Otro joven molido a golpes en un boliche
Sábado a la noche, Mendoza. Mientras un pibe quedaba con la mandíbula partida e inconsciente a causa de los golpes que le propinaron en uno de los boliches más conocidos de Luján, Grita Silencio; en otra de las discos clásicas de la noche mendocina la escena se reproducía casi exactamente. Distintos eran los protagonistas y quizá los motivos, pero en la salida de El Santo (Maipú) también había patadas de muchos hombres contra uno solo que estaba tendido en el suelo.
La víctima fue Enzo Lupo, quien habría intentado separar a dos mujeres que se estaban peleando. Su intervención, no obstante, habría causado el enojo de una patota que lo atacó con patadas en la cabeza y en todo el cuerpo. Cuando estuvo indefenso, le quitaron el celular, dinero y sus documentos.
Sobran los matones: faltan hombres
Igual que en la paliza a Juan Cruz Sosa Gabrielli, algunos testimonios subrayan que la policía no intervino. Es más: le solicitó a Enzo que hiciera la denuncia en una comisaría que queda a más de un kilómetro del sitio en el que le habían dado la paliza. Y, como en el caso de Sosa, en esta oportunidad fueron los amigos del pibe los que tuvieron que llevarlo a la guardia de la Clínica Santa María.
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En las redes, Enzo comunicó este lunes que ya está mejor. Su padre, por otra parte, publicó un mensaje lamentando lo ocurrido. Eso sí: su retórica no parece destinada a aplacar los ánimos de una sociedad cada día más violenta.

