Una carta, una guerra y un reencuentro 40 años después: la emotiva historia de María y Héctor
En 1982 una niña de 13 años escribió una carta. Un joven soldado la recibió de casualidad. Acá, la historia de amistad clave en plena guerra de Malvinas.
"Un papel voló y la agarró: era mi carta": la historia del soldado de Malvinas y su amiga de 13 años. Una amistad clave en plena guerra.
A los 13 años María Melian escribió tres cartas a soldados que peleaban en Malvinas conmovida tras ver partir el último tren desde su ciudad hacia las Islas. Sólo una carta tuvo respuesta y fue el inicio de un vínculo por demás especial que, nacido de la emoción y la invitación a escribir, culminó en un abrazo que ninguno olvidará.
“En mi ciudad, Tres Arroyos, los medios de comunicación invitaban a la ciudadanía a escribir cartas a los soldados de Malvinas”, relató María en MDZ Radio 105.5 FM. “El último tren que vió pasar Tres Arroyos fue el tren que llevaba chicos de 18 años a Malvinas. Entonces todo eso me generó una emoción tan grande… Y dije ¿por qué no escribir?”.
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La carta destinada a un marino llegó, en cambio, a las manos del soldado Héctor Sergio Urbieta, de San Luis del Palmar, Corrientes, en una circunstancia extraordinaria. "Él estaba en Puerto y todas las noches se encargaba de bajar de los aviones lo que se mandaba a tierra de Malvinas y a su vez subir heridos. En eso voló un papel, él lo agarró pero no sabía lo que agarraba: mi carta”, contó María.
El soldado no sólo la recibió, sino que en su primera respuesta “me pide disculpas por no ser de Marina y decirme que era un soldado de tierra. Eso me va a quedar como un gran recuerdo en el momento que él estaba pasando. Tomarse el trabajo de pedirme disculpas por no ser el destinatario”.
La búsqueda en redes sociales y el abrazo de camaradería
El intercambio epistolar continuó hasta el final de la guerra. “Yo recibo la última carta cuando él ya está en tierra, le vuelvo a escribir a Corrientes, pero nunca recibo respuesta”. Con el tiempo, la incertidumbre hizo mella. “Era esto de… andá a ver cómo está, si estará vivo...”, recordó.
La historia pudo haber terminado ahí. Sin embargo, décadas después, con la irrupción de las redes sociales, el recuerdo de aquel soldado persistió. “Yo siempre seguí con esto de querer verlo, de querer conocerlo, le escribí por Facebook”, explicó. El reencuentro virtual fue emocionante ya que unos días después le respondió con una foto de las cartas. “Fue muy emocionante porque aparte él me contaba que la guardaba dentro de sus tesoros y dentro de mi vida sus cartas son un tesoro”.
Mirá completa la entrevista:
Pero el momento cumbre llegó hace un año, en Tres Arroyos. En una reunión organizada por un grupo de veteranos, le prepararon una sorpresa. Al leer una carta, descubrió la verdad: “Cuando empiezo a leer la carta que me pone, mi nombre es Héctor Sergio Urbieta y yo leo eso y él dice, abre una puerta y dice, ‘tengo 18 años, soy de San Luis del Palmar Corrientes’. Bueno, ahí ya no hay más. Es el abrazo más esperado, más grande, más lleno de emociones”.
“Es como abrazarte con un pedazo de tu vida que estaba, pero que necesitaba que tuvieses ese abrazo”, describió María con palpable emoción. Para Héctor, aquella carta fue fundamental. Él le transmitió que fue “un poco como su amuletillo mientras estuvo en la guerra”, un tangible apoyo que lo ayudó a transitar los horrores del conflicto.
“Hoy disfrutarlo desde otro lugar”, concluyó María, agradeciendo el apoyo de sus respectivas familias. “Es algo maravilloso estar frente a esa persona que, en mi caso, es mi héroe y va a ser por siempre mi héroe”. Una historia de empatía adolescente, sellada por la guerra y culminada con un abrazo que tardó 40 años en darse.