La historia de la mendocina que ganó en los 130 km de trail running en Bariloche
La mendocina Maru Fernández habló en MDZ Radio de su historia con el trail running, su entrenamiento y su próxima carrera en Mont Blanc.
Maru Fernández de 29 años y un presente deportivo enorme: ganó en Bariloche y piensa en Mont Blanc. En MDZ Radio contó cómo entrena y cómo vive el trail running.
Mariana Fernández marcó un hito durante el fin de semana pasado cuando ganó los 130K de trail running en Bariloche. Este logro le permitió acceder a Mont Blanc 2026, una de las carreras más prestigiosas a nivel mundial, pero su vida y recorrido por el deporte es mucho más que esta última consagración.
La historia de Maru Fernández comenzó lejos del trail y la montaña. Mariana fue jugadora de hockey sobre patines, y aunque nunca imaginó que iba a terminar corriendo carreras de ultra distancia, reconoce que la transición se dio casi sin darse cuenta. “Terminé de jugar a los 18 porque me fui a vivir afuera con mis viejos. Cuando volví dije: ¿qué hago además de trabajar? Y arranqué a correr”, recordó en su entrevista para MDZ Radio.
Ese inicio casual se transformó en un camino completamente distinto. Lo que empezó como una actividad para cortar la rutina creció de manera inesperada. “Me terminó yendo bien: que un cerrito, que una cosita, que 25 kilómetros, que 30, que 50, que 80… y ahí arranqué”, contó entre risas.
Con el tiempo descubrió que lo suyo no era la velocidad sino la resistencia, esa capacidad de estar horas dentro de la naturaleza sin más compañía que su respiración. “La distancia larga era lo que me gustaba, principalmente por las horas en la naturaleza. Me encanta, no tengo señal, y es un canal de creatividad enorme”, destacó.
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Correr es un hobby muy exigente
La carrera de 130 kilómetros en Bariloche, que la clasificó al Mont Blanc 2026, marcó un punto alto en su joven trayectoria. Lo logró a pocos días de su cumpleaños número 29 y todavía lo cuenta con asombro. “Es una locura, son muchos kilómetros… veremos a qué distancia voy y qué depara”, dijo sobre lo que viene en Francia.
Aunque hoy compite al más alto nivel, Maru es clara: no vive del trail running. “Para mí correr es un hobby. Arrancó como un despeje y ahora es una rutina más exigente por lo que demanda. Laburo 12 horas por día y lo que me queda, entreno, me alimento y duermo”, explicó sobre su día a día y sobre su conexión con el deporte.
Luego de finalizar la carrera de 130 km en 21 horas y 10 minutos, no solo fue reconocida por su esfuerzo deportivo, sino que también se volvió meme: “En el kilómetro 110 no podía correr más… y en el 130 crucé la meta con una potencia que ni sé de dónde salió”, contó Fernández haciendo referencia a que luego la usaron como imagen de resiliencia que se volvió viral.
Preparación y comunidad
Si algo dejó claro en la entrevista es que el trail no se corre solo con piernas. “No es sólo el entrenamiento. Juega mucho la estrategia y la nutrición”, explicó. En las carreras largas dependen de los puestos de hidratación, la comida que cargan y la asistencia de amigos que la esperan en los checkpoints.
Pero la mente es parte esencial de su método. “Trabajo mucho con mini metas. Son un montón de horas, se te pasan miles de cosas por la cabeza”, contó. No escucha música: “Necesito estar conectada con el cuerpo”.
Además trabaja su parte emocional. “Hago terapia, psicoanálisis, y también laburo cuestiones puntuales con una coach”, reveló. Y dijo que esa preparación la ayuda tanto como el entrenamiento físico.
El sueño de representar al país
El paso de un deporte grupal como el hockey a uno tan individual tuvo una vuelta inesperada: el trail volvió a darle un entorno colectivo. “El trail es una comunidad. En una carrera terminás corriendo con gente de otros grupos y te podés necesitar mutuamente”, explicó.
Mendoza, según Maru, es un semillero privilegiado. “A nivel competitivo estamos muy bien posicionados. Tenemos montaña a cinco minutos y eso nos beneficia a todos”. Sobre si se puede vivir de este deporte, fue sincera: “Muy pocas personas son sponsoreadas. Por ahí reciben material o les pagan alguna carrera, pero lo demás es todo de uno”.
Su sueño, sin embargo, no se negocia. “Uno de mis sueños es representar a Argentina. Vengo participando de los clasificatorios desde el primer año que empecé a correr”, dijo con una convicción suave pero firme. Y mientras la mirada va hacia Francia, también imagina otro desafío previo: “Me gustaría correr las 100 millas de Patagonia, y desde ahí ver si en Mont Blanc me anoto a los 100 o a los 170. 170 es un montón… pero bueno”, cerró entre risas e ilusión.