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Un mes de cierre del paso a Chile: venían a conocer la nieve y terminaron viviendo en un camión

Un camionero junto a su familia tenían que cruzar a Chile y volver a su tierra, Misiones. Llevan un mes viviendo en el camión por el cierre del paso.


Hoy se cumple un mes desde el cierre del paso internacional Cristo Redentor. Treinta días en los que miles de camioneros quedaron detenidos en Mendoza y tuvieron que transformar sus vehículos de trabajo en lugares para dormir, cocinar, descansar y pasar el tiempo.

Entre todas esas historias hay una que tiene una particularidad: la de una familia completa de Misiones que quedó varada durante un viaje que había sido pensado como unas vacaciones de invierno. Sergio salió junto a su esposa Sharon y sus tres hijos con la idea de llegar a Chile, conocer la nieve y regresar, pero el cierre de la cordillera cambió completamente sus planes.

Ahora los cinco viven dentro del camión en la estación de servicio YPF Mercosur, donde encontraron un lugar para atravesar la espera. El vehículo que normalmente utilizan para trabajar se convirtió durante este último mes en dormitorio, cocina, sala de juegos y también en el espacio donde los chicos hacen sus tareas escolares. Todo adaptado a una contingencia inédita.

Lo que significa pasar un mes detenido

Este jueves se cumplen 30 días del cierre del paso a Chile y la rutina de cada camionero se ve ampliamente modificada al quedar varados dentro de un camión.

La historia de Sergio y su familia se suma a la de otros camioneros que llevan semanas detenidos en Mendoza. Algunos permanecen alrededor de 20 días en la provincia y otros acumulan cerca de 25, mientras esperan que las condiciones permitan continuar hacia Chile. Según el reporte oficial, hay casi 1600 camiones y cerca de 2 mil personas esperando en distintas zonas de Mendoza. Si se hiciera una fila con todos esos vehículos, tendría una extensión de 40 kilómetros.

La espera no solamente implica tiempo perdido. Para quienes viven de los viajes internacionales, cada jornada detenidos modifica el recorrido previsto, los ingresos y los gastos. Uno de los camioneros consultados contó que había cargado su mercadería el 5 de julio y que durante toda esta demora continúa afrontando sus gastos personales, entre ellos el alquiler y el dinero destinado a su familia.

Otro de los transportistas explicó que en condiciones normales puede realizar dos viajes en un mes, mientras que esta vez el mismo recorrido podría terminar demandándole dos meses. La espera, por lo tanto, no solamente posterga la llegada de una carga: también modifica por completo la actividad económica de quienes viven arriba de un camión. Hoy más que nunca.

De unas vacaciones en la nieve a un mes dentro del camión

Sergio viajó con su esposa y sus tres hijos rumbo a Chile, pero el cierre del paso los dejó varados. Ahora pasan los días dentro del camión.

La idea original era sencilla. Aprovechar las vacaciones de invierno para viajar a Chile, conocer la nieve y volver a casa. Sergio ya había realizado viajes similares y en otra oportunidad había pasado 22 días detenido, aunque aquella vez lo había hecho solo y acompañado por su suegro.

Esta vez la situación es diferente porque viaja con Sharon y sus tres hijos: Kevin, de nueve años; Abdel, de siete; y Luan, de un año. El paso de los días también obligó a reorganizar la rutina familiar. Los chicos tienen actividades escolares que les enviaron esta semana y comenzaron a hacerlas dentro del camión, aunque la falta de espacio y las condiciones del lugar hacen que una tarea tan cotidiana como estudiar se vuelva mucho más difícil.

Para conseguir los útiles tuvieron que trasladarse hasta Luján de Cuyo, ya que no encontraron una librería cerca del lugar donde permanecen estacionados. Recién después pudieron empezar con las actividades que les mandaron desde la escuela.

Televisión, juegos y pelota para pasar los días

La familia también tuvo que encontrar la manera de entretener a los chicos durante una espera que ya lleva un mes. Un rato de televisión, otro con los videojuegos y algunos momentos para salir a jugar a la pelota forman parte de la rutina diaria.

No son los únicos niños que atraviesan esta situación. Hay, también, otros camioneros que han viajado acompañados por sus hijos.

Por ahora, los chicos parecen adaptarse mejor de lo esperado. Hay una razón que ayuda: les gusta viajar en camión. "Son fanáticos de su papá", contó Sharon al explicar que los chicos están acostumbrados a acompañar a su papá en los viajes y hasta llevan esas historias al colegio.

La situación también modificó la relación con la escuela. La familia mantiene contacto con los docentes y, dentro de las posibilidades que ofrece vivir en un camión, intenta que los chicos continúen con sus actividades.

El frío obliga a pasar más tiempo adentro

El clima de Mendoza durante estos días es otro de los factores que condiciona la vida cotidiana. Cuando hace frío, los cinco permanecen dentro del camión y buscan la manera de acomodarse en un espacio que fue diseñado para conducir y transportar mercadería, no para convertirse durante semanas en una vivienda familiar.

Sharon explicó que, cuando las temperaturas bajan, permanecen adentro y Sergio se encarga de preparar la comida junto con otros camioneros con los que se ayudan para abaratar los costos. La escena muestra cómo una familia tuvo que adaptar cada rincón de su vehículo para sostener una rutina que ya se extendió mucho más de lo que imaginaban.

Para los chicos, además, la espera se mezcla con algo que inicialmente era parte de la aventura. Querían conocer la nieve y, después de tantos días de demora, ese objetivo probablemente ya no tenga nada que ver con las vacaciones que habían planeado al salir de casa.

Y mientras esperan una apertura que permita finalmente retomar el viaje, el camión continúa siendo todo al mismo tiempo: dormitorio, cocina, escuela, sala de juegos y refugio. Una casa sobre ruedas que, por la fuerza de las circunstancias, terminó alojando durante un mes a una familia completa.