nuestra participación en Frente Joven no es casual
Como muchos jóvenes argentinos, entendimos que la única forma de incidir en la realidad es involucrarse. Somos parte de una ONG que busca construir una sociedad más digna a partir del compromiso de los jóvenes: Frente Joven.
En Frente Joven nos formamos para poder estar en los grandes debates nacionales, buscar la verdad y aprender a acompañar. ¿Cómo lo hacemos? A través de nuestros proyectos sociales: “Defensores de mamás” que acompaña a mujeres en barrios carenciados durante su embarazo, “Crecer” donde se acompañaba niños desde los 5 a los 12 años en el desarrollo integral, y”Jóvenes Dirigentes” un programa que busca formar jóvenes los temas políticos y sociales.
A través de estos 15 años que lleva trabajando la Asociación en el país hemos visto que el problema no se agota en los números. Detrás de cada aborto hay una mujer, muchas veces atravesada por situaciones de vulnerabilidad, violencia o soledad. La promesa de un sistema que acompañe integralmente dista de cumplirse. En no pocos casos, lo que aparece es una respuesta rápida frente a un conflicto complejo, sin abordar sus causas profundas: la falta de contención, la ausencia de redes, la impunidad frente a la violencia. Allí es donde nos hacemos presentes, junto a una red de organizaciones que con las mismas convicciones buscan acompañar a las madres y cuidar de la vida como valor fundamental y sacral.
El acompañamiento real a sus familias
A varios años de la promulgación de la ley, el desafío es evitar que la discusión se reduzca a posiciones irreconciliables o a consignas vacías. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de volver a pensar respuestas que estén a la altura de la complejidad del fenómeno. En esa línea, el pasado jueves 26 de marzo, en la Honorable Cámara de Diputados, un grupo de legisladores nacionales firmaron un acta de compromiso para trabajar activamente en la defensa de la vida. Esto sucedió en el marco de un acto impulsado por la Red Nacional de Acompañamiento a la Mujer con Embarazo Vulnerable y con la participación de diversas organizaciones - Mas Vida, La Merced Vida, entre otras - con las que en la cotidianidad nos arremangamos e intervenimos en los distintos casos de la realidad.
Sin embargo, la responsabilidad no recae únicamente en la dirigencia. También interpela a la sociedad en su conjunto: el silencio, la indiferencia o la naturalización de estas cifras son formas de tomar una posición. Y quizás el primer paso sea volver a mirar de frente una realidad que incomoda, pero que no deja de existir. Por eso, hoy, en distintos puntos del país, de norte a sur, muchos nos movilizamos por quienes no tienen voz. Los jóvenes estuvimos presentes en la marcha por la vida porque creemos en la necesidad de reconstruir una cultura que ponga en el centro la dignidad de toda persona.
Esa cultura de la vida no se declama: se construye
Y se hace fuerte cuando una sociedad decide no replegarse sobre sí misma, cuando se anima —con esperanza— a reconocer el valor del primer derecho. Porque sin vida, no hay futuro.
* Milagros Calvi, coordinadora de Frente Joven Buenos Aires.





