Precauciones clave para manejar con nieve, lluvia o niebla en Mendoza
Tras un intensa nevada en llano, crece el movimiento hacia la cordillera y también la necesidad de estar bien preparados para manejar con seguridad.
Lo que importa no es la velocidad, sino llegar con paz y el mejor recuerdo de un fin de semana en la montaña.
Foto: Walter Moreno/MDZCon Mendoza vestida de blanco tras las primera nevada en el llano, es imposible resistirse a una escapada a la cordillera, e ir a la nieve. Pero antes de prender el auto y arrancar el viaje, vale la pena detenerse un minuto y asegurarse de que todo esté en orden.
¿Por qué? Porque un pequeño chequeo puede transformar un trámite en un viaje tranquilo.

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Antes de salir, dedicale un ratito a tu vehículo. No hace falta ser mecánico: revisá el nivel de aceite y del agua, comprobá que las escobillas del parabrisas no estén gastadas y probá las luces para que todas funcionen sin fallas. Aprovechá para controlar la presión de los neumáticos según el manual del auto y confirmá que llevás matafuegos cargado, balizas triangulares, criquet, llave cruz y el chaleco reflectivo a mano.
¿Viajás con chicos? Recordá que los menores de 12 años deben ir en el asiento trasero y en la butaca adecuada a su edad. Viajar preparado no es un capricho: es la mejor forma de evitar imprevistos en lugares donde el clima puede cambiar de un momento a otro.
Pasos simples que marcan la diferencia para manejar en la nieve
Si el aire se espesa y la visibilidad baja, pasá a luces bajas y encendé las antiniebla, si tu auto las tiene. No uses luces altas: rebotan en la niebla y empeoran lo que ves. Reducí la velocidad suavemente y mantené más espacio con el auto de adelante. Cuando la niebla sea intensa, buscá un lugar seguro para frenar —mejor salir de la ruta que quedarse en la banquina— y esperá a que vuelva la visibilidad.
Con el piso mojado o helado, el auto responde distinto. Si hay nieve, las cadenas pasan de ser un accesorio a una necesidad. Manejá despacio, mantené distancia y evitá movimientos bruscos: ni giros cerrados, ni frenazos repentinos. Lo ideal es frenar con el motor y la caja de cambios, manteniendo las ruedas rectas. Y en curvas, olvidate de acelerar o frenar: mejor fluides y previsión.
Un viaje sin apuros es un viaje seguro
Dedicarle media hora a este chequeo puede ahorrarte horas de angustia. Disfrutar de la cordillera es un regalo para los sentidos; manejar con responsabilidad es el regalo para quienes viajan con vos. Con un auto bien preparado y la actitud adecuada, cada tramo se convierte en parte de la experiencia, sin sobresaltos ni contratiempos.
Al final, lo que importa no es la velocidad, sino llegar con paz y el mejor recuerdo de un fin de semana en la montaña.


