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Hugo Lamadrid: un renacido entre ilusiones y sueños postergados

Con argumento propio y estilo diferente, el Flaco Lamadrid, nos brindo diálogos cargados de historias y vivencias.


La charla tiene el ambiente propicio y la carga de intimidad necesaria. Del otro lado del ventanal de Soil Wines, la gente pasa y la vida es la de siempre. Mientras que adentro el murmullo se esconde entre botellas de vino, se baja la vista y comienza a corretear la voz mensajera de una historia, la de Hugo Humberto Lamadrid.

Entrevista Hugo Lamadrid

-Se sabe que las cosas lindas suelen ser fugaces, quizás por eso algunas hojas del calendario se tornan importantes, en el de Hugo, el día 28 de Septiembre de 1985, su debut en Racing.

-Debute con un gol, algo que no hicieron ni Messi ni Maradona. Fue una situación media extraña, porque yo venia jugando en tercera división como marcador central, pero el fútbol tiene cuestiones para las que hay que estar siempre preparado. En un partido de Reserva, que el Mencho Medina Bello no puede salir de la colimba, me ponen a mi de numero nueve y hago dos goles, cosa que no se repitió nunca más en la vida. El técnico de la Primera, que estaba viendo ese partido dijo traigan a ese pibe que mide dos metros e hizo dos goles. A la semana siguiente debute, entrando desde el banco de suplente y haciendo un gol contra Deportivo Italiano, en cancha de Huracán, por el torneo de segunda división.

Un debut de película

-Y como si se tratara de un cuento de Fontanarrosa, ese gol cuyo relato se diluía, en la voz de una radio sin pilas, tuvo su milagro treinta años después.

-Si eso es algo muy loco también, ya vamos a contar algo cuerdo en mi historia, quizás. De ese partido solamente lo que tenia, eran las fotos de los diarios y revistas. Con el tiempo, me llega un mail que me dice, “tengo el audio de Víctor Hugo Morales, del día que hiciste el gol en el año 85 ”, que ese año había relatado la campaña de Racing. El audio era muy cortito, de unos 20 segundos, donde ya arrancaba con el clásico "TATATA y el gol", después por supuesto hace la descripción que es una cosa infernal. Al tiempo me llega el video de gol, pero también con la parte final. La jugada fue así, saca mi arquero el Turco Wirtz, la pelota vuela por el aire, pica una primera vez en la mitad de cancha y cuando va a picar, por segunda vez, el defensor erra, yo sigo corriendo y le hago el gol a Lanari por arriba. Entonces por esas cuestiones de la vida, un día se me ocurre contactar por mail a Víctor Hugo, donde le digo que tengo su relato del día que debute en primera, pero que estaba incompleto y que necesitaba que lo completara. Me cita a su casa, fuimos con dos cámaras, me dice “contame como fue la jugada y que año era”, le cuento, “listo pero no me filmen porque me da vergüenza” y arrancó un relato tremendo, me dice “hasta acá esta bien” y ahí empalmamos ese audio con el que yo ya tenía. Así fue que 30 años después, tuve el relato del gol de mi debut, por Víctor Hugo Morales completo.

Debute con un gol, algo que no hicieron ni Messi ni Maradona.

-En el mundo hay cientos de situaciones incomprensibles, muchas lidiando con lo insólito, más aún desde la perspectiva de hoy. Pero hubo un tiempo donde se podía alquilar un plantel de fútbol.

Esa fue una de las grandes vergüenzas institucionales de Racing, el haber tenido que alquilar el plantel completo a Argentino de Mendoza. Entiendo que el calendario nos complicó, porque nosotros ascendimos el 27 de Diciembre del '85 y el torneo de primera arrancaba en Julio del '86, eran seis meses de la nada misma. En Racing por esos tiempos yo digo que los meses duraban 120 días, porque cobrábamos un sueldo cada tres meses. El club nos dijo, hacemos esto de alquilar todo el plantel o no van a cobrar, hubo una reunión interna, donde algunos dijeron que si otros que no, y se terminó aceptando. Viajábamos los viernes y jugamos para Argentino de Mendoza un torneo local, contra muchachos de la liga mendocina, que te querían ganar por las buenas, las malas y lo entiendo, fue una pelea con los árbitros, de hecho nos rompieron la mitad del plantel y terminamos jugando con chicos de Argentino, fue una etapa compleja.

El Racing que sobrevivió

-De partidos en el infierno a partidos en el cielo. ¿Cómo fue el proceso de ese equipo, al campeón de la Supercopa de 1988 ?

-Hay veces que los planteles se forman por muy buenos jugadores, y otras por situaciones que hacen que los grupos, se empiecen a fortalecer de adentro hacia afuera. Esas vivencias en Mendoza hicieron templar el carácter de muchos de nosotros, que éramos pibes de unos 20 años, ese fue el germen de aquel equipo de la Supercopa. Por supuesto después llegaron el Pato Fillol, el Vasco Olarticoechea, el Negro Ludueña, una figura como Rubén Paz, pero la semilla estuvo ahí, no me cabe la menor duda. Eran épocas institucionales complicadas de Racing, los micros se quedaban en la ruta, no teníamos ropa de entrenamiento, llegábamos al hotel y no nos dejaban entrar porque el club estaba debiendo tres meses. Antes el fútbol, desde la comparación de lo que pasaba dentro de la cancha, era mucho más lindo. El de ahora es súper profesionalizado, lo que hace que gran parte de los jugadores, no todos, después de su carrera se puedan dedicar a otra cosa, sin demasiados apremios.

-El prestigio del campeón de la Supercopa y el poderío económico de otros continentes, los llevó a una gira, difícil de pensar geográficamente hoy en día.

-Fue algo muy loco, porque fue una gira de un mes que arrancó por Corea del Sur, donde jugamos tres partidos contra esa selección, que había jugado el Mundial 86 en México. De ahí fuimos a Nápoles, yo ese día afortunadamente no jugué, nos metieron cinco, tres en los primeros diez minutos, para tener referencia era el equipo de Maradona, Careca, Alemao. El partido fue anecdótico, lo que era una cosa infernal lo que pasaba con Diego, lo que generaba, no en Italia, en Nápoles por sobre todas las cosas, yo nunca vi una cosa así. Después viajamos a Francia para jugar contra el Nantes, porque el Vasco Olarticoechea había jugado ahí antes de venir a Racing, entonces había algún acuerdo económico. Lamentablemente en esas épocas, teníamos una cámaras de fotos que para sacar con flash, había que poner un cubito arriba para sacar la foto, por eso de esos momentos las que hay son pocas y de mala calidad, pero los recuerdos son espectaculares.

Hugo Lamadrid con compañeros, entre ellos Gustavo Costas.

La lesión que cambió todo

-Una crónica detallada no puede eludir datos imprescindibles de una historia, que nacen en una jugada intrascendente, como tantas otras que se suceden en el devenir de un partido, pero que mueven el péndulo del éxtasis al drama, sin transición.

-Estábamos ganando 2 a 0 faltando unos diez minutos, la jugada es una pelota que voy a rechazar con el empeine y no veo venir al rival que se me tiró con los dos pies para adelante y me rompió todo. Al llevarme el pie para atrás se astillo toda la base de la tibia. La zona inferior de la tibia, forma parte de articulación del tobillo con el astralogo, al astillarse lo que hizo fue, hacer un tope contra el hueso que no me permitía tener la flexión y extensión normal. En ese momento me di cuenta de que me había roto, y lo que hago con la mano derecha es buscar el hueso, que para mi se había reventado, me recorro toda la pierna y no encuentro el hueso, algo menos dije, pero el dolor era insoportable. Me sacan y cuando estoy afuera acostado, el médico no me podía sacar el botín porque el pie se había hinchado de una manera tremenda, ahí Instituto nos hace un gol, no teníamos más cambios, faltando pocos minutos quedábamos con un hombre menos y ganando por uno. Escucho la voz de Basile atrás mío, “che flaco podés”, no más te preguntaba el Coco era SI, como no vas a poder, como se pudo me volvieron a poner el botín desatado y volví a entrar a la cancha. Me acuerdo que en ese momento yo podía correr hacia adelante, pero en movimientos diagonales, no podía correr derecho porque se trababa el pie, tampoco para atrás, todo con un dolor tremendo. El lunes me fui a hacer una placa confirmar el diagnóstico, y de ahí esperar la operación. Pero como Racing jugaba la Copa Libertadores, después de veinte años, jugué seis partidos con el pie infiltrado, que lo que hizo fue que se terminara de romper absolutamente todo. De ahí más, mi carrera no fue la misma.

-Fue un momento donde te rodeo el silencio, quizás faltó una voz de advertencia.

-Primero mi viejo era un tipo que mucho no entendía de esto, lo que yo le decía era, y la medicina deportiva no era la de hoy, ni los médicos, los elementos que tenían en una rehabilitación no eran los de hoy. La locura fue haber jugado con el pie roto, hoy un jugador está engripado y el representante le dice no salís de tu casa. La primera responsabilidad fue mía y la segunda de parte del club por no decirme no se puede jugar así. En total fueron tres operaciones las que tuve.

-Hay un momento mágico del deportista, cuando entrega litros de transpiración para buscar lágrimas de triunfo, Lamadrid lo vivió en esos partidos de Copa Libertadores.

-En un momento lo hablé con un sicólogo deportivo, hay una cuestión en el jugador, quizás en otros deportes o ámbitos sucede lo mismo, cuando vos sabes te sentís menos, cuando sabes que estás dando ventaja, sacás algo más. El proceso por el cual a mí me hacían jugar, e inyectarme tres veces en el pie, con una aguja de las grandes en el tobillo, que me tenían que agarrar entre cuatro y hasta me bajaba la presión. Eso hacía que yo entendiera que estaba en inferioridad de condiciones, y a la vez sacara algo más de adentro, no sé cual será ese mecanismo, tiene que ser muy sicológico, pero esos partidos los jugué muy bien.

Escucho la voz de Basile atrás mio, “Che Flaco podés”, no más te preguntaba el Coco era SI, como no vas a poder, como se pudo me volvieron a poner el botín desatado y volví a entrar a la cancha.

-Fue una recuperación que pretendió desafiar al tiempo.

-En realidad, la apuro y me la apuran porque había aparecido un interés del Atlético Madrid para comprarme. Cuando me operan la primera vez, en total tengo 27 puntos en el pie, parece el de Frankenstein, me aceleran sobre todo el sacar los puntos, en un lugar del pie donde no estaba todavía cicatrizado, porque había recibido mucha carga de xilocaina. Esa cicatriz se abre y una vez que se abrió, hubo que esperar para cerrala. Después de otra operación las expectativas y lo del Atlético de Madrid quedó en la nada. A mí lo que más me duele de todo esto del año 89, es que me pasó una semana antes de que Bilardo me cite para la Selección Argentina que iba a jugar el Mundial 1990. Como yo utilizo mucho el humor para todo, es catártico, digo pobre Diego se perdió de jugar conmigo.

Del fútbol a empezar de cero

-En tiempos de biopics, si hiciéramos la tuya en alguna plataforma, Juan De Stéfano, aquel presidente de ese Racing ¿Ocuparía el rol del villano ?

-Si hiciéramos una película si, pero yo a esta altura no tengo rencor con nadie. Entiendo que no podés estar toda la vida enojado, con alguien o con tus decisiones, sino yo estaría enojado todo el día, porque la mayor cantidad de decisiones que tome fueron malas, equivocadas. Con esto lo que quiero decir es, que en general, a los futbolistas no nos preparan para lo que viene después, por eso las decisiones que se toman seguramente sean equivocadas, porque hasta que no te equivocaste, no te diste cuenta. Yo abrí un negocio sin saber nada en el 2001, me partió al medio, en ese momento que dije cierro el negocio o le busco la vuelta, y entonces empezás a aprender a medida de que caminas. No es que había hecho un estudio de mercado para ver, si una panadería en el lugar donde la puse iba a funcionar, la puse ahí porque no pagábamos alquiler, era el local era de mi suegro. Tuve que aprender a cocinar, porque había que romper un eslabón en la cadena de la formación del precio, para que el barrio pudiera comprar lo que vendía, y también me llevó a tener un montón de vivencias complejas, como robos y todo lo que puede pasar en un negocio.

Hugo Lamadrid y Gastón Costello.

-Evidentemente hay algo vertiginoso dentro tuyo, que te lleva a estar en movimiento.

-Soy un tipo que esta constantemente disconforme en todo. Después de dejar el negocio para meterme en una actividad, he renunciado a trabajos muy pero muy buenos, por no llevarme bien con un jefe o alguna autoridad. Llegar a mi casa, contarle a mi mujer y que me diga sos un pelotudo y si me conoces hace treinta años, y renunciaba a un trabajo con obra social teniendo tres hijos, para trabajar de Uber al otro día. Al tiempo volver a estar en un muy buen laburo y al año pelearme con un jefe y quedarme sin nada otra vez.

-Hugo necesita vitalmente comunicarse y ése es su sistema. Relata sus cosas, pregunta por las cosas de los demás, se interesa y opina.

-Hoy son épocas que te dan unas oportunidades increíbles, en este momento estoy haciendo cuatro cosas distintas y estoy buscando más. También entiendo, que estamos pasando momentos muy complejos, y que no es para todos quizás, aprovechar la ventajas que te dan las redes sociales. Tenés que conocer algo, yo afortunadamente sin haber ido a una escuela de nada, el tiempo que las utilice me funciono. También es verdad que para las oportunidades te tenés que formar, yo tengo algunos ex compañeros que todavía se quejan, porque Racing no les da trabajo y el club no tiene porque darles trabajo. Si vos sos una gloria te va a homenajear, pero para tener un puesto, por ejemplo en divisiones inferiores, tenés que haberte formado, saber de todo, de psicología, de entrenamiento, no solamente de si pateas con la derecha o la izquierda.

-¿ Cómo es la comunión entre ídolo y público ?

-A los chicos de inferiores siempre les digo, nosotros jugamos con las emociones de la gente, y esa gente, más la de Racing que es la que más conozco, no te olvida. Es muy agradecida y si alguien te puede dar una mano, te la va a dar. Ahora no esperes sentado en tu casa que alguien te vaya a golpear la puerta, no va a pasar, y a medida que pasa el tiempo cada vez se nos hace más difícil.

Las redes como oportunidad

-El veloz crecimiento de las redes sociales hace que una información se devora a otra en un instante.

-Las redes son hermosas para estudiarlas y aprovecharlas. Las cosas buenas que nos trajeron es esta forma de comunicarnos, mucha gente de aquellas épocas que transitamos nuestras carreras juntos, ya sean músicos, escritores, actores, periodistas, que teníamos una relación más bien profesional, las redes nos acercaron, nos reencontraron y de ahí se generaron lindos vínculos como con Juanchi Baleirón, Iván Noble y con muchos periodistas, tal ese el caso de Víctor Hugo Morales que te conté antes. Por eso hay que utilizar las redes y los medios de comunicación que son gratis, eh pero vos Flaco porque tenés muchos seguidores me dicen, si pero en un momento no tenía ninguno. Para mí estos tiempos son espectaculares, este formato que estamos haciendo hoy, por ahí le va a llegar a gente, que ni sabe quien sos vos ni quien soy yo, a través de una plataforma, también eso es darte a conocer. En otro momento analizaremos que es la comunicación y como se están utilizando estos medios. Lo que pasó en el Mundial, con la desinformación y las teorías conspirativas, muestra que hay un mecanismo muy perverso en redes, que utilizan a veces los periodistas, no los usuario en redes, en decir que en redes circula tal información. Esto pasó hace poco, cuando un usuario de redes muy conocido, dijo que el FBI iba a buscar al Chiqui Tapia al vestuario, antes de la final de Argentina vs España, para llevárselo y por eso los jugadores argentinos habían jugado como jugaron. Un periodista muy reconocido levantó esa información diciendo, en redes circula esta versión, que era de un usuario reconocido que responde a determinados intereses, y ese periodista se subió a eso y después dijo que no era cierta la noticia. Ahora las dos horas que dejaron esa noticia, hicieron un daño tremendo, logrando el objetivo que tenían.

-Sosteniendo la teoría de que se vive como se juega, ¿cuál es la filosofía de vida, del volante central?

-No rendirse nunca, y veces te dan ganas, a veces te dan ganas, el tiempo pasa y cuando sos más grande, pasa más rápido. La cuestión es tratar de no rendirte, a veces te quedas sin fuerzas, pero hay gente atrás de uno a quien responderle, a quien no defraudar por sobretodo. Porque bancaron en las malas y hoy que son momentos más o menos buenos, de reconocimientos, de posibilidades, hay que aprovecharlos. Esa sería un poco la síntesis de la filosofía, si la hubiera, del volante central.

El Flaco Lamadrid sigue guardando ideas en sus bolsillos, fue tragando de a poco su duelo personal, que ahora lo cuenta y sonríe. Es su patente, su empresa, su bandera, su marca indeleble para cada uno de sus actos, futbolísticos o no, equivocados o no.

Sabe de caídas, fracasos y desilusiones, pero ahora vive con los desafíos sobre el horizonte, donde levanta su voz para decir que el es un renacido.