Mes de la Prevención del Suicidio: las llamadas se cuadruplicaron y es la principal causa de muerte en los jóvenes
El noveno mes del año incita a la concientización de una de las problemáticas más preocupantes a nivel mundial. Los números que engloban a Mendoza y al país.
Números que alertan, pero personas que escuchan.
Archivo MDZSeptiembre es el mes amarillo, aquel que aboga por la Prevención y Concientización del Suicidio. Si bien los 12 meses del año deberían recalcar la importancia de la salud mental en un mundo que se arrastra por la vorágine del presente, el día 10 del noveno mes es aquel que recalca la importancia de estar vivos y en cómo lo estamos.
El flagelo incita a números que lejos de mejorar, generan preocupación. Los datos aportados en la presente nota emergen del Centro de Asistencia al Suicida y Atención en Crisis (CAS).
Alba Jaurégui, socia fundadora y presidenta de la institución, revela el duro panorama actual al que se enfrentan. De profesión maestra especial y jardinera, la docente repasa la historia de la ONG, que inició en 1996 como un programa de gobierno. Tras la decisión de cerrarla en la crisis del 2001, el equipo sufrió un fuerte recorte. Sin embargo, cobró personería jurídica para funcionar ininterrumpidamente como ONG desde hace 25 años.
"Los llamados se han cuadruplicado"
Las estadísticas de estos meses encienden las alarmas: como dato principal, la institución contabiliza 26.000 llamadas en lo que va del año.
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"Los llamados aquí (Mendoza) y en el país por situaciones de suicidio se han cuadriplicado", advierte Jaurégui, arrojando otro dato escalofriante, el cual marca un quiebre en las fatalidades a nivel nacional. "La primera causa de muerte antes eran los accidentes viales, ahora es el suicidio", confirma la presidenta del CAS.
El desglose de estas 26.000 llamadas permite entender quiénes están pidiendo ayuda y por qué:
Si se segmenta por edad, el 50% de las llamadas proviene de personas de entre 18 y 44 años, contemplando la franja joven como el principal afectado por este conflicto, mientras que el 30% corresponde a la franja etaria de 45 a 59 años.
En cuanto a los motivos principales que llegan detrás del teléfono, el 60% de los contactos se debe a problemas familiares y el 40% que resta es impulsado por problemas que combinan lo económico y lo familiar.
Sin embargo, el 70% de las llamadas son realizadas por la propia persona afectada, mientras que el 30% restante corresponde a comunicaciones realizadas por terceros, como familiares o vecinos preocupados por el contexto del cercano.
Un dato no menor, es que el pico máximo de pedidos de ayuda que registra la organización son los lunes por la tarde.
La gran brecha de género
Lamentablemente, existe una marcada diferencia en quienes deciden buscar ayuda: el 90% de quienes llaman son mujeres, frente a un escaso 10% de hombres. Sobre esto, Jaurégui apunta directamente a un problema estructural: "Es por una cuestión cultural. El hecho de que no llames, digas 'es vergonzoso lo que sentí'... sos un varón, sos jefe de familia, toda esta cuestión tan dañina para los varones está presente", agregando que la educación familiar y generacional es determinante y compleja de modificar.
En la evaluación de cada contacto, el 50% de los llamados se clasifica como de "riesgo bajo" y un 10% es de riesgo "muy alto". Sin embargo, la institución no subestima ninguna comunicación, ya que saben que ese riesgo bajo, si no se contiene, puede convertirse en un potencial suicida. Por ello, el abordaje no deja margen de dudas. "La pregunta obligada nuestra es si ha pensado en lesionarse, en suicidarse", revela la fundadora.
El proceso para seleccionar los voluntarios
El equipo está conformado por alrededor de 20 voluntarios que atienden los teléfonos. Para ingresar, deben ser mayores de 21 años (en adhesión a la Organización Mundial de la Salud), contar con experiencia de vida y superar un curso de tres a cuatro meses. Su labor es estrictamente voluntaria, anónima, nacional y laica. Los únicos profesionales de la salud mental en el CAS son quienes asisten y protegen psicológicamente a los propios voluntarios tras las duras jornadas.
"Pensamos que hablar cura, que escuchar también cura, nosotros somos muy buenos escuchando", resalta Jaurégui, aclarando que no dan consejos que obliguen a la persona a actuar de una sola forma, sino sugerencias. Si detectan problemáticas específicas, derivan el caso a instituciones especialistas.
El incremento de los casos también encuentra raíces en la pandemia. "Nos puso en el borde de la desaparición", reflexiona la presidenta sobre los miedos residuales en la sociedad. El alcance del CAS no tiene fronteras: aunque poseen oficina en Mendoza de lunes a viernes y cubren guardias rotativas los fines de semana (trabajando los 365 días del año), reciben llamadas de todo el país, inclusive del exterior.
Tras 25 años de servicio, Alba Jaurégui resume su vocación con una frase: "Nosotros creemos que venimos a ayudar, pero en realidad venimos a ser ayudados, porque aquí venimos a recibir, no a dar. Vos te das cuenta cuando estás de este lado del teléfono qué generosa ha sido la vida con vos, que te has puesto de este lado del teléfono y no del otro".
Vías de contacto
- Línea principal: 0800 8000 135.
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WhatsApp: (+54 9) 261 557 0314, sólo llamadas (no mensajes).