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Una conmovedora historia de solidaridad en una escuela de Palmira le arrancó una sonrisa a decenas de alumnos

Una historia de esas que tocan fibras se dio hace días en un colegio de Palmira al que varios de sus estudiantes se les dificultaba asistir por no contar con medios de movilidad.


Ante las dificultades es cuando el corazón y la solidaridad de los mendocinos más sale a relucir. En la última semana, la culminación de una conmovedora historia en una escuela de Palmira dio muestra de ello, cuando docentes, familias y un grupo de ciclistas se movilizaran para conseguir bicicletas para que los alumnos puedan llegar a clases.

Cómo fue el inicio de la historia que le cambió el día a día a los alumnos

Todo comenzó el año pasado cuando Claudia Trilla, quien desde hace 13 años es psicopedagoga en la escuela N°4-242 Eduardo Galeano, advirtió el agotamiento de uno de los estudiantes. Al notar esto decidió abordarlo: “Me comenta dónde vive. Me fijo en Google Maps y el niño hacía 18 kilómetros de ida y 18 kilómetros de vuelta”, relató. Esa charla la marcó. No se trata de un caso aislado en alumnos que viven su día a día en zonas rurales. De hecho, son varios los chicos del establecimiento que recorren largas distancias a pie.

A partir de allí, Trilla decidió enviar un mensaje de WhatsApp entre conocidos para pedir una bicicleta usada para el alumno. Lo que vino después superó cualquier expectativa.

entrega de bicicletas-4

Se llegaron a conseguir 42 bicicletas para los alumnos del establecimiento educativo.

La solidaridad a la orden del día

Una amiga compartió el pedido en un grupo solidario de bikers encabezado por Pablo Meli, quien es descripto como "un alma caritativa absoluta". Meli rápidamente tomó contacto con la escuela y puso en marcha una colecta. “En septiembre-octubre empieza la campaña para reunir bicicletas. Pablo logró conseguir 42 bicicletas”, contó la Trilla.

Por cuestiones de seguridad, cuenta la psicopedagoga, las bicicletas fueron almacenadas primero en Mendoza, en otro establecimiento donde Trilla también presta servicios. Luego serían trasladadas hasta Palmira en camionetas. Sin embargo, el trabajo no terminó allí.

Lo primero era conocer cuál era la situación particular de cada alumno. Para ello, desde la escuela realizaron un relevamiento para conocer cuántos kilómetros caminaban los estudiantes. Tras ello, llegaron a una grata conclusión: podían entregar una bicicleta a cada uno de los niños que la necesitara. Tal fue el alcance de la donación, que incluso la escuela dispuso que incluso uno de las bicis se destinó a una rifa para que el establecimiento recaude fondos para impresoras.

Entrega de bicicletas en Palmira

Luego de esto llegaría la última etapa, que también tuvo un fuerte componente comunitario. Debido al tiempo que habían permanecido almacenadas, algunas bicicletas necesitaban arreglos, por lo que convocaron a padres de la escuela. La respuesta fue conmovedora. “Vinieron tres padres con sus herramientas, perdieron dos días laborales”, destacó Trilla. También participaron madres que limpiaron y dejaron “impecables y brillantes” las bicicletas antes de la entrega.

Hay un dato que hace todavía más grande esta movida solidaria: desde la escuela les informaron a los alumnos que si las bicicletas sufrían un desperfecto o si tenían algún inconveniente, en el establecimiento se harían cargo de las reparaciones para que los alumnos puedan mantenerlas en condiciones para asistir a clases.

La emoción de los estudiantes

La emoción atravesó la jornada realizada este martes en la institución. Para muchos chicos, la bicicleta no representa solamente un medio de transporte: implica llegar menos cansados, ganar tiempo y sostener la asistencia escolar. "La idea de que cada uno de ustedes pueda tener una bicicleta es que puedan venir a la escuela con mayor comodidad y que podamos garantizar la educación", manifestó Laura Bortolozzo, directora del establecimiento, durante el acto de entrega.

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Durante la entrega de bicicletas los alumnos se mostraron emocionados.

La jornada estuvo marcada por la emoción de y la felicidad de un grupo de niños que recibieron algo mucho más valioso que una simple bicicleta, recibieron la bondad de una comunidad que les extendió la mano para hacerles un poco más sencillo su día a día: "Siento emoción porque hay algunos de los chicos que caminan desde muy lejos y a ellos les sirve la bici para poder llegar a la escuela", detalló una alumna, que hasta llegó a detallar que varios de los alumnos los días que llueve no pueden asistir a clases porque "las calles están llenas de barro".

Otra manifestó su agradecimiento a quienes pusieron su granito de arena: "A mí me costaba venir, porque vivo lejos. Ahora se me hace mucho más fácil venir". "La verdad es que me siento muy contenta porque yo me tengo que venir caminando todos los días. Siempre llego cansada. Agradezco que me dieran una bici y que nos ayudaran a varios de los chicos", expresó otra chica. Los testimonios se sucedían uno tras otro y entre ellos había un común denominador: el agradecimiento de un grupo de alumnos que a partir de ese momento tendrían algo más de comodidad para llegar a la escuela, algo que para algunos es sencillo, pero que para ellos se tornaba en toda una odisea.

Entrega de bicicletas en Palmira 2

“La tarea está cumplida, la misión está cumplida”, cerró la psicopedagoga, agradeciendo especialmente a Pablo Meli y a toda la comunidad de "Bikers mdz", el grupo solidario que hizo posible la iniciativa.

En tiempos donde abundan las malas noticias, en una escuela de Palmira hubo una movida que eligió pedalear para el otro lado: el de la empatía y la ayuda concreta.