Escaparon de la guerra y abrieron un exitoso restaurante en Argentina
Ksenia y Konstantin llegaron hace tres años de Rusia escapando de la guerra y abrieron un restaurante. Ahora se aliaron a una bodega mendocina.
Ksenia Romantsova y Konstantin Voronin, los rusos que escaparon de la guerra.
IG Ksenia RomantsovaLa guerra empuja a las personas hacia lugares que nunca imaginaron. Para Ksenia Romantsova y su esposo el chef Konstantin Voronin ese lugar fue Argentina. Hace tres años y medio llegaron desde Rusia con una hija y abrieron Musgo, un exitoso restaurante en Buenos Aires que fusiona productos patagónicos con técnicas asiáticas y estética escandinava.
Ahora, la pareja rusa se alió a la bodega mendocina de vinos biodinámicos Alpamanta y ofrecen una experiencia única de ocho pasos en Luján de Cuyo.
De la guerra a Argentina
Ksenia Romantsova y Konstantin Voronin llegaron de Rusia y al año y medio abrieron Musgo, un restaurante que ofrece productos patagónicos. La propuesta gastronómica que desarrollaron tiene nombre propio: Patagandí. Un concepto que condensa tres influencias en una sola palabra: Patagonia por los ingredientes del sur argentino, Asia por las técnicas de cocción y Escandinavia por la presentación minimalista inspirada en el estilo Japandi.
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“Cuando llegamos a Buenos Aires descubrimos que en la ciudad no había muchos productos patagónicos. Muchos productos se exportan. Muchas veces somos nosotros los que presentan productos patagónicos a los argentinos”, contó a MDZ Radio 105.5 FM.
“Hay clientes en el restaurante que nunca comieron centolla de Ushuaia o merluza negra. Productos que son muy distintivos y que no se pueden encontrar en muchos lugares", agregó.
La elección de Argentina no fue casual. Ksenia ya hablaba español antes de emigrar y buscaban un país hispanohablante con cultura gastronómica fuerte y apertura hacia los inmigrantes. "Acá nos sentimos muy muy cómodos. Toda la gente sale a comer y eso se nota. En nuestro país, la gente más grande no sale a comer, es algo cultural. Además, hay mucho turismo", explicó.
“También influyó nuestra hija chiquita. Para mi Argentina es el mejor lugar del mundo para los niños. Todo el mundo es muy amigable”, añadió Konstantin .
Rusia, la Patagonia y vino biodinámicos en Mendoza
La conexión con Mendoza llegó a través de la bodega Alpamanta, la primera bodega biodinámica de Argentina, fundada por Andrej Razumovsky, un austríaco con abuela rusa con el que comparten el idioma.
"Cuando nos conocimos fue una conexión increíble: hablamos el mismo idioma, somos dos proyectos de emigrantes. Alpamanta cumplió 20 años y nosotros, 2", dijo Ksenia. Esa afinidad derivó en una cena de ocho pasos maridada con vinos biodinámicos, donde cada plato representa una etapa del viaje que Konstantin realizó por la Patagonia hasta llegar a Mendoza.
La experiencia mendocina los impactó. "Es una provincia gastronómica, con muchos restaurantes interesantes y una gran diferencia respecto a Buenos Aires: podés trabajar con la tierra, tener tu propia huerta", señaló Ksenia. En Alpamanta incorporaron miel, hierbas y verduras de la huerta propia al menú, lo que convirtió la propuesta en un juego creativo para el chef.




