Los femicidios que conmocionaron al país: Natalia Melmann, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson y Chiara Páez
Fueron muchos los femicidios que conmocionaron a la Argentina. En esta nota, se repasan cuatro de los casos que más impacto causaron.
Natalia Melmann, Ángeles Rawson, Candela Rodríguez y Chiara Páez.
Montaje MDZEste miércoles se llevará a cabo la marcha del Ni Una Menos, manifestación en la que la sociedad argentina exige Justicia por todas las víctimas de femicidio en nuestro país. Este año se tendrá presente a Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue recientemente abusada y asesinada en la ciudad de Córdoba.
Cifras que preocupan: más de 80 femicidios en lo que va del año
De acuerdo al Observatorio de las Violencias de género “Ahora Que Sí Nos Ven”, en colaboración con la Universidad Nacional del Delta, entre el 3 de junio del 2015 (fecha en la que comenzó el Ni Una Menos) y el 24 de mayo del 2026 se registraron al menos 3205 casos de víctimas letales de violencia de género, entre ellos 3144 femicidios directos.
Asimismo, entre el 1 de enero y el 24 de mayo del 2026 hubo 83 femicidios. En concreto, durante estos 11 años, una mujer fue asesinada cada 31 horas por motivos de género.
Fueron muchos los femicidios que conmocionaron a la Argentina, ya sea por la brutalidad de los crímenes, la edad de las víctimas o la cobertura mediática que tuvieron. En esta nota, se repasan cuatro casos que siguen recordándose: Natalia Melmann, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson y Chiara Páez.
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Natalia Melmann (2001)
Natalia Melmann vivía en la ciudad costera de Miramar, provincia de Buenos Aires. El 4 de febrero de 2001, cuando tenía 15 años, salió a bailar al boliche "Amadeus" con sus amigas. A las 7 am, Natalia decidió volver a su casa sola.
Allí fue cuando Gustavo Daniel “El Gallo” Fernández, un exconvicto de 30 años de edad con vínculos con la policía de Miramar, siguió a la joven y la obligó a subirse a una camioneta, según pudieron confirmar los testigos. Natalia fue llevada a una casa ubicada en el extremo sur la ciudad, en el barrio llamado Copacabana.
En dicho domicilio, Natalia fue torturada y violada en reiteradas oportunidades por cinco policías y, posteriormente, ahorcada con los cordones de una de sus zapatillas. Se presume que los asesinos mantuvieron el cuerpo durante cuatro días, hasta que finalmente lo trasladaron al vivero dunícola “Florentino Ameghino”, cubierto con hojas y ramas. Sus restos fueron hallados por un menor de edad el 8 de febrero.
Por el hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mar del Plata condenó, en octubre de 2002, a los policías Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Suárez a prisión perpetua con accesorias al ser considerados "coautores de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y en concurso de dos o más personas". También se condenó a Gustavo “El Gallo” Fernández a 25 años de cárcel como partícipe necesario. Por su parte, recién en 2023, el sargento Ricardo Panadero fue también condenado a perpetua tras un nuevo debate oral y público. No obstante, hay un quinto responsable que no pudo ser identificado aún, cuyo ADN estaba en el cuerpo de la chica.
"Natalia era muy cariñosa, comprometida, abanderada y delegada estudiantil. Desayunábamos juntos todas las mañanas. Había salido a vender diarios para ayudar a la economía de la casa y pagar sus estudios", describió Gustavo Melmann, su papá hace unos años. Precisó que el proyecto de su hija era recibirse de "obstetra", pero que no quería tener hijos, ya que "deseaba criar a los chicos que estaban en la calle y no tenían padres. Todos esos proyectos y sueños se los robaron", añadió.
Candela Rodríguez (2011)
Candela Rodríguez vivía en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido de Hurlingham. El 22 de agosto de 2011, cuando tenía 11 años, salió de su casa para encontrase con unas amigas e ir juntas a un grupo boy scout, en la parroquia San Pablo Apóstol. Allí fue secuestrada.
Luego de nueve días de intensa búsqueda en todo el país, su cuerpo fue hallado el 31 de agosto por una cartonera en un terreno baldío de Villa Tesei al costado del Acceso Oeste, dentro de una bolsa de consorcio. Las pericias concluyeron que había sido abusada sexualmente antes de su asesinato.
En un primer juicio, desarrollado en 2017 en los tribunales de Morón, se condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y a Leonardo Jara como autor y coautor respectivamente de los delitos de privación ilegítima de la libertad seguida de muerte.
Los jueces consideraron que el móvil del secuestro fue un ajuste de cuentas contra el padre de Candela por un ilícito que él cometió. En ese juicio, “Mameluco” Villalba declaró como testigo, mientras que “Topo” Moreyra y el carpintero Altamirano estuvieron presos en un comienzo de la investigación, entre 2011 y 2012, y luego recuperaron la libertad por falta de pruebas.
“Los fiscales han militado y militan la causa de la sospecha sobre nuestra familia para encubrir su accionar negligente, plagado de irregularidades e ilegalidades durante todo el proceso”, señaló Carola Labrador, madre de Candela, al renunciar a la querella en el último juicio, realizado en 2024.
Ángeles Rawson (2013)
Ángeles Rawson vivía en Palermo, Ciudad de Buenos Aires, en un edificio de la calle Ravignani 2360. El 10 de junio, cuando tenía 16 años, volvía de una clase de gimnasia e ingresó a su domicilio, de acuerdo lo registraron las cámaras de seguridad. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado sin vida en una bolsa de supermercado por un operario del centro de recolección de residuos Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) en la localidad de José León Suárez.
Por el hecho fue condenado a prisión perpetua Jorge Néstor Mangeri, portero del eficio en el que residía Ángeles, en julio de 2015. La investigación determinó que Mangeri, al ver ingresar a la adolescente al edificio, la llevó a algún lugar común del inmueble. Allí intentó violarla, y, ante la resistencia de la adolescente, la estranguló y la asfixió tapándole la boca y la nariz, provocándole la muerte en cinco minutos, como también fracturándole cinco costillas, además de la clavícula derecha y una vértebra.
Posteriormente, dejó reposar el cuerpo durante cinco horas, lo colocó en una bolsa de residuos y lo acondicionó para que pareciera que se trataba de escombros o restos de arreglos de cañerías. La habitualidad con la que se le veía realizar trabajos de albañilería haría que nadie sospechara. Utilizó su coche Renault Megane 1998 para trasladar los restos a un contender de basura cercano.
La evidencia clave contra Mangeri fue el cotejo de ADN que determinó que debajo de la uña del dedo índice de la mano derecha de Ángeles se halló el perfil genético del portero, lo que probó que la chica rasguñó a su asesino en un intento de defensa. Además, el encargado tenía 34 lesiones de las cuales más de 20 eran arañazos que habían sido enmascarados con quemaduras. Su sentencia fue confirmada por la Cámara de Casación en el 2018 y terminó siendo ratificada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación al año siguiente.
“No te tengo hace 12 años, pero estos días tu ataúd pesa más y me permito descansar llorándote y reviviendo cada pedacito de vida que vivimos juntas. Y te extraño, y te amo porque con una hija no existe el tiempo pasado o no debería existir”, escribió Jimena Mery Aduriz en un posteo de Facebook el año pasado. “Mañana sigo, mi Mumina, hoy no... Hasta el cielo de las nubes te amo mi amor. Mami”, concluyó.
Chiara Páez (2015) y el comienzo del Ni Una Menos
Chiara Páez vivía en Rufino, Santa Fe. El 10 de mayo de 2015, cuando tenía 14 años, apareció muerta en la casa de los abuelos de su novio Manuel Mansilla (16), de quien estaba embarazada.
Según consta en el expediente judicial, durante la última conversación que tuvo el femicida con Chiara, ella le pidió que asumiera su responsabilidad como padre. Ante la negativa de la adolescente a abortar, Mansilla reaccionó violentamente y la golpeó hasta causarle la muerte.
El cadáver fue localizado enterrado en un pozo de un metro de diámetro y 88 centímetros de profundidad. La tierra estaba rastrillada y bien apisonada. Manuel se presentó junto con su padre Rubén Mansilla, sargento de la comisaría de Rufino, al Centro Penal de Justicia, donde confesó haber perpetrado el asesinato y quedó detenido.
El juicio culminó en 2017 con una condena de 21 años y 6 meses de prisión para Mansilla, quien al momento del crimen tenía 16 años. No obstante, en 2023, la pena fue reducida a 15 años por un fallo de la Suprema Corte que hizo hincapié en su condición de menor al momento del hecho, sin notificarle a la familia de la víctima.
“Chiari era súper cariñosa, y eso es lo que más extraño: sus abrazos, sus te amos, sus mimos. La recuerdo en las cosas que hago a diario, porque con ella compartíamos muchísimas cosas o casi todo. Cocinábamos juntas, hacíamos manualidades o pintábamos; hacíamos artesanías juntas. Yo la acompañaba en cada actividad que ella hacía, como en el hockey o las actividades que ella hacía desde la parroquia”, la recordó Veronica Camargo, madre de la víctima, en esta nota de MDZ.
El femicidio de Chiara fue el que inició el movimiento Ni Una Menos. La primera marcha se celebró el 3 de junio de 2015 en ochenta ciudades de Argentina, reclamando justicia. Fue la manifestación más multitudinaria contra la violencia de género en la historia del país.





