La nieve en alta montaña permitió observar guanacos y cóndores como nunca antes
Desde Uspallata hasta Punta de Vacas, el blanco absoluto de la cordillera permitió observar manadas de guanacos y el imponente vuelo de los cóndores.
La tranquilidad de la ruta y la montaña completamente nevada regalaron un escenario poco habitual donde la fauna silvestre fue la gran protagonista.
Alf Ponce Mercado / MDZLa cordillera mendocina ya impresiona por sí sola, pero cuando una intensa nevada cubre cada cerro y cada quebrada, el paisaje adquiere otra dimensión. El blanco domina todo el horizonte y transforma el paisaje de alta montaña en una postal imponente. Sin embargo, no solo cambia la geografía: también cambia la forma en que se deja ver la fauna que habita ese territorio.
El equipo de MDZ recorrió la Ruta Nacional 7 desde Uspallata, pasando por Polvaredas, hasta llegar a Punta de Vacas. A medida que avanzaba el viaje, el paisaje se volvía cada vez más imponente. La nieve cubría completamente las laderas y el silencio de la montaña era interrumpido únicamente por el viento y por algunos animales que aparecían entre la inmensidad blanca.
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Fue justamente esa combinación entre la nieve, la tranquilidad de la ruta y el cierre del Paso Internacional Cristo Redentor la que permitió registrar escenas difíciles de encontrar en otras épocas del año. La fauna silvestre apareció mucho más cerca del camino, regalando imágenes que reflejan la riqueza natural de la cordillera mendocina.
Los guanacos, protagonistas destacados en medio del paisaje blanco
Las primeras apariciones fueron las de varias manadas de guanacos. Los animales descendían desde sectores más altos para alimentarse y podían verse pastando muy cerca de la ruta, una situación que llamó la atención durante toda la recorrida.
El contraste era llamativo. Habitualmente, el pelaje marrón de los guanacos se confunde casi por completo con los cerros y las rocas de la montaña, por lo que muchas veces pasan inadvertidos incluso cuando están relativamente cerca. Esta vez ocurrió todo lo contrario: el fondo completamente blanco de la nieve hizo que cada silueta destacara con claridad.
Las fotografías captadas durante el recorrido muestran esa diferencia. En una de ellas puede verse un guanaco adulto completamente inmóvil sobre la nieve, mientras otro permanece alimentándose con la cabeza hundida en el manto blanco. La escena permite dimensionar cómo el invierno modifica el paisaje y también la manera en que se observa la vida silvestre.
Un vuelo majestuoso
La otra gran protagonista del recorrido fue una hembra de cóndor andino. Mientras el equipo de MDZ avanzaba por la ruta, el ave apareció descendiendo desde la montaña y pasó prácticamente a la altura del parabrisas del vehículo.
El momento fue tan rápido como impactante. Con las alas completamente extendidas, el cóndor planeó aprovechando las corrientes de aire y cruzó frente al vehículo, permitiendo que el fotógrafo registrara una imagen que resume la inmensidad de la cordillera y la imponencia de una de las aves más emblemáticas de Sudamérica.
En la fotografía se aprecia la enorme silueta oscura del ave sumergiéndose en el aire de las montañas cubiertas de nieve. El contraste entre la roca, el hielo y el vuelo del cóndor crea una postal difícil de olvidar para cualquiera que transite la montaña en estas condiciones.
La montaña regala escenas que pocas veces se repiten
Durante la recorrida también hubo otro registro especial. El comisario de la Comisaría 23 de Uspallata, Pablo Quiroga, compartió con MDZ imágenes de un avistamiento reciente de dos cóndores machos.
Como puede observarse, uno de ellos emprendió vuelo apenas percibió la presencia humana. El otro permaneció inmóvil durante varios segundos, como si posara frente a la cámara antes de levantar vuelo entre las montañas nevadas.
La nieve modifica el paisaje, pero también ofrece una oportunidad distinta para observar la naturaleza. En estos días, la cordillera mendocina no solo sorprende por sus cerros completamente blancos. También permite apreciar mucho más de cerca a algunos de los animales más representativos de Los Andes, protagonistas silenciosos de un escenario que, por unos días, parece pertenecer únicamente a ellos.