Masiva campaña busca prohibir la importación de ropa usada a la Argentina
Una Fundación busca prohibir la importación de ropa usada en la Argentina. Advierten sobre el daño ambiental y el impacto negativo en la industria textil.
Una campaña impulsada por la fundacion Pro Tejer busca poner en agenda el debate sobre la importación de ropa usada en la Argentina.
Una campaña impulsada por la fundación Pro Tejer busca poner en agenda el debate sobre la importación de ropa usada en la Argentina. Con una junta de firmas, la entidad exige la restitución inmediata de la prohibición que existía hasta 2022 y alertó sobre las consecuencias ambientales, sanitarias y productivas que genera el ingreso masivo de estas prendas al país.
La iniciativa a través de la plataforma Change, titulada “No a la importación de ropa usada”, advierte que la Argentina corre el riesgo de transformarse en un destino final de descarte del fast fashion global, replicando escenarios ya visibles en otros países de la región, como los basurales textiles a cielo abierto del desierto de Atacama, en Chile.
Históricamente, la importación de indumentaria usada estuvo restringida en el país por razones de salud pública, higiene, seguridad de productos y resguardo de la industria nacional. En 2010, el Decreto 2112 estableció la prohibición, que fue ratificada y prorrogada en 2017 mediante el Decreto 333, con vigencia hasta mayo de 2022. Al no renovarse esa normativa, el ingreso de ropa usada volvió a quedar habilitado.
Mirá los argumentos de la campaña
Crecen las importaciones de ropa usada
Si bien durante 2022 y 2023 las importaciones fueron algo "marginales", el crecimiento de esta actividad se aceleró en forma exponencial desde 2024 y alcanzó niveles récord durante el año 2025.
Según los datos citados en la petición, el año pasado ingresaron al país más de 4,6 millones de kilos de ropa usada. Esto se traduce en un aumento superior al 19.000% interanual, equivalente a entre 10 y 15 millones de prendas.
Si bien desde diciembre de 2024, el Gobierno exige un certificado de desinfección para importar este tipo de mercadería, desde Pro Tejer consideraron que la medida es claramente insuficiente. Señalan que no se controla la presencia de químicos peligrosos, no se verifica la composición de las prendas ni se garantiza trazabilidad sobre su origen, uso previo o condiciones de almacenamiento.
Impacto ambiental
El impacto ambiental es uno de los puntos centrales del reclamo. Gran parte de la ropa usada está compuesta por fibras sintéticas que no pueden reciclarse, tardan décadas en degradarse y liberan microplásticos que contaminan suelos y cursos de agua. A esto se suma que la Argentina no cuenta con infraestructura adecuada para gestionar semejante volumen de residuos textiles.
“La importación masiva de ropa usada no es economía circular ni acceso al consumo: es descarte de excedentes del fast fashion de los países desarrollados”, advirtieron desde Fundación Pro Tejer. Además, remarcaron que restituir la prohibición no es una medida proteccionista, sino una decisión responsable para proteger el ambiente, la salud y una cadena productiva que genera más de 500.000 empleos en el país.
La petición también subraya los riesgos sanitarios, ya que las prendas pueden portar hongos, bacterias, parásitos y residuos químicos, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
La campaña vía Change lleva el nombre NoEsRopaEsBasura, y en sus fundamentos los impulsores insisten en que la discusión excede lo comercial y compromete el futuro ambiental, sanitario y laboral del país.