Escuelas limpias: el nuevo protocolo para que alumnos y docentes mantengan ordenados aulas y patios
El nuevo marco alcanza a escuelas estatales y privadas y fija pautas para mantener aulas, patios, comedores y espacios comunes.
El Ministerio de Educación impulsa un nuevo marco para que alumnos y docentes mantengan la limpieza de las escuelas.
Archivo MDZEl Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires creó un marco general para promover el cuidado de las escuelas. La iniciativa establece responsabilidades para alumnos, docentes y personal escolar e incorpora estrategias para prevenir daños, ordenar espacios comunes y fortalecer la gestión integral de residuos. El objetivo es fomentar la cultura del cuidado en los establecimientos educativos.
Aunque en un pasado no tan lejano era normal que los alumnos mantuvieran cierto grado de limpieza y orden en las aulas, con el tiempo esa costumbre se fue perdiendo. Ahora, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires creó el “Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos”, un nuevo protocolo de cuidado, orden y limpieza de las escuelas que alcanza a todos los niveles y modalidades, tanto estatales como privadas.
La disposición establece que alumnos, docentes y el resto del personal escolar deberán dejar aulas, patios, comedores y demás espacios comunes limpios, ordenados y en condiciones adecuadas al finalizar cada jornada. Los alumnos también deberán cuidar el mobiliario y evitar la vandalización de paredes, baños y espacios verdes.
Estrategias para promover el cuidado de las escuelas
El nuevo marco no se limita a establecer responsabilidades, sino que incorpora estrategias concretas para involucrar a la comunidad educativa. Una de ellas es la creación de los “Embajadores del cuidado”, mediante la cual cada curso asume semanalmente y de manera rotativa la responsabilidad de verificar un sector del establecimiento.
También se plantean los “Últimos minutos para el cuidado del espacio”, que consisten en destinar los minutos previos al cambio de actividad o al final de la jornada a revisar las condiciones del lugar utilizado. A estas acciones se suman la creación de una “Estación Ambiental” para el acopio y la gestión de residuos con fines pedagógicos y campañas de despapelización destinadas a retirar cartelería y afiches vencidos.
Pertenencia y prevención del vandalismo en las aulas
Para fortalecer el sentido de pertenencia con la escuela, el marco propone iniciativas como “Anfitriones de una nueva cultura”, basada en el acompañamiento entre pares para quienes ingresan por primera vez a la institución. También contempla murales estudiantiles en paredes frecuentemente vandalizadas y la revalorización de espacios verdes mediante huertas escolares o jardines de polinizadores.
Otra de las propuestas son las “jornadas de reparación”, con participación activa de los alumnos en el mantenimiento del mobiliario y de los espacios comunes. Según la información proporcionada, aquellos daños intencionales que no requieran una atención inmediata serán abordados por la propia comunidad educativa. El material original menciona como ejemplos grafitis en bancos o paredes y roturas de mobiliario.
Un estudio sobre el cuidado de la infraestructura escolar
La medida incorpora como antecedente un diagnóstico de conducta sobre el cuidado escolar realizado por la Universidad de San Andrés junto con el Ministerio de Educación de la Ciudad. El trabajo analizó las causas y condiciones que inciden en el cuidado de la infraestructura y detectó una relación directa entre el clima institucional y la preservación de los establecimientos.
De acuerdo con ese diagnóstico, en las escuelas donde predomina el respeto mutuo aumentan las conductas de cuidado y disminuyen los daños. Además, los alumnos que sienten orgullo e identificación con su escuela presentan una mayor predisposición a proteger sus instalaciones.
El estudio combinó una etapa cualitativa, con entrevistas a alumnos, directivos, docentes, preceptores y auxiliares, con una instancia cuantitativa. Según los datos suministrados, participaron 3.000 estudiantes de primero a tercer año de 42 escuelas secundarias distribuidas en las 15 comunas de la Ciudad de Buenos Aires.
Cómo se gestionarán los residuos en las escuelas
El nuevo marco también dispone que cada establecimiento implemente por etapas un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos. Para avanzar con esa política, las escuelas deberán designar un Referente Ambiental encargado de coordinar su implementación.
El esquema incluye además la correcta ubicación del equipamiento de separación de residuos, con cestos de 25 o 50 litros destinados a materiales reciclables y basura, además de contenedores verdes de 240 litros para acopio.
A su vez, se establece la conformación de un Comité Ambiental integrado por directivos, docentes, alumnos y familias. Entre sus funciones estarán la realización de auditorías periódicas y la promoción de campañas de sensibilización dentro de la comunidad escolar.
La resolución busca que las prácticas de cuidado generen un “efecto contagio”, principalmente frente a acciones intencionales, individuales o grupales. En los casos que no demanden una intervención urgente, la comunidad educativa tendrá participación en el abordaje de los daños y su reparación, de acuerdo con el nuevo marco general informado por el Ministerio de Educación porteño.