Tita Merello: la mujer que transformó la calle en arte
Pionera del tango, del cine y emblema popular de la cultura argentina, Tita Merello marcó una época.
Tita Merello, figura del arte argentino durante el Siglo XX.
Laura Ana Merello, conocida nacionalmente como Tita, nació el 11 de octubre de 1904 en San Telmo, Buenos Aires. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y el abandono. Cuando tenía seis meses, su padre murió a causa de tuberculosis, y a los cinco años, su madre no pudo mantenerla y debió dejarla en un orfanato. Tita no asistió a la escuela; aprendió a leer y escribir a sus 20 años.
Cuando tuvo la edad suficiente para salir del orfanato, comenzó a trabajar como empleada doméstica; y más tarde, cumpliría la labor de peona rural, en un pueblo de su provincia natal, junto con la familia de un tío. A los 13 años, la mujer descubrió su pasión y futura profesión; debutó como corista en el Teatro Avenida.
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A los 13 años, la mujer descubrió su pasión y futura profesión; debutó como corista en el Teatro Avenida. A los 18, tras presentarse en un teatro del Bajo Flores, llegó al Teatro Maipo, donde interpretó el tango que marcaría el inicio de su carrera, “Tango Amargo”. Luego de conquistar al público con su manera única de tratar al género musical, en 1933, Tita formaría parte del elenco en la película de Luis Moglia Barth, llamada “Tango”, el primer largometraje sonoro del cine argentino. Un éxito.
Mantuvo un romance con el actor Luis Sandrini y fueron reconocidos como la pareja del momento. Aunque esta relación llegó a su fin en 1948, cuando el hombre le impuso que debía viajar con él a España. Tita se negó, quedándose en Buenos Aires para protagonizar la obra de teatro Filomena Marturano, con la cual alcanzó las quinientas funciones en 1949.
Tita Merello trabajó en la televisión, en la radio, participó en obras de teatro, actuó en más de 40 películas e interpretó canciones como “Arrabalera”, “El choclo” y la famosa milonga “Se dice de mí”. Su exitosa versión se grabó el 23 de julio de 1954 junto con la orquesta de Francisco Canaro. Falleció el 24 de diciembre del 2002, consagrándose como símbolo del tango, personalidad popular de Buenos Aires y una mujer fuerte y desafiante que transformó el dolor en ovaciones.