Maradona y el día que convirtió al fútbol en deporte sagrado
Se dice "El Partido". Se disputó en el Mundial de fútbol México 86. Maradona escribió acaso la gran página de su historia. Back to the future.
Estadio Azteca, escenario de la desmesura del futbol, de un desmesurado Diego Maradona. El día que hasta los dioses paganos aplaudieron aquel prodigio.
Maradona cambió la historia del fútbol en el inolvidable Mundial de México 86 marcando el gol más imposible del deporte, ante Inglaterra, en una eliminación categórica que, para mayor dimensión mítica, comenzó con otro gol.
El pionero de aquel alocado juego deportivo fue el dictado por "la mano de Dios".
Es como si lo hubiera tramado: "Ok, se quejan de la mano: ahora viene uno del que no podrán quejarse jamás, nunca. Y serán callados hasta la Eternidad".
Y así fue nomás. Maradona siendo más Maradona que nunca.
Maradona
A Diego Armando Maradona no le bastó dibujar el gol de más belleza de todos los mundiales, desde 1930 a esta parte. Y el que hoy cumple 40 años. No.
Maradona tuvo que abrir el marcador, antes, con el gol más trucho que se conozca en la misma competencia, y en el mismo período, para revelarse al mundo como Maradona, el mito de las pampas.
No existe movimiento narrativamente tan explícito sobre la configuración de su ADN que aquella endiablada de la segunda parte de un partido mundialista épico. Que terminaría coronando campeón del mundo a la Argentina de Bilardo.
Que Maradona reunió en aquella gesta irrepetible, lo profano con lo sagrado, lo artero con lo más elevado, lo despreciable con lo más admirable.
Era su Destino.
Y el pibe de Fiorito lo entendió como el mejor de los letrados. No se trata de sabihondo, sino de sabiduría. No es saber más, es saber, sin confusión, lo que hay que saber.
Dejó que el Destino hiciera el resto,
Fútbol
En aquel partido que frustró a Inglaterra en lo deportivo, y la humilló en lo cultural, el pibe de Fiorito tocó el cielo (o el arpa) por primera vez en su vida. Se repetirían esos viajes a las inmensidades del más allá, hasta que de uno de ellos no regresaría.
Gol ingleses
Si el fútbol es la dinámica de lo impensado al decir del maesto Dante Panzeri, este gol de Maradona es lo que termina la clase, a modo de ejercicio práctico.
Esta conquista condensa el espíritu atlético, el sentido lúdico, la armonía de un cuerpo celeste, la aerodinámica, la conjunción entre tiempo velocidad y espacio, el teorema de Tales, el principio de capilaridad
Esa es la mayor gracia de México 86 y Maradona.
Y ante esta ofrenda dionisíaca permanecemos rendidos, 40 años después: disfrutar cosas imposibles. Como que en algo los argentinos podemos ser campeones del mundo.