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Operación Rosario: así fue el plan secreto de la recuperación de Malvinas

En 1982, Argentina ejecutó con éxito la Operación Rosario para recuperar las Malvinas, logrando el control con rapidez y sin bajas británicas, aunque con dolorosas pérdidas.

Izando la bandera nacional en la casa del gobernador, todavía Puerto Stanley, el 2 de abril de 1982.

Izando la bandera nacional en la casa del gobernador, todavía Puerto Stanley, el 2 de abril de 1982.

elcomodorense.net

El año 1981 ya estaba en sus últimos días, y estos eran verdaderamente aciagos tanto para argentinos, como para británicos. En las pampas australes una nueva crisis económica crecía y el gobierno militar, que había tomado el poder por la fuerza en 1976, debía lidiar con el mal humor social.

Al mismo tiempo en las islas británicas, el gobierno conservador de Margaret Tatcher llevaba adelante un gran ajuste económico que generaba rechazo y descontento en la población, con las grandes huelgas mineras como su máxima expresión. El ámbito militar no era ajeno al ajuste, y aunque formaba parte de las estrategias de la OTAN, la Royal Navy se encontraba en un proceso de reducción significativa de su flota de mar, para priorizar su capacidad submarina.

Los EE.UU. luchaban por salir de una dura recesión, mientras jugaban sus fichas en distintos lugares del mundo como parte de su estrategia global. En América Central contaban con la cooperación del gobierno argentino, lo cual logró un acercamiento importante del General Galtieri, que había asumido la presidencia el 22 de diciembre de 1981. Tal vez esta relación haya promovido algunas suposiciones estratégicas equivocadas.

En este contexto, Gran Bretaña continuaba haciendo oídos sordos a las exhortaciones de las Naciones Unidas para sentarse a negociar con la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, por lo que el gobierno argentino tomó dos decisiones: Una de ellas fue proponer a Gran Bretaña un plan de reuniones a lo largo de todo el año 1982 para tratar el tema Malvinas. La otra, en paralelo y por si la primera no era efectiva, instruir en absoluto secreto a un reducido grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas la elaboración de un plan para la recuperación de las islas por medios militares, para luego retirarse y forzar de esa manera a Gran Bretaña a negociar seriamente.

La alternativa del uso de la fuerza militar podría aplicarse ya avanzado el segundo semestre de 1982, si había señales claras de que el plan de reuniones diplomáticas propuestas por la Argentina no contaba con un compromiso serio por parte de Gran Bretaña.

La Operación Azul

Los designados para planificar esta posible misión fueron el General Osvaldo García (Comandante del V Cuerpo de Ejército con sede en Bahía Blanca), el Almirante Juan José Lombardo por la Armada, y el Brigadier Sigfrido Plessl por la Fuerza Aérea. Este reducido grupo inicial iría incorporando a algunos miembros con el pasar de los días, quienes bajo juramento de absoluto secreto se sumarían al planeamiento.

Una de las primeras decisiones estratégicas fue la elección de Puerto Stanley, la capital de las islas, como el único objetivo material ya que estaba claro que quien controlara Stanley obtendría el control completo de las islas y alrededores. La sede de la gobernación, la administración de la Falkland Islands Company, su rudimentario puerto y pista de aterrizaje, radio, depósitos de combustible y concentración de población eran las razones para esta elección.

El hecho de que los británicos hayan construido su estrategia de reconquista alrededor del mismo objetivo, reafirma lo acertado de esta decisión.

Tomar Stanley implicaría llevar adelante una operación anfibia, o sea, un desembarco de tropas, por lo que el rol de la Armada sería preponderante. Esto motivó la incorporación al grupo del Comandante de la Flota de Mar, el Comandante de la Aviación Naval, y el Comandante de la Infantería de Marina.

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La planificación se hizo en el más absoluto secreto, que era una de las tres condiciones de la operación

La planificación se hizo en el más absoluto secreto, que era una de las tres condiciones de la operación

Condiciones para la Operación

La operación de recuperación había sido solicitada con la obligación de cumplir con tres condiciones para lograr el objetivo:

  • Sorpresa: debía planearse en el más absoluto secreto para lograr que su ejecución no sea esperada por el enemigo
  • Rapidez: debía ejecutarse y finalizar en pocas horas para no dar tiempo a ningún tipo de reacción.
  • Incruenta: no deberían producirse bajas mortales, ni heridos en las filas enemigas, y los daños materiales deberían ser los mínimos posibles. Las dos primeras condiciones encuentran su sentido en la tercera.

La tercera condición era muy importante para no complicar las acciones diplomáticas posteriores, y al mismo tiempo impedir que Gran Bretaña justifique una reacción sobre la sangre de sus soldados.

Al mismo tiempo, estaba claro que esta tercera condición sería especialmente difícil de cumplir enfrentando a soldados británicos. Las tropas de este país que se encuentran en el exterior y deben rendir su posición, ponen especial cuidado al volver a Gran Bretaña de poder dar cuenta de numerosas bajas causadas al enemigo antes de rendirse para no pasar por cobardes. Esta característica era bien conocida por el grupo planificador, por lo que sabían que, aun presentando una fuerza abrumadoramente superior, evitar un combate sería casi imposible.

El plan de recuperación

Como mencioné anteriormente el objetivo era tomar el control de la capital de las islas, y para lograrlo se identificaron diferentes lugares como prioridad uno. Estos lugares deberían ser copados de manera sorpresiva llegando desde todas las direcciones por fuerzas de tal magnitud que aseguraran el éxito, desalentando en los defensores un combate prolongado. Para cada uno de esos lugares se planificó una acción específica, y otra alternativa por si la primera no tenía éxito.

Los lugares identificados como prioridad uno eran:

  • El cuartel de los Royal Marines. Conocido como las barracas de Moody Brook, era el asiento de la Naval Party 8901, el contingente de infantes de marina británicos encargados de custodiar el enclave colonial. El objetivo sería capturarlo o cortar su camino hacia el pueblo para aislarlos.
  • El aeropuerto. El plan preveía asegurar el aeropuerto, incluyendo la capacidad de despejar la pista si había sido bloqueada, para permitir el arribo de aviones de la Fuerza Aérea Argentina que transportarían efectivos del Ejército que se sumarían a los Infantes de Marina de la Armada.
  • La población de Puerto Stanley. Se buscaría capturar a sus autoridades, incluyendo la pequeña fuerza de defensa local integrada por alrededor de 30 civiles voluntarios entrenados.
  • Servicios públicos y de comunicaciones.
  • Buques en el puerto.
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Emblemas de las unidades involucradas en la recuperación de las islas.

Emblemas de las unidades involucradas en la recuperación de las islas.

Cómo alistar a una fuerza anfibia en secreto

Una vez determinado el plan y las acciones para llevarlo a cabo, el grupo planificador se vio ante la gran dificultad de pasar a la fase de alistamiento, tanto de las tropas que lo ejecutarían, como de los medios que necesitarían… en secreto, sin que los involucrados conozcan el objetivo real.

Sería necesario poner a punto a numerosos buques de la Flota de Mar, submarinos y vehículos de desembarco de la Infantería de Marina. Al mismo tiempo sería necesario asegurar el óptimo adiestramiento de Comandos Anfibios y Buzos Tácticos, y de los efectivos del BIM 2 (Batallón de Infantería de Marina 2) que fue la unidad seleccionada para apoyar a las fuerzas especiales.

El momento del año en que se encontraban (enero de 1982) ayudaba debido a que gran parte de los efectivos se encontraban de licencia, por lo que la cantidad de curiosos era menor, y al mismo tiempo ejercicios con las armadas de Brasil y Uruguay planificados con anterioridad contribuyeron a que los preparativos se vieran con naturalidad.

Se planificó también un ejercicio con el V Cuerpo de Ejército, a fin de justificar las frecuentes reuniones con el General García, su Comandante.

Si bien los tiempos de la posible Operación Azul se pensaban para la primavera de 1982 o incluso después, se encararon todos los preparativos con el 15 de mayo como fecha tentativa, como una manera de asegurar un punto en el tiempo para evaluar a todas las unidades involucradas y disponer una prórroga si fuera necesario.

El incidente de las Georgias precipita la ejecución del plan

El 19 de marzo de 1982 desembarcó en Puerto Leith (Isla San Pedro – Georgias del Sur) un grupo de obreros liderados por el empresario argentino Constantino Davidoff, quien había ganado una licitación para desguazar una vieja factoría ballenera.

Efectivos del BAS británico (British Antartic Survey) que se encontraban en el lugar afirmaron que este grupo izó una bandera argentina en el lugar y cantó el himno, lo que fue rápidamente reportado al gobernador Rex Hunt (con sede en Stanley) y este a su vez a Londres. Esto derivó en un incidente diplomático ya que a pesar de que el viaje del grupo de Davidoff contaba con el conocimiento de la embajada británica en argentina, se dijo que no habían cumplimentado los trámites necesarios y que debían abandonar de inmediato las Georgias. Esto derivó en un ultimátum que ac

arreaba como posible consecuencia el envío al sur de fuerzas militares británicas para asegurar el cumplimiento de la orden de abandonar Puerto Leith.

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La isla San Pedro del grupo Georgias del Sur.

La isla San Pedro del grupo Georgias del Sur.

Esta situación imprevista provocó que este plan que solo era una posibilidad ante el fracaso de la diplomacia, de la noche a la mañana se vuelva de ejecución segura e inminente. El gobierno argentino solicitó al grupo planificador que determine cuando sería la fecha más próxima para su posible ejecución.

Por esos días prácticamente todos los medios involucrados en el plan se encontraban realizando la primera etapa de mar del año, y estarían de regreso en puerto y sus unidades el 26 de marzo, por lo que se determinó que el 28 de marzo sería la fecha en la que podría zarpar el Grupo de Tareas 40.

La cronología fue la siguiente:

  • El 19 de marzo comienza el denominado “Incidente Georgias”.
  • El 23 de marzo el gobierno solicita la determinación de una fecha de ejecución del plan de recuperación.
  • El 24 de marzo se informa al gobierno que se estaría en condiciones de zarpar el 28 de marzo para ejecutar la operación en la madrugada del 1ero de abril.
  • El 25 de marzo el gobierno argentino decidió que la operación se llevara a cabo según lo planificado, pero sumó un nuevo condicionamiento, y este era que la operación pudiera cancelarse hasta las 18h del día anterior, o sea, el 31 de marzo, si los británicos aceptaban negociar o bajaban el tono del incidente Georgias. Esto suponía la dificultad adicional de mantener el secreto hasta ese momento, aún con las fuerzas navegando hacia el objetivo.

¿Quiénes recuperarían las islas?

La Fuerza de Tareas 40 ejecutaría el plan poniendo en tierra a diferentes unidades:

  • Por el sur de Stanley el destructor clase 42 ARA Santísima Trinidad transportaría a los Comandos Anfibios de la Armada que desembarcarían por la noche y tomarían objetivos prioridad uno.
  • Por el norte de Stanley el submarino ARA Santa Fe, pocas horas más tarde y también de noche, lanzaría a los Buzos Tácticos que tendrían la misión de llegar a la playa de desembarco y señalizarla por medios visuales, capturar el Faro en Cabo San Felipe, y comprobar si había presencia enemiga en el istmo que une a la península Freyssinet con la isla, ya que por allí entraría la fuerza de desembarco.
  • El Buque de Desembarco de Tropas (BDT) ARA Cabo San Antonio, con la playa señalizada por los buzos y ya en la madrugada, abriría sus compuertas para que el grueso del BIM 2 y efectivos de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 del Ejército desembarcaran y llegaran a tierra a bordo de los Vehículos Anfibios. Esta sería la fuerza de recuperación más numerosa, unos 800 hombres aproximadamente, y la encargada de asegurar objetivos como el aeropuerto, puerto y poblado. Los efectivos del RI 25 del Ejército deberían sorprender al gobernador en su casa y hacerlo prisionero.
  • El rompehielos Almirante Irizar se posicionaría a la altura del faro en el Cabo San Felipe, y transportaría con su helicóptero a diferentes integrantes de la fuerza y elementos de apoyo.
  • Si bien estos eran los buques y efectivos directamente involucrados en la operación, contaban con el apoyo cercano del portaaviones ARA 25 de Mayo con su grupo aéreo embarcado, y de los destructores ARA Hércules, Comodoro Py, Seguí, Piedra Buena y Bouchard, y las corbetas ARA Drummond y Granville.

Cambio de planes, y cambio de nombre

De acuerdo con el compromiso asumido con sus superiores, la Fuerza de Tareas 40 zarpó el 28 de marzo de 1982 desde Puerto Belgrano. El submarino ARA Santa Fe ya lo había hecho el día anterior desde la Base de submarinos de Mar del Plata.

Ya en alta mar, y con rumbo sur, supieron que la zona de desembarco y sus alrededores sufrían un temporal de gran magnitud, por lo que a medida que se acercaban, mayor era lo movido de la navegación. Con el paso de las horas se comenzó a evaluar posponer 24h el inicio de la operación. En paralelo con esta situación, el Jefe del Regimiento 25, Teniente Coronel Mohamed Alí Seineldín, propuso cambiar el nombre de la Operación Azul, por Operación Rosario.

El motivo de su pedido era volver a poner bajo la protección de la Vírgen del Rosario a tropas argentinas que enfrentarían a las británicas, del mismo modo que se hizo durante las invasiones inglesas.

La propuesta fue aceptada, por lo que la operación pasó a denominarse “Rosario”, y se pospuso al 2 de abril el desembarco para lograr la recuperación.

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Representación de la Operación Rosario.

Representación de la Operación Rosario.

El miércoles 31 de marzo por la tarde los responsables de la planificación recibieron información de inteligencia que indicaba que la sorpresa se había perdido, y que el gobernador Rex Hunt estaba organizando diferentes acciones defensivas al mismo tiempo que alertaba a la población y convocaba al Cuerpo de Defensa integrado por voluntarios civiles. También se tuvo certeza de que ya había llegado el relevo anual del Naval Party 8901, pero que todavía no habían partido los Royal Marines relevados, por lo que la cantidad de infantes de marina británicos sería de unos 90 aproximadamente, el doble del cálculo inicial.

Esto motivó que se organizara una reunión el 1ro de abril por la mañana a la que asistieron el General García, Comandante de toda la operación, el Almirante Gualter Allara a cargo de la flota, y el Contraalmirante Carlos Busser, a cargo de la operación anfibia.

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El Buque de Desembarco de Tropas ARA Cabo San Antonio con sus compuertas abiertas lanzando vehículos anfibios LVTP-7 en un ejercicio de entrenamiento.

El Buque de Desembarco de Tropas ARA Cabo San Antonio con sus compuertas abiertas lanzando vehículos anfibios LVTP-7 en un ejercicio de entrenamiento.

La información de preparativos para la defensa hacía evidente que las probabilidades de enfrentamiento armado serían muy altas, y por consiguiente la condición de una recuperación incruenta sería más difícil todavía. Los Royal Marines ya no estarían en sus barracas de Moody Brook y el gobernador no estaría durmiendo en su casa.

Ante esta situación se aplicaron rápidamente varios cambios en el plan de ejecución de la operación:

  • Gracias a un relevamiento fotográfico aéreo hecho por la Fuerza Aérea pocos días antes, se detectó en la playa de desembarco prevista (Yorke Bay) la presencia de una gran roca no cartografiada, por lo que se cambió la playa de desembarco, abandonándose la original denominada Yorke este, para utilizar Yorke oeste.
  • Los efectivos del RI 25 del Ejército se encargarían de asegurar el aeropuerto, para que pudieran aterrizar los Hércules de la Fuerza Aérea que traerían al resto de la unidad. Los efectivos de Ejército quedarían ese mismo día a cargo de la situación en las islas, ya que una vez finalizada la Operación Rosario, los efectivos de la Armada comenzarían a replegarse.
  • Los Comandos Anfibios, junto a algunos Buzos Tácticos se dividirían en dos grupos, el primero al mando de Sanchez Sabarots se dirigiría a Moody Brook a tomar el cuartel de los Royal Marines, y el segundo al mando de Giacchino se dirigiría a la casa del gobernador, ya no para capturarlo, sino para lograr su rendición, ya que era evidente que intentaría resistir junto a los Royal Marines.
  • Los Buzos Tácticos deberían concentrarse solo en la señalización de la “Playa Roja”, en Yorke oeste y dejarían de lado el faro y la comprobación del istmo.
  • El resto de los lugares designados como prioridad uno dejaron de serlo, manteniendo solo el aeropuerto, el istmo que une la península Freyssinet con el pueblo, Moody Brook y la casa del gobernador.

Terminada la reunión, se debían comunicar estos cambios a los involucrados, y faltaban pocas horas para que se pudiera levantar el secreto y todos los embarcados supieran el verdadero objetivo de la operación.

A las 18h del 1 de abril, el Contraalmirante Carlos Busser pronunció un breve discurso por los altoparlantes de los buques involucrados anunciando el objetivo y las características de la misión que llevarían a cabo. Los capitanes de esos buques y diferentes oficiales pudieron abrir los sobres lacrados que les habían sido entregados al zarpar y que contenían instrucciones e indicaciones precisas y puntuales a cumplir. La sorpresa inicial se convirtió rápidamente en euforia al saber que protagonizarían un hecho histórico.

La Operación Rosario es ejecutada

A las 21h del 1 de abril, aproximadamente 84 Comandos Anfibios y Buzos Tácticos abandonaron en sus botes de goma al Destructor ARA Santísima Trinidad y tocaron tierra malvinense alrededor de las 23:45h en Bahía Enriqueta (Port Harriet). Una vez allí se dividieron en dos grupos tal lo planeado. El grupo liderado por el Capitán de Corbeta Guillermo Sanchez Sabarots se dirigiría al cuartel de los Royal Marines en Moody Brook, y una vez que lo tuviera bajo control, haría detonar un importante explosivo para que el resto de las tropas lo supieran. De allí se dirigiría a la casa del gobernador para brindar apoyo al otro grupo.

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Destructor clase 42 ARA Santísima Trinidad. Desde este buque los Comandos Anfibios iniciaron la operación a las 21h del 1 de abril de 1982.

Destructor clase 42 ARA Santísima Trinidad. Desde este buque los Comandos Anfibios iniciaron la operación a las 21h del 1 de abril de 1982.

El grupo liderado por el Capitán de Corbeta Pedro Giacchino iría directo a la casa del gobernador, a la que llegaría y rodearía para exigir la rendición y ante el fuego enemigo se trabaría en combate intentando disparar para intimidar, pero no para alcanzar a ningún soldado enemigo.

Aproximadamente a las 02:30h de la mañana del 2 de abril, los Buzos Tácticos embarcados en el submarino ARA Santa Fe partieron hacia la punta Celebroña y de ahí a Yorke oeste, lugar en donde se quedarían para indicar ellos mismos con sus señales luminosas el lugar de desembarco para la fuerza principal.

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El submarino ARA Santa Fe. Desde este submarino se lanzaron los buzos tácticos que marcarían la playa para el desembarco principal.

El submarino ARA Santa Fe. Desde este submarino se lanzaron los buzos tácticos que marcarían la playa para el desembarco principal.

A las 06:30h los vehículos anfibios que partían del BDT ARA Cabo San Antonio comenzaron a tocar tierra en la Playa Roja gracias a la tarea de los Buzos Tácticos, y mientras Seineldin y sus tropas se dirigían al aeropuerto para volverlo operativo nuevamente, las tropas del BIM 2 comenzaron su marcha hacia Stanley. A medida que se acercaban podían escuchar los disparos que provenían de la casa del gobernador.

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Desembarco de tropas en vehículos de asalto anfibio a oruga LVTP-7.

Desembarco de tropas en vehículos de asalto anfibio a oruga LVTP-7.

El Capitán de Corbeta Pedro Giacchino en ese mismo momento era consciente de que se estaría ejecutando el desembarco, y se veía cada vez más urgido en resolver la situación ya que cuando el grueso de las tropas arribara, el combate se volvería caótico y habría bajas británicas.

Fue en esos minutos fatales cuando decidió que debía hacer algo para destrabar la situación. Tomó por asalto la casa del gobernador ingresando sorpresivamente, pero cayó bajo el fuego de una ametralladora. El Teniente de Fragata Diego García Quiroga se acercó a auxiliarlo, pero también fue herido, y el Enfermero Ernesto Urbina al acercarse a ambos, también cayó herido.

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Capitán de Fragata post mortem Pedro Edgardo Giachino.

Capitán de Fragata post mortem Pedro Edgardo Giachino.

Si bien la mayoría de los Royal Marines se encontraban defendiendo la casa del gobernador, algunos de ellos habían sido dispuestos en grupos muy pequeños para realizar patrullas y pequeños piquetes defensivos en algunos lugares. Las patrullas que se encontraban en las cercanías del aeropuerto informaron al gobernador del desembarco masivo de tropas al norte de su posición.

Una de estas patrullas que se encontraba oculta en las primeras casas de Stanley mirando hacia el camino que viene desde la península del aeropuerto, abrió fuego contra la columna de vehículos anfibios del BIM 2, pero fue rápidamente repelida con fuego de fusiles, ametralladoras y un disparo de cañón sin retroceso de 105mm, que la pusieron en fuga hacia el interior del pueblo.

Luego de estos sucesos, y contando con la información de la magnitud de la fuerza que había desembarcado y ya estaba a las puertas del pueblo, el gobernador solicitó un alto el fuego y dialogar con un oficial al mando. El Contraalmirante Busser acudió a la cita y luego de un intercambio de palabras correctas aunque poco amables, el gobernador Rex Hunt se rindió a las tropas argentinas siendo las 09:30h del 2 de abril y rompiendo con 149 años de usurpación británica de las islas.

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La casa del gobernador.

La casa del gobernador.

Pocos minutos después de la rendición británica, se conocía la muerte de Pedro Giacchino (los otros dos heridos se recuperarían).

Las fuerzas militares argentinas hicieron prisioneros a los Royal Marines y al gobernador, y comenzaron a tomar el control de los puntos clave. Las patrullas británicas que estaban en las inmediaciones fueron entregándose una por una y para el mediodía ya flameaba la bandera celeste y blanca en el mástil de la casa del gobernador.

La Operación Rosario había sido exitosa, logrando su objetivo y cumpliendo con 3 de las 4 condiciones. Solo la sorpresa se perdió, pero fue posible cancelarla hasta las 18h del día anterior aunque no se hizo, se ejecutó y se terminó en pocas horas sin dar lugar a reacción, y no produjo bajas británicas de ningún tipo y mínimos daños en un par de casas, y en la del gobernador. Tuvo un daño colateral no deseado y doloroso en la caída del Capitán Giacchino.

Si bien la condición de ser incruenta se había cumplido, el mundo entero vió la famosa fotografía tomada por el fotógrafo argentino Rafael Wollmann de un grupo de Royal Marines marchando con sus armas y brazos en alto, vigilados de cerca por un Comando Anfibio argentino, y otras con los infantes de marina británicos boca abajo en el piso al ser hechos prisioneros.

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El Cabo Jacinto Eliseo Batista, Comando Anfibio, dirige a tres Royal Marines de la guarnición Malvinas ya rendidos.

El Cabo Jacinto Eliseo Batista, Comando Anfibio, dirige a tres Royal Marines de la guarnición Malvinas ya rendidos.

Estas imágenes fueron consideradas ofensivas por la opinión pública británica y se podría afirmar que causaron un efecto bastante comparable, aunque menor, al que hubiera producido la imagen de Royal Marines heridos o muertos.

Es muy probable que el gobierno británico ya tuviera decidida una vía de acción como respuesta a lo que consideraron una agresión, pero indudablemente estas imágenes contribuyeron a moldear la reacción de la opinión pública británica.

Hoy, a 44 años de aquellos acontecimientos, seguimos recordando a quienes lo dieron todo para recuperar y luego defender nuestro suelo, mar, riquezas naturales y proyección antártica, todo esto sintetizado en la palabra “Malvinas”.