ver más

Fin de año: la pausa como resistencia

En una cultura de aceleración y rendimiento cuando llega fin de año, la pausa y la resonancia emergen como gestos para educar y volver a lo esencial.


Ya es fin de año. Vivimos apurados. Pasamos de un quehacer a otro, nos mensajeamos mientras planeamos lo que sigue y asumimos, casi sin cuestionarlo, que detenernos es un lujo que no podemos darnos. De ahí que favorecer ciertas prácticas durante estas semanas festivas, como agradecer, reflexionar o simplemente hacer una pausa, podría considerarse un gesto menor e innecesario.

Aunque, muy por el contrario, se trata de una apuesta contracultural que valdría la pena sostener. Más demandas, más estímulos, más urgencias. La sensación de ir detrás de algo que no logramos alcanzar atraviesa nuestra cotidianidad. Perfomar y producir son verbos que gobiernan la agenda y no dejan espacio para interrogarnos por el sentido de lo acontecido: qué aprendimos, qué nos transformó, qué permanece.

pausas-activas-trabajo-ejercicios

La pausa y la resonancia emergen como gestos para educar y volver a lo esencial.

La velocidad devino la norma

El filósofo Byung-Chul Han describe la lógica del rendimiento instalada en nuestras sociedades como una autoexplotación, una autoexigencia extrema por la que nos convertimos en sujetos cautivos de estándares de desempeño, siempre disponibles, siempre en deuda con una expectativa más alta. Así, el agotamiento que causa este modelo no es estrictamente físico: es existencial. Frente a esta dinámica, Han plantea rescatar el valor de la vida contemplativa. No como evasión, sino como una forma primaria de atención, de demora fecunda y de apertura al propósito. Contemplar no es omitir hacer; es más bien una actividad reveladora por la que permitimos que la realidad se manifieste en su complejidad sin quedar reducida a resultados o métricas.

En clave complementaria, el sociólogo Hartmut Rosa analiza la aceleración actual y sus efectos. Refiere que entablamos una relación muda con el mundo, por la que hacemos mucho, pero nada nos toca de verdad. Como contrapartida, el autor introduce una noción potente: la resonancia. Resonamos cuando algo nos interpela, cuando podemos escuchar y responder, cuando una vivencia nos cruza y no nos deja iguales.

Esta idea se muestra inspiradora para pensar el campo educativo. Porque educar no es solo transmitir contenidos ni cumplir programas: es crear condiciones para que algo resuene, para que una pregunta incomode o para que un concepto dialogue con la experiencia. En todos los casos, es un encuentro que marca huella. Aquí la pausa no es obstáculo ni retraso, es requisito. Sin ella, cualquier propuesta corre el riesgo de tornarse puramente técnica, eficiente en lo procedimental, pero desconectada de la vida y de aquellos a quienes pretende servir. Formar es, en definitiva, habilitar resonancias que articulen saberes, criterios de actuación, sensibilidades y disposiciones.

OIP (13)

Sin la pausa, cualquier propuesta corre el riesgo de tornarse puramente técnica.

La pausa no es obstáculo ni retraso, es requisito

Es en este entendimiento que cerrar un año no es tildar un casillero en el calendario. Es mirar atrás como una oportunidad concreta de reconocer lo ganado, de nombrar lo que costó, lo que pospusimos, lo que no obtuvimos, y también de agradecer lo compartido. Pero agradecer requiere tiempo; no un momento residual entre tareas, sino uno deliberadamente ofrecido a lo importante.

Por eso detenerse es hoy un modo de resistencia. Empujados a continuar sin pausa, elegir la resonancia es un acto consciente de rebeldía. Un medio para recuperar lo esencial y una jugada ética: la de volver a poner a las personas en el centro para resignificar lo que hacemos. La de desactivar el piloto automático para construir comunidades de sentido en las que parar no sea retroceder. En las que frenar sea, quizás, la manera más humana de seguir adelante.

* Mariángeles Castro Sánchez. Doctora en Comunicación Social. Profesora investigadora del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.