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Puericultoras: el sostén clave para que la lactancia no quede solo en el deseo

En Argentina, casi todos los bebés comienzan la lactancia, pero pocas familias logran sostenerla sin apoyo profesional y redes de cuidado.

Las puericultoras no están reconocidas en Argentina.

Las puericultoras no están reconocidas en Argentina.

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Día de las puericultoras: Las agentes de salud que podrían ayudar a elevar las tasas de lactancia materna, pero aún no están reconocidas. En Argentina casi todos los bebés comienzan siendo amamantados, pero solo la mitad logra sostener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.

Detrás de esa brecha aparecen factores sociales, laborales y emocionales. En ese escenario, el acompañamiento de las puericultoras se vuelve una pieza fundamental para cuidar a quienes cuidan. En Argentina, la lactancia materna forma parte del imaginario de la crianza. La gran mayoría de las madres expresa su deseo de amamantar y los datos lo confirman: alrededor del 97 % de los bebés inicia la lactancia después de nacer. Sin embargo, cuando pasan los meses, la escena cambia. Las estadísticas muestran que solo cerca de la mitad de los bebés logra sostener la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, tal como recomiendan los organismos internacionales de salud. Entre el inicio casi universal y esa continuidad que se vuelve más frágil aparece una pregunta central: ¿qué pasa en el medio?

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En Argentina casi todos los bebés comienzan siendo amamantados, pero solo la mitad logra sostener la lactancia.

En Argentina casi todos los bebés comienzan siendo amamantados, pero solo la mitad logra sostener la lactancia.

Las puericultoras no están reconocidas en Argentina

La respuesta no suele estar en la voluntad de las madres. La mayoría de ellas desea amamantar, pero se encuentra con dificultades que pocas veces son visibles: dolor, grietas, problemas de agarre, dudas sobre la producción de leche, noches sin dormir, presiones familiares o el regreso temprano al trabajo. La lactancia, muchas veces idealizada como un acto natural que debería fluir espontáneamente, en realidad es un proceso que necesita aprendizaje, sostén y acompañamiento. En ese punto aparece una figura que en los últimos años comenzó a ganar mayor reconocimiento: la puericultora.

Las puericultoras son profesionales especializadas en el cuidado del recién nacido y en el acompañamiento de la lactancia. Su trabajo comienza muchas veces incluso antes del nacimiento, durante el embarazo, y se vuelve especialmente valioso en el posparto inmediato, cuando la madre y el bebé están construyendo su vínculo y aprendiendo a encontrarse en el acto de amamantar. Lejos de intervenir solo en lo técnico, su tarea también implica un rol activo a nivel emocional: escuchar las dudas, desarmar mitos, ofrecer información confiable y ayudar a atravesar las dificultades iniciales puede marcar la diferencia entre una lactancia que se interrumpe rápidamente y una que logra sostenerse en el tiempo.

Diversos estudios muestran que el acompañamiento profesional aumenta significativamente las probabilidades de sostener la lactancia materna exclusiva durante los primeros meses. En otras palabras, cuando una madre no está sola, las posibilidades de continuar amamantando crecen. Sin embargo, y a pesar del rol clave de las puericultoras, la profesión todavía no está reconocida en el ámbito de la salud, y acceder al servicio de una profesional de la lactancia comienza a ser un privilegio y no un derecho.

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Las puericultoras son profesionales especializadas en el cuidado del recién nacido y en el acompañamiento de la lactancia.

Las puericultoras son profesionales especializadas en el cuidado del recién nacido y en el acompañamiento de la lactancia.

Son profesionales en el acompañamiento de la lactancia

Algunos sanatorios y hospitales cuentan con servicio de puericultura, pero son los menos. Para acceder a su acompañamiento se las debe contratar de forma privada y las obras sociales no hacen reintegros por sus servicios. Pero pensar la lactancia solo como responsabilidad individual sería un error. Amamantar no depende únicamente de una madre y su bebé. Depende también de las condiciones sociales que rodean a esa maternidad: licencias laborales adecuadas, espacios de lactancia en los trabajos, redes familiares que acompañen y profesionales que puedan brindar apoyo temprano.

Aunque cada vez más especialistas coinciden en que la lactancia es una cuestión de salud pública y también de cultura del cuidado, aún hoy, las puericultoras no son reconocidas oficialmente como agentes de salud, aunque no hay otros profesionales con el mismo nivel de formación específica en lactancia que puedan dedicar el tiempo que lleva acompañar a una madre a practicar la lactancia. El trabajo de la puericultora es artesanal. Reconocer el trabajo de las puericultoras no es solo valorar una profesión. Es reconocer que la maternidad necesita sostén, que el cuidado temprano requiere comunidad y que acompañar a las madres es una forma concreta de cuidar la infancia.

Porque detrás de cada lactancia que logra sostenerse no suele haber una madre heroica que pudo sola, sino una red que la sostuvo cuadno más lo necesitaba. Y en esa red, muchas veces, está la mirada atenta y el trabajo silencioso de una puericultora.

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Las puericultoras no son reconocidas oficialmente como agentes de salud.

Las puericultoras no son reconocidas oficialmente como agentes de salud.

El trabajo de la puericultora es artesanal

A todas las puericultoras, feliz día.

* Brenda Tróccoli. Coach ontologica. Especialista en crianza y familias. Autora “El nudo invisible” (Ed. Planeta 2025) Puericultora.

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