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Monotributistas y jubilación: cuánto deberían aportar por mes para sostener la mínima

Un informe estimó cuánto debería aportar por mes un monotributista activo para financiar una jubilación mínima tras completar cuarenta años de actividad formal.

El componente previsional representa solo una parte de la cuota mensual que abonan los contribuyentes adheridos al monotributo.

El componente previsional representa solo una parte de la cuota mensual que abonan los contribuyentes adheridos al monotributo.

Detrás de la cuota mensual del monotributo conviven tres destinos diferentes: impuestos, cobertura de salud y jubilación. La parte previsional, aunque permite sumar años dentro del sistema, representa una fracción pequeña del pago total. Esa diferencia volvió a poner bajo análisis cuánto aportan los trabajadores independientes y qué recursos serían necesarios para sostener su retiro.

Desde agosto de 2026, la categoría A paga $49.527,18 por mes, pero únicamente $18.246,86 corresponden al Sistema Integrado Previsional Argentino. En la categoría K, el componente jubilatorio asciende a $158.049,02, mientras que la cuota completa puede superar $1,6 millones para quienes prestan servicios. Los importes surgen de la tabla vigente de ARCA, que también incluye el componente impositivo y la obra social. La diferencia muestra por qué no debe confundirse la cuota total con el aporte destinado a la futura jubilación.

El cálculo sobre cuatro décadas de aportes

Un informe del IERAL buscó medir esa distancia mediante un ejercicio teórico. En lugar de aplicar directamente las reglas actuales del sistema argentino, simuló que cada contribución formaba un fondo individual destinado a pagar una renta vitalicia.

El trabajo consideró períodos de 10, 20, 30 y 40 años, diferencias de edad y esperanza de vida entre hombres y mujeres, y dos escenarios de rentabilidad: uno igual a la inflación y otro dos puntos porcentuales por encima. Con rendimiento real nulo, ninguna categoría reuniría capital suficiente para financiar una jubilación mínima completa, incluso después de cuatro décadas de actividad.

Cuánto permitirían financiar los aportes actuales

Para un varón que permaneciera 40 años en la categoría A, el fondo simulado alcanzaría para sostener apenas el 9% de una jubilación mínima si los recursos solo conservaran su valor frente a la inflación. Una mujer llegaría al 6%, debido a la menor edad jubilatoria utilizada en el ejercicio y a una sobrevida proyectada más extensa. En la categoría K, los porcentajes subirían al 75% para los hombres y al 50% para las mujeres. Con una rentabilidad anual dos puntos superior a la inflación, algunos escenarios correspondientes a la categoría más alta podrían acercarse o superar el haber mínimo.

El cálculo más llamativo aparece al estimar qué aporte permitiría financiar una mínima después de 40 años, con un rendimiento real anual del 2%. Para una mujer de categoría A, la contribución previsional debería pasar de $18.247 a $160.298 mensuales, un incremento del 778%. En el caso de un hombre cuyo fondo también tuviera que cubrir una futura pensión para su cónyuge, debería alcanzar $150.600, un 725% más. Estos montos no son una obligación vigente: representan el resultado de los supuestos utilizados por el estudio.

La investigación tomó como referencia el haber mínimo de agosto con el bono de $70.000, equivalente a $489.776. Desde septiembre, la Resolución 257/2026 fijó la mínima ordinaria en $428.633,20. Con el refuerzo extraordinario de hasta $70.000 dispuesto para el mes, el ingreso puede llegar a $498.633,20. Esta actualización eleva el punto de comparación, aunque no permite recalcular automáticamente las proyecciones sin repetir toda la simulación actuarial.

Qué significa el estudio para los monotributistas

Las cifras no implican que un monotributista vaya a cobrar únicamente el porcentaje que logró “ahorrar”. El SIPA funciona como un sistema público de reparto, no como una cuenta individual: las contribuciones actuales ayudan a financiar las prestaciones vigentes y los haberes se determinan mediante las reglas previsionales. La simulación mide la suficiencia financiera de los aportes y el subsidio necesario para completar las prestaciones, pero no modifica derechos, cuotas ni requisitos jubilatorios.

Para los contribuyentes, lo inmediato sigue siendo controlar que los pagos estén registrados y completar los años de aportes exigidos. ARCA aclara que el componente previsional debe incluirse cuando el monotributo es la única fuente de aportes, mientras que existen excepciones para quienes cotizan mediante otro régimen. La propuesta del IERAL de avanzar hacia cuentas nocionales pertenece al debate sobre una eventual reforma y no constituye una medida aprobada.