Las pantallas como aliadas: entrenamiento cognitivo con videojuegos educativos
Un estudio con 290 niños mostró que el entrenamiento con videojuegos educativos puede fortalecer la memoria, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva.
Los resultados mostraron que el entrenamiento periódico con estos videojuegos, mejora la memoria de trabajo en un 70% de los casos.
Archivo.A partir de un estudio desarrollado por Wumbox en colaboración con educadores, se demostró que el entrenamiento periódico con videojuegos educativos tiene un impacto positivo en el desarrollo de las funciones ejecutivas.
¿Qué son y para qué sirven las funciones ejecutivas?
La neuropsicóloga estadounidense Muriel Lezak definió en 1982 las funciones ejecutivas como “un conjunto de habilidades cognitivas necesarias para controlar y regular el comportamiento”. Estas operaciones mentales nos permiten fijar, mantener, monitorear, ajustar y llevar adelante una acción de acuerdo a un plan. Este conjunto de habilidades forma parte de nuestra vida diaria y nos ayuda a realizar las tareas cotidianas de manera exitosa y eficiente. Si bien no hay un consenso absoluto en torno a una lista definitiva de cuáles serían las funciones ejecutivas, la mayoría acuerda que hay tres que son fundamentales: la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad. Éstas tres se interrelacionan y habilitan el desarrollo de funciones mentales más complejas como el razonamiento, la solución de problemas y la planificación. A través de distintas investigaciones científicas se demostró que estas habilidades están relacionadas a la madurez del córtex prefrontal, que alcanza su máximo desarrollo entre los 20 y los 27 años de edad.
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Las funciones ejecutivas son fundamentales para el aprendizaje: para aprender es necesario controlar la atención para poder enfocarla en lo que se está aprendiendo y lograr no distraerse. Es necesario también guardar ciertos datos en la memoria para poder complejizar los pensamientos, hasta que se automatizan, y lo mismo sucede con la flexibilidad cognitiva que es la que permite rectificar ideas erróneas. Si bien nos “vienen dadas” desde el nacimiento (podríamos decir que son propias del cerebro humano), las funciones ejecutivas se desarrollan a medida que crecemos como resultado de la maduración cerebral y de las experiencias de estimulación. Este es otro gran descubrimiento de las neurociencias: las funciones ejecutivas se pueden entrenar, como si el cerebro fuera un músculo.
Cómo las pantallas pueden ayudarnos a entrenarlas
Así como vamos al gimnasio para fortalecer los músculos, también podemos hacer ejercicios para mejorar nuestras funciones ejecutivas. Desde que se comenzaron a estudiar más las funciones ejecutivas, se sabe que estas habilidades cognitivas no son estáticas, sino dinámicas, y que pueden fortalecerse mediante la estimulación y la experiencia.. Cuando escuchamos que a las personas mayores les recomiendan hacer ejercicios mentales para conservar la memoria y la rapidez mental, se trata justamente de este entrenamiento, que no es solo aplicable a los adultos mayores, sino también a los niños y jóvenes en general y a aquellos que presentan ciertas alteraciones del neurodesarrollo en especial.
De hecho, trabajar las funciones ejecutivas desde los primeros años de vida es especialmente importante, ya que durante la infancia el cerebro atraviesa una etapa de alta plasticidad. En esta "ventana de plasticidad", las redes neuronales son más sensibles a la experiencia y al aprendizaje, por lo que cuanto antes se comiencen a estimular estas habilidades, mayor será la posibilidad de fortalecerlas y favorecer su desarrollo.
El gran desafío es cómo proponer un entrenamiento de las funciones ejecutivas y cognitivas, que resulte divertido, es decir, que los niños quieran hacerlo. Aquí es donde los videojuegos diseñados para este fin podrían ser de gran ayuda. En los últimos años han surgido una gran cantidad de propuestas para el entrenamiento cognitivo, ya sea de la memoria, del control inhibitorio o el pensamiento lateral. Sin ir más lejos, Wumbox desarrolló bajo el nombre de Cogni una aplicación con juegos para niños de entre 4 a 12 años, con una inteligencia que permite adaptar los desafíos a las necesidades de cada usuario.
Con evidencia científica
Una de las premisas que debería estar presente siempre que hablamos de educación es la evidencia sobre eficacia de las intervenciones. Para evaluar el impacto que tienen estas propuestas digitales y adaptativas, Wumbox llevó a cabo distintas investigaciones. Específicamente, en torno a Cogni, realizó junto a 74 educadores y profesionales de la salud una investigación que se publicó en Research Gate. El estudio consistió en evaluar a 290 niños antes y después de un período de entrenamiento con los juegos de Cogni. Se tomaron evaluaciones para medir memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva y control inhibitorio. Los resultados mostraron que el entrenamiento periódico con estos videojuegos, sumado a la enseñanza explícita, mejora la memoria de trabajo en un 70% de los casos, el control inhibitorio en un 31% y en un 15 % la flexibilidad cognitiva.
Estos videojuegos educativos se presentan como una alternativa atractiva para los chicos, ya que el entrenamiento se realiza a partir del juego, y de una dinámica interactiva que les resulta familiar y que está asociada a la diversión. Próximamente, en octubre de este año, Wumbox presentará un nuevo Congreso Internacional de Neurociencias y Educación, donde se va abordar cómo podemos hacer uso de los entornos digitales para potenciar la enseñanza, el aprendizaje y las intervenciones educativas.
Para conocer más sobre el Congreso podés visitar la página haciendo click aquí..