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Caso Florencia: estos son los protagonistas de la historia más triste

La noticia que marcó el pulso de la semana en Mendoza todavía tiene algunos puntos a dilucidar. Aquí, el panorama para los detenidos, la historia del misterioso testigo que ayudó a encontrar el cadáver y la experiencia de la amiga de la víctima que se salvó por poco.
Acusado Pablo Arancibia (33) está imputado como coautor del femicidio.
Acusado Pablo Arancibia (33) está imputado como coautor del femicidio.

No es una película. Es la realidad. Pero también tuvo un escenario y una tragedia. El crimen de Florencia Romano (14) generó una repercusión pocas veces vista en Mendoza. Como en una danza macabra, los factores -incluido un fallido llamado al 911- se fueron sumando para terminar en el femicidio, como tantas veces. ¿Quiénes formaron parte de esa historia? ¿Qué rol cumplieron? A continuación, un repaso por algunos de los protagonistas y por el lugar donde se desarrollaron los hechos.

El pasaje Berra se encuentra en Gutiérrez, muy cerca de la estación del Metrotranvía. A 350 metros hay una comisaría y enfrente hay viñedos de la Bodega López. Se trata de un pasillo con suelo de tierra. La luz de la calle no ingresa del todo, lo que le da al sitio un leve tono sombrío en horas de la tarde.

Conforme uno avanza por el callejón, se ven algunas viviendas al fondo. A mano derecha persiste una marmolería donde un enorme perro ladra a los desconocidos. A la izquierda, una fila de casas pequeñas: una de ellas es el domicilio donde vivían Pablo Arancibia (33) y Micaela Méndez (27).

Esta imagen del pasaje que compartimos fue tomada desde el interior, mirando hacia la vereda. Puede verse un BMW modelo 98´ muy deteriorado que en otras épocas Arancibia publicaba con orgullo en las redes. Al lado, un container con escombros. En ese entorno se habrían escuchado gritos el sábado por la tarde, lo que motivó que uno de los vecinos llamara al 911. El pedido de auxilio, sin embargo, no fue atendido

El pasaje Berra. A la derecha, la casa de los imputados.
Desde afuera: la casa de los imputados cuenta con custodia policial para resguardar evidencias.

Los protagonistas

Pablo Arancibia (33): se trata de un ex carnicero que tenía denuncias previas por privación ilegítima de la libertad (2014) y amenazas (2011), ambas en contexto de violencia de género. Una vez amenazó a una novia muy joven: le dijo que iba a matar a toda su familia si no lo obedecía. La otra causa es porque retuvo a su ex pareja durante tres días, incomunicada. Según pudo averiguar este diario, contactaba chicas por Instagram, les mentía y les insistía hasta el cansancio para que accedieran a juntarse con él. El último de esos contactos fue con Florencia. Está imputado como coautor del femicidio junto a su novia Micaela. A poco de llegar al penal, lo amenazaron de muerte.

Micaela Méndez (27): a pesar de que también está sindicada como coautora del femicidio, su participación en el crimen está bajo análisis. En las redes sociales solía compartir fotos junto a Arancibia, pero si bien los fiscales la tienen en la mira, no está claro cuál fue su rol. Múltiples versiones señalan, de hecho, que Arancibia se quedó solo con Florencia. Asimismo, de haber participado en el femicidio, los abogados de esta mujer podrían plantear que lo hizo presionada por el hombre, que poseía antecedentes de maltrato. El trabajo del Ministerio Público Fiscal aclarará estos puntos. Por lo demás, la primera noche de Micaela en la cárcel de Almafuerte II no fue buena: a las 2.55 de la mañana empezó a gritar porque -dijo- sus compañeras de celda la estaban golpeando.

Méndez (27) y Arancibia (33). 

El testigo clave: luego de matar a Florencia, el o los asesinos contactaron a un sujeto para eliminar el cuerpo de la víctima. Le dijeron que tenían que descartar un perro muerto en una bolsa, y este hombre llevó esa carga hasta la calle Alsina de Maipú. En realidad, era el cadáver de la niña asesinada. Al cobrar repercusión el caso, este testigo clave se presentó a declarar y contó lo que había pasado. Ahora bien: ¿realmente creyó que llevaba un perro? ¿Es una persona consciente de sus actos? ¿Sabía en qué se estaba metiendo? La pesquisa deberá aclarar estos puntos.

La amiga de Florencia: se trata de una chica que casi cae en la misma trampa que le tendió Arancibia a la adolescente. Aquel sábado fatal, Florencia le envió su ubicación y hasta la llamó, pero ella no alcanzó a atender. Se sabe, también, que el sujeto quiso "enganchar" a esta amiga con los mismos timos que utilizaba con otras menores: alcohol, mentiras sobre su edad -decía que tenía 18- y una actitud festiva. 

El vecino que llamó al 911: pasadas las 18.30 del sábado, se escucharon gritos en el callejón Berra. Alguien que vive por ahí y cuya identidad todavía no trascendió llamó para pedir el envío de un móvil policial. El tono de su voz fue enfático y levemente agresivo, aunque dio la dirección con claridad. No obstante, la operadora al otro lado de la línea desestimó el llamado. Se desconoce por qué este vecino no insistió en la llamada.

Aquí, el audio de la comunicación que pudo haber cambiado el fatal desenlace: