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José María Muscari, íntimo: su transformación como padre, el teatro y un nuevo desafío en el cine

En un año especial, "de números redondos", el director teatral habló con MDZ sobre el impacto de la paternidad en su vida, su presente sobre las tablas y el desafío de protagonizar una película junto a Benjamín Vicuña.


Con tres décadas como director y 70 obras en su recorrido, José María Muscari atraviesa una etapa en la que su presente profesional parece encontrarse, más que nunca, con su vida personal. Acostumbrado a construir espectáculos de gran despliegue como Sex, que transita su séptimo año consecutivo, el dramaturgo que está por cumplir los 50, decidió llevar por primera vez una parte de su propia historia al escenario. El resultado fue Lucio y yo, una obra sobre el vínculo con su hijo que lo enfrentó a una manera más íntima de pensar el teatro y también a una sensibilidad que, según reconoce, antes no mostraba.

La llegada de Lucio modificó algo más profundo que su dinámica familiar. “Pareciera ser que tengo otra especie de tempo, que estoy más a tierra”, confesó Muscari en diálogo con MDZ. La paternidad lo conectó, asegura, con una parte diferente de sí mismo y esa transformación comenzó a filtrarse también en su trabajo. No parece casual que defina Lucio y yo con palabras que hasta ahora no utilizaba para hablar de su propio teatro: “terrenal”, “emocional”, “vibrante” y “comprometido”. Una exposición personal que también trajo incertidumbres ante la posibilidad de convertir un vínculo real en material escénico.

Lucio, José María Muscari, Maximo Meyer y Esteban Perez.

Pero la introspección convive con un Muscari que continúa moviéndose entre universos completamente diferentes. Mientras Sex permanece en cartel y Lucio y yo representa su costado más personal, prepara el regreso de Ocho mujeres, la obra que vuelve a montar 15 años después con seis actrices de su elenco original y las incorporaciones de Marita Ballesteros y Linda Peretz. Para el artista, transitar simultáneamente propuestas tan distintas lo obliga a buscar una versión diferente de sí mismo en cada proyecto.

Y cuando podría parecer que el teatro concentra todos sus desafíos, Muscari se prepara para desplazarse hacia un terreno menos transitado en su carrera. Próximamente comenzará a filmar Pancake, película de Mariano Laffitte que protagonizará junto a Andrea Frigerio y Benjamín Vicuña.

Entre una paternidad que transformó su manera de mirar la vida, un teatro que continúa llevándolo hacia lugares diferentes y una nueva experiencia frente a cámara, Muscari conversó con MDZ sobre una etapa en la que, incluso después de 30 años como director, todavía encuentra territorios desconocidos.

Mirá la entrevista a José María Muscari

- ¿Cómo te encontrás entre tantos proyectos y después de un año movilizante en lo personal?

- La verdad es que muy bien, muy enérgico, muy enfocado, disfrutando de tener una obra como Sex, que va por su séptimo año consecutivo en escena. Disfrutando de lo que es mi último estreno, mi obra número 70, que es Lucio y yo, la obra que hago en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543) sobre el vínculo con mi hijo, que me da enormes satisfacciones, con la platea llena, muy buenas críticas y el público muy conmocionado con el espectáculo.

Y ahora con toda la energía puesta en lo que se viene, que es la nueva versión de Ocho mujeres, una obra que hice hace 15 años y que ahora vuelve con un elenco multiestelar en la calle Corrientes a partir de octubre. Así que estoy todos los días ensayando con estas ocho diosas: María Leal, Cecilia Dopazo, Juana Repetto, Emilia Mazer, Silvia Pérez, Mónica Villa, Linda Peretz y Marita Ballesteros.

El regreso de Ocho Mujeres

- Hablemos de Ocho mujeres. ¿Por qué decidiste que este proyecto volviera a escena este año?

- Yo siento que a veces los proyectos te eligen a vos. Siempre me había negado a una "reposición" o a hacer algo que ya hice en otro momento, pero cuando me convocaron para Ocho mujeres, para volver a ponerla en la calle Corrientes, no sé, algo de la vibra y del éxito que fue en su momento me volvió a latir. Me gustó mucho que inmediatamente se armó el elenco de las ocho actrices que actualmente van a protagonizar esta versión. Seis son actrices de la versión original y las dos únicas que no están, no están porque ya no están entre nosotros, pasaron a otro plano, que son Hilda Bernard y Norma Pons.

José María Muscari estrena 8 Mujeres.

Así que había algo medio mágico, medio cósmico en la construcción del elenco cuando llamé a las seis actrices originales y les propuse la idea de que la obra volviera. Todas querían, todas podían, todas tenían ganas y, a la vez, es muy loco que, en un elenco de seis figuras, inmediatamente te digan todas que sí desde el primer día, por lo cual ahí hubo una señal que yo quise escuchar.

- Dijiste: “Vamos para adelante”.

- Sí, aparte es una obra muy sólida. Es una obra que luego dio paso a dos versiones cinematográficas: la versión de François Ozon que protagonizó Catherine Deneuve hace varios años, que fue un éxito rotundo en el cine, y actualmente hay una nueva versión italiana en Netflix que se llama Siete mujeres y un misterio.

La verdad es que es una obra de teatro muy sólida, con muy buena psicología de personajes y con el atractivo de ser un thriller que se va desarrollando en medio del humor. Creo que tiene muchos componentes para que el público, además de pasarla bien, se encuentre en el escenario con ocho actrices que, si no las vas a ver al teatro, no las podés ver en ningún lado.

Hay una ausencia de ficción en la actualidad que hace que sea un poco difícil encontrarse con los actores y las actrices, así que también Ocho mujeres es un buen pretexto para ver a estas mujeres en acción.

- ¿Cómo fue la búsqueda de estas otras dos mujeres que se sumaron en este nuevo lanzamiento de la obra?

- Muy intuitiva, en realidad, porque, al venir a ocupar el lugar de dos actrices tan queridas que ya no están entre nosotros, yo quería que estas dos actrices también fueran queridas por el público, pero que también tuvieran una especial conexión conmigo. Marita Ballesteros, que viene a ocupar el lugar de Norma Pons, es una amiga personal, una actriz entrañable y con una potencia escénica única.

Y, en el caso de Linda Peretz, es una actriz con la que nunca trabajé, por lo cual estaba la asignatura pendiente de encontrarnos; es, entre comillas, “la nueva” del elenco y, a la vez, es extraordinario que una mujer, una actriz de más de 80 años, se suba a un escenario para hacer un personaje que tenga esa vitalidad que tiene Linda con la escena. Así que creo que va a ser una verdadera fiesta. El 8 de octubre a las 20 vuelven las ocho mujeres a la calle Corrientes, en este caso al Multiteatro, 15 años después.

Lucio y yo, la biopic teatral de José María Muscari

- Hablemos de Lucio y yo, tu proyecto más personal que ya estrenó en agosto. ¿Qué sentís al ver tu historia reflejada arriba de las tablas?

- Hay alguien que actúa de él, que hace el personaje de mi hijo, que es Máximo Meyer, y otro actor, que es Esteban Pérez, que hace de mí. Pero, de alguna manera, tanto Lucio como yo estamos en la obra porque continuamente estamos en pantalla, en videos; la obra interacciona con los dos actores en escena y hay una especie de biopic en vivo de nosotros en los videos, lo cual es un espectáculo que me llena de gratitud, de orgullo y que me representa. Es un espectáculo que, además de ser muy divertido, es muy conmovedor; de eso habla mucho la gente y personalmente estoy recontento con la repercusión.

Tiene una cosa medio mágica de ser un número redondo: es mi obra número 70, en este año en que cumplo 50 como persona -el 13 de noviembre- y 30 años como director. Por otro lado, es la primera vez que hago una obra de teatro que lleva al escenario algo de la vida real. En este caso, se nutre de una vida real, verdadera, que es la vida de mi hijo, la mía y nuestro vínculo. El público lo agradece mucho.

Es una obra que, desde que se estrenó, tuvo extraordinarias repercusiones, una crítica impresionante, superunánime y de adhesión hacia el espectáculo. Así que personalmente estoy muy contento; cada semana voy a ver el espectáculo. Siento que hay algo ahí del encuentro con el público que también es muy hermoso y muy catártico.

En este momento, tengo dos obras en escena que no se parecen en nada entre sí: Sex es un espectáculo muy explosivo, muy expresivo, muy grande, con 20 actores en escena, y Lucio y yo es algo más introspectivo, más cinematográfico, más emocional. Si bien tiene mucho humor, es como si pusieras la lupa en una relación, en un vínculo que te hace preguntas sobre lo que significa ser hijo, ser padre, la paternidad y la familia. Tener espectáculos tan diferentes y, a la vez, estar preparando un tercer espectáculo como Ocho mujeres, que se mete en el universo de las mujeres, de las actrices, de los personajes en un thriller, me desafía todo el tiempo a buscar el costado mío más diferente en cada uno de ellos.

- ¿Hubo dudas antes del lanzamiento o estreno de Lucio y yo?

- Yo creo que si uno no tiene dudas cuando está por arrancar una obra de teatro, estás medio muerto, ¿no? Porque lo más atractivo de esta profesión es que todo el tiempo se remasteriza lo que a vos te pasa con el riesgo y con el desafío que asumiste al hacer determinado espectáculo. En mi caso particular, no tenía dudas, pero sí un montón de incertidumbre, que está buenísimo tenerla como esa chispita encendida de decir: “Bueno, ¿qué va a pasar? ¿Al público le va a gustar o no le va a gustar? ¿Lo va a aprobar? ¿Se van a conmover como me conmuevo yo? ¿Se van a meter en la historia?”.

Lucio y José María Muscari, en el estreno de la obra Lucio y yo.

Por otro lado, hace mucho tiempo que no hacía un espectáculo tan introspectivo, tan privado, como si en realidad abrieras la cáscara de la manzana y llegaras al corazón de la fruta. Y ahí hay algo que el público agradece mucho, que es que, por la puesta y la interacción con las pantallas, Lucio y yo es una obra típicamente mía, muy Muscari, en el mejor sentido de la palabra, pero sin ningún tipo de estridencia. Es una obra que apunta al ejercicio de dos actores actuando, dos actores extraordinarios: Esteban Pérez y Máximo Meyer. Son dos actores superlativos que lo dan todo en escena y la verdad es que estoy muy orgulloso del espectáculo. Me gustaría que todos los que están del otro lado vengan a ver Lucio y yo porque es un espectáculo que me representa, que me da enormes satisfacciones y que también me empodera en mi lugar de creador.

- ¿Qué te dice Lucio del hecho de que su historia con su padre se de a conocer ante tanta gente?

- Lucio tiene una mirada superpositiva sobre la obra. De hecho, fue parte proactiva de que la obra se haga. No solo me ayudó en el momento de la escritura, un poco en la concepción de ese texto, sino que después participó de la lectura, vino a los ensayos y me ayudó con la banda musical de la obra. Además, al tener que ver con su propia vida y su propia existencia, la vida cotidiana con mi hijo fue como un estímulo continuo para que eso se tradujera a un escenario. Y ahora disfruto un montón de ver el espectáculo y de lo que a él le pasa con lo que sucede en escena.

- ¿Cómo es el Muscari padre? ¿Sentís que cambiaste desde que llegó Lucio a tu vida?

- Sí, un montón. Me lo dicen mucho; yo no me doy cuenta, pero pareciera ser que tengo otra especie de tempo, que estoy más a tierra, más conectado con una parte de mi sensibilidad que quizás antes no mostraba. De hecho, no es una casualidad que la obra Lucio y yo sea una obra tan terrenal, tan emocional, tan vibrante, tan comprometida, que son palabras que hasta acá yo nunca había usado para describir mi teatro.

Recientemente, el director teatral celebró el logro de su hijo, Lucio, quien se recibió como piloto privado.

- ¿Te gustaría volver a adoptar a un hijo, agrandar la familia después de la llegada de Lucio?

- Ojalá que en algún momento suceda. Me encantaría en algún momento volver a ser padre, quizás de una hija también para experimentar, porque creo que debe ser muy diferente la experiencia de criar a un hijo que la de criar a una hija. Pero siento que la vida tiene una especie de plan mágico para cada uno de nosotros y que no depende tanto de la voluntad o de lo que nosotros queremos y hacemos, sino que la vida te va alquimizando tus deseos y lo que expresás.

En otros momentos también siento que no, que está buenísima la familia así con Lucio, que él está en una rebuena edad en donde está empezando a pararse frente a la vida por sí solo. Está bueno ese acompañamiento y también está bueno que, cuando Lucio en algún momento despegue, me reencuentre conmigo y con mi faceta más individualista, que uno a veces pierde con el sentido de la paternidad. Pero, como te decía recién, yo creo que la vida tiene muchos planes para nosotros y que no somos nosotros los que la definimos. Es un poco un juego, una especie de backgammon en donde también el azar forma parte.

El recuerdo de Ernestina Pais

- Si repasamos los éxitos que tuviste este año, no podemos dejar de hablar de El divorcio del año, donde tuviste la oportunidad de trabajar con Ernestina Pais, quien lamentablemente falleció hace poco más de dos meses. ¿Cómo la recordás?

- Trato de recordarla lo más lumínicamente que puedo, dentro de todo lo luminoso que se puede recordar una ausencia, ¿no? Pero, bueno, me quedo con la parte de que, por suerte, en ese tramo final de su vida o de su existencia, ella estaba haciendo algo que le encantaba hacer y lo estaba haciendo conmigo. Compartíamos el éxito de una obra como El divorcio del año, que a mí me dio enormes satisfacciones, que puso sobre la mesa un tema tan importante como la salud mental, y ella se fue en medio de un éxito, de una gira que era un éxito y de un espectáculo que la reencontró con el escenario. Trato de recordarla desde ese lugar.

Me cuesta mucho, a veces, asumir que ya no está. Ernestina era una persona muy enérgica, con muchas ganas, muy verdadera, muy optimista, por lo cual formaba parte de mi cotidiano: el audio con ella, el mensaje, organizar para ir a comer después de la función... Por lo cual, todo eso que no tiene que ver con el plano laboral, sino con el plano personal, se extraña un montón. Pero también, sin ser conformista, trato de pensar en que todo lo que viví con Ernestina no me lo quita nadie; hay algo de eso que siento que me habita.

José María Muscari y Ernestina Pais.

- ¿Te quedó algo pendiente para decirle?

- No, para decirle no. Sí creo que quedó mucha vida pendiente con Ernestina porque era una mujer muy joven, con muchas ganas, muy lúdica y que tenía muchas ganas de hacer cosas, por lo cual me apena, como cualquier vida que se termina, y mucho más una vida joven y de una manera tan traumática e inesperada. Pero no siento que me haya quedado un pendiente, todo lo contrario. Siento que haber hecho todo lo que hice con ella y haber compartido El divorcio del año me da una sensación de gratitud, de plenitud, de tarea cumplida, de haber posibilitado o facilitado que ese tramo final de su vida fuera con felicidad, con algo que a ella le gustaba tanto, que era actuar, y con el reconocimiento del público.

El debut de Muscari como actor protagónico en una película

- Se viene el estreno de Ocho mujeres, ya podemos ver Sex y Lucio y yo... ¿Qué más se viene?

- Se viene una película que empiezo a filmar en breve, que se llama Pancake, que me encuentra en un rol absolutamente nuevo: como actor protagonista. La protagonizamos con Andrea Frigerio y con Benjamín Vicuña. Es una película de Mariano Laffitte y la verdad es que es un gran desafío para mí porque tuve incursiones en el cine muy cortas y es muy diferente el peso de un protagónico sobre tus espaldas. Tengo una compañera de lujo, una actriz a la que quiero y admiro mucho, que es Andrea Frigerio, así que siento que ahí armamos un tándem que está muy bueno. Ya la van a ver en la pantalla grande.

Dónde ver las obras de Muscari

  • Ocho mujeres: a partir del 8 de octubre en el Multiteatro (Av. Corrientes 1283, CABA). Las entradas ya están en venta.
  • Sex: de jueves a domingos en Gorriti Art Center (Av. Juan B. Justo 1617, CABA). Entradas disponibles a través de Alternativa Teatral.
  • Lucio y yo: viernes y sábados a las 21:30 en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543, CABA). Entradas disponibles a través de Alternativa Teatral.