Sin límites: diez jóvenes con discapacidad intelectual egresaron de la UNCuyo
Los jóvenes estudiaron en el Programa Universitario de Formación Laboral para Personas con Discapacidad Intelectual.
Milagros, María Paula y Martín.
Marcos Garcia / MDZ"Los límites te los ponés vos", dice Martín con una sonrisa dibujada en el rostro y la mirada inocente atrás de los lentes.
La frase no es al azar, fue una idea que estuvo trabajando junto a sus compañeros durante el cursado del Programa Universitario de Formación Laboral para Personas con Discapacidad Intelectual de la Facultad de Educación de la UNCuyo.
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Diez jóvenes con discapacidad intelectual se graduaron en la UNCuyo
Durante un año y medio diez jóvenes con discapacidad intelectual se formaron para enfrentar el mundo del trabajo y cerraron el ciclo con prácticas laborales en empresas y dependencias universitarias. La semana pasada rindieron el examen final y sus familiares y amigos les tiraron huevos y harina en la puerta de la facultad.
Es la primera vez que la casa de estudios abre sus puertas para la formación académica de personas con discapcidad. Milagros Redondo fue la primera inscripta el año pasado. "Yo hice el pre para ayudante terapeútico para personas con discapacidad motora pero no pasé y cuando me enteré de esto me entusiasmó mucho la idea", contó a MDZ con la voz firme y decidida.
Por su parte, María Paula Coll resaltó los contenidos del programa, el apoyo de los docentes y el compañerismo entre los alumnos. "Estoy muy contenta y fue todo muy bien", dijo la joven de 30 años que estudió en la Escuela de los niños cantores y participó durante años en el coro.
La voz de los protagonistas
Independencia económica
La semana pasada un informe de la Universidad de Buenos Aires reveló que dos de cada diez jovenes argentinos -de 18 a 29 años- no estudia ni trabaja y que además, un tercio de los ni-ni dejó de buscar trabajo. Los datos muestran una realidad cruzada por el contexto de vulnerabilidad y las problemáticas de salud mental.
En el otro extremo, un pequeño grupo de jóvenes mendocinos con discapacidad intelectual tiene una meta común: conseguir un trabajo, tener ingresos propios e independizarse.
La ecuación parece no tener fallas pero se choca con una sociedad con pocos espacios inclusivos y el laboral es uno de ellos.
Paula, Martín y Mili demostraron en sus prácticas que pueden trabajar, seguir órdenes, hacer tareas administrativas, de archivo y de control. Solo necesitan una oportunidad en el mundo del trabajo.
"Quiero aprender a administrar mi propio dinero para no tener que depender de mis papás", señaló Milagros que además entrena con el equipo de rugby Los Cuyis junto a su hermano.
Martín trabaja mediodía en un lavadero de autos pero quiere obtener un trabajo formal. En tanto Paula, sigue en la búsqueda y tiene en su CV prácticas en la UNCuyo y el un prestigioso hotel.
La clave de las familias
Para los alumnos del programa un factor decisivo en sus vidas han sido sus familias. Sus padres y hermanos han sido el sostén diario, se encargan de pequeñas tareas y los incentivan a buscar nuevos horizontes.
"Mi mamá me llevaba a la facultad y a las prácticas", comentó María Paula que no perdió oprtunidad ante cada tema de conversación para hacer su aporte.
Una facultad realmente inclusiva
Por las aulas de la facultad de Educación a diario pasan cientos de alumnos que se forman en profesorados para trabajar con alumnos con discapacidad motora, intelectual, visual y personas sordas, entre otras
Sin embargo, la matrícula de alumnos con discapacidad era prácticemente nula. En ese marco, desde hace años se comenzó a gestar entre los docentes la idea de una formación específica para personas con discapacidad.
"Los alumnos cursaron con el resto de los estudiantes universitarios, compartieron el comedor, cursaron materias opcionales de otras carreras en las que trabajaron en grupo, rindieron en las fechas de las mesas habituales" explicó la responsable del programa, Leticia Vázquez.
"Fue un desafío pensar los contenidos, la metodología de evaluación y hacer un verdadero espacio de formación inclusiva con las exigencias de la vida universitaria", agregó.
El programa
La formación busca que jóvenes con discapacidad intelectual puedan acceder a una capacitación técnica, desarrollar habilidades sociales y realizar prácticas laborales inmediatas. Busca propiciar una instancia de formación integral y personalizada que contribuya a una participación plena, activa y efectiva en la sociedad.
La primera cohorte estuvo integrada por diez jóvenes que tenían una institución de referencia. Pero a partir del año que viene, la inscripción será abierta a toda la comunidad y los aspirantes deberán pasar los filtros de un ingreso universitario.
Durante el cursado se desarrollaran seis ejes:
- Eje 1: Ambientación a la vida universitaria. Las implicancias de ser estudiante universitario. Conocimientos de la Universidad. Orientación vocacional.
- Eje 2: Desarrollo de competencias y habilidades personales. Habilidades Sociales. Habilidades académicas funcionales. Habilidades instrumentales. Comunicación.
- Eje 3: Formación para el mundo del trabajo. Derechos y obligaciones. Roles en los ámbitos laborales. Rutinas, tareas, cultura organizacional. Seguridad e higiene.
- Eje 4: Tecnologías. Uso de la computadora. Uso de aplicaciones en el celular. Buenas prácticas en el uso de redes sociales.
- Eje 5: Seminarios vinculados al desarrollo de temáticas de interés de los estudiantes.
- Eje 6: Talleres especializados: tareas de oficina, tareas de hotelería y gastronomía, validación de textos en lectura fácil. Auxiliar en actividades físico-deportivas.
Para más información , los interesados pueden escribir un correo electrónico a la cuenta: formacionpcdi@fed.uncu.edu.ar