La discusión del Día del Padre: ¿se festeja este domingo o el 24 de agosto?
Una ley provincial sostiene que el verdadero Día del Padre no es este domingo, sino el 24 de agosto, en homenaje a la hija de San Martín.
Día del Padre: San Martín y una pintura de su vida en el exilio, junto a Merceditas.
Mientras el país se prepara para celebrar este domingo el Día del Padre, en Mendoza hay una grieta sustentada por una Ley provincial del año 1986 que establece que la fecha correcta es el 24 de agosto en homenaje al nacimiento de Mercedes Tomasa de San Martín, la única hija del Libertador de América.
Merceditas nació el 24 de marzo de 1816 en la casa de la calle Corrientes 343 de la ciudad de Mendoza donde actualmente se encuentra el Museo Casa de San Martín, hogar que el matrimonio de Don José y Remedios de Escalada habitaba desde 1814 y que pertenecía a la familia Álvarez.
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La conmemoración mendocina no nació como ocurrencia espontánea. En 1953, la profesora Lucía Zuloaga de García Sada propuso ante la Dirección General de Escuelas que el 24 de agosto fuera declarado "Día del Padre". La iniciativa fue aceptada por resolución instituyendo oficialmente la fecha en el calendario escolar provincial. Recién en 1986 esa resolución se transformó en ley: la Ley Provincial 5131. Pero lo que realmente sostiene la celebración es una historia de orfandad temprana y un padre que, tras la muerte de Remedios y contra cualquier pronóstico para la época, terminó criando solo a su hija en pleno exilio europeo.
Una infancia marcada por la ausencia y la muerte de la madre
Mercedes apenas tenía cuatro meses cuando debió viajar a Buenos Aires, y sus primeros años transcurrieron entre la enfermedad de su madre y las prolongadas ausencias de San Martín, entonces abocado a las campañas libertadoras de Chile y Perú. Cuando Remedios murió de tisis en agosto de 1823, la niña —de apenas siete años— quedó al cuidado exclusivo de su abuela materna, Tomasa de la Quintana de Escalada, mientras su padre permanecía en el frente.
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Esa crianza la había vuelto, según las propias palabras del Libertador, una niña "voluntariosa e insubordinada". En otras palabras, una niña malcriada por la abuela. Recién cuando pudo dejar atrás las misiones independentistas, San Martín pudo reencontrarse con ella y asumir, por primera vez, un rol paterno de tiempo completo.
De viudo solitario a único referente familiar en el exilio
Sin pareja y sin intenciones tampoco, San Martín tomó una decisión drástica para la época: llevarse a su hija a Europa para hacerse cargo personalmente de su educación, pese a la resistencia de la abuela, que se preguntaba qué haría "un soldadote solo, con una niña en la enorme Europa". La respuesta del Libertador, según relata el docente e historiador Gustavo Capone, fue tan breve como definitiva: "Mercedes es lo único que me queda". Padre e hija partieron a Francia en febrero de 1824 y, desde entonces, él se convirtió en su único sostén familiar, supervisando de manera casi obsesiva cada aspecto de su formación.
Bajo esa tutela, Mercedes —a quien su padre llamaba "la infanta mendocina"— se destacó en pintura, música e idiomas, y en 1825, instalado en Bruselas, San Martín le escribió un decálogo de doce máximas morales para guiar su crianza, que con los años se transformó en un texto de referencia educativa. En 1832 la joven se casó con Mariano Balcarce y formó una familia que terminó siendo el único sostén afectivo del Libertador en sus últimos años.
Así, mientras buena parte del país se prepara para los clásicos regalos, asados y tarjetas de este domingo, Mendoza ya tiene su propio festejo marcado en el calendario: una fecha que, más que una curiosidad histórica, es un homenaje al padre de Merceditas quien es también el nuestro: el padre de la Patria.