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Es químico, ayudó a preservar las obras de museos de Buenos Aires y ganó un importante premio por su trayectoria

Marcos Tascón, doctor en Química y docente, notó junto a su equipo que la contaminación del aire estaba degradando las obras de dos museos de Buenos Aires.

Marcos Tascón.

Marcos Tascón.

Rodrigo de la Fuente

Hace aproximadamente un mes, la Fundación Bunge y Born anunció a los tres científicos argentinos que recibieron un recononicimiento por sus trayectorias. Uno de ellos fue Marcos Tascón, doctor en Química, profesor en la Universidad de San Martín e investigador del Conicet.

"A una etapa temprana de su carrera ha desarrollado una línea de investigación propia, reconocida internacionalmente, basada en el diseño de metodologías e instrumentación innovadoras para el análisis de muestras complejas con mínima o nula invasividad, con aplicaciones que abarcan desde el diagnóstico biomédico y el monitoreo ambiental hasta el estudio y conservación del patrimonio cultural", dijo el jurado de la fundación.

El químico empezó en esta última área hace aproximadamente 15 años, cuando fue docente en la maestría de Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico en la Universidad Nacional de San Martín. Durante este tiempo, trabajó con arqueólogos, restauradores, conservadores y museos, especialmente en el Museo de Bellas Artes y el Museo Histórico Nacional.

La contaminación del aire, un factor de riesgo para las obras de arte

Fue en estas dos instituciones que, junto a su equipo de trabajo, notaron un problema: la contaminación del aire estaba degradando las obras de arte.

"Hay contaminaciones que fueron hechas a distancias muy grandes, pero que pueden viajar a través de vientos, por ejemplo, y que pueden ser transportadas muchísimos kilómetros. Acá las partículas actúan como transporte de contaminantes y, en contacto con la humedad, pueden corroer o degradar aglutinantes de las obras. A una pintura al óleo la puede hidrolizar en combinación con humedad, por ejemplo, o bien se pueden generar medios ácidos en la superficie. Todo eso genera degradación en materiales orgánicos, que son los materiales con las que están hechas todas las obras del Museo de Bellas Artes y el Histórico Nacional", explicó Marcos a MDZ.

Fue entonces cuando empezaron a pensar si las barreras de los árboles que se encontraban alrededor de los museos podían actúan como, justamente, barreras del material particulado. La idea era buscar una solución verde o amigable con el medioambiente. Para eso, trabajaron con distintos científicos e instituciones, entre ellos con Marcos Chaparro, del Centro de Estudios sobre Patrimonios y Ambiente (CEPyA).

"Nosotros acá combinamos algunas técnicas. Marcos Chaparro trabajaba siempre con detección del magnetismo de estas partículas, y nosotros a eso le sumamos ensayos químicos para poder ver no solo qué cantidad de material particulado era, sino qué metales venían pegados a ese material particulado", dijo Tascón.

Para las pruebas, empezaron colocando líquenes (organismos vivos formados por la unión de un hongo y un alga o una bacteria verde) dentro de los museos y en los árboles que estaban cerca. Paralelamente, también tomaron muestras de las hojas de los árboles. Allí descubrieron algo que les llamó la atención: las hojas del jacarandá filtraban muy bien el material particulado. De esta forma, comprobaron que las distintas barreras de árboles hacían que la concentración de material particulado decayera muy drásticamente.

"La investigación nos permitió tener un diagnóstico de bajo costo. No tuvimos que instalar equipos de muestreo de material particulado, que tampoco lo podríamos haber hecho porque son muy costosos y ruidosos", explicó.

Hacer ciencia en tiempos difíciles

"Obtener un premio al estímulo es un empujón muy grande, especialmente ahora, con el duro momento que se está viviendo en la ciencia y en las universidades", agregó Marcos con respecto al reconocimiento de la Fundación Bunge y Born.

"No sé si decirle motivación, porque la motivación de trabajar la tenemos todos los días, pero sí un empujón muy grande por el trabajo que venimos haciendo hace muchos años con estudiantes, profesores, investigadores. La verdad que me llenó de orgullo y me dio mucha fuerza para seguir encarando el día a día en este contexto desfavorable", cerró.