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En el centenario de su fallecimiento: se termina la obra cumbre de Gaudí, el arquitecto de Dios

La nueva Torre de Jesucristo fue inaugurada en Barcelona durante el centenario de la muerte del arquitecto catalán.


Con la bendición de la nueva Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia, Barcelona vivió esta semana uno de los momentos más trascendentes de su historia cultural y religiosa. La ceremonia, encabezada por el papa León XIV, coincidió con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y marcó la culminación de la aguja central del templo, concebida por el arquitecto como el eje espiritual de una obra destinada a unir arte, fe y naturaleza.

La nueva torre —de 172,5 metros de altura— convierte a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. Coronada por una cruz luminosa de cuatro brazos, visible desde buena parte de Barcelona, representa el símbolo definitivo de un proyecto iniciado en 1882 y todavía en construcción. El acto concluyó con un espectáculo de luces, música y drones que proyectó el rostro de Gaudí sobre el cielo catalán, en una imagen que buscó sintetizar un siglo de admiración mundial por su obra (video).

Casa Milà (La Pedrera), una de las obras más famosas de Antoni Gaudí en Barcelona.

Casa Milà (La Pedrera), una de las obras más famosas de Antoni Gaudí en Barcelona.

Gaudí, nacido en Reus en 1852, fue la figura más singular del modernismo catalán. Arquitecto profundamente religioso y de imaginación revolucionaria, transformó la arquitectura en una experiencia casi orgánica: columnas como árboles, fachadas ondulantes, torres inspiradas en montañas y una utilización inédita de la luz natural.

La Sagrada Familia estalla en luz, mirá el video

Basílica "Sagrada Familia" Barcelona

El rostro de Gaudí sobre el cielo catalán

Obras como Parque Güell, Casa Batlló y Casa Milà lo convirtieron en uno de los creadores más influyentes del siglo XX. Pero fue la Sagrada Familia el proyecto que absorbió sus últimos cuarenta años de vida y donde volcó una concepción espiritual total de la arquitectura.

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Casa Batlló

El arquitecto murió en 1926, atropellado por un tranvía y confundido inicialmente con un mendigo debido a su aspecto austero. Está enterrado precisamente en la cripta del templo que imaginó como una “Biblia de piedra”, capaz de transmitir el mensaje cristiano a través de las formas y de la luz. Antes de la ceremonia de inauguración, el papa descendió a esa cripta para rezar ante su tumba y rendir homenaje al llamado “arquitecto de Dios”.

Parque Güell, entrada (gentileza)

Parque Güell, entrada

La visita papal tuvo además un fuerte contenido simbólico y político. León XIV definió a la Sagrada Familia como un “signo de unidad y concordia” y aprovechó la ceremonia para pronunciar un mensaje de paz en medio de un escenario internacional atravesado por guerras y crisis humanitarias. “No podemos creer en Jesús y promover la guerra”, afirmó durante la homilía, en una de las frases más resonantes de su paso por España. También pidió solidaridad con quienes sufren la pobreza, la violencia y el exilio.

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia

La presencia de los reyes de España, del presidente del Gobierno y de miles de fieles reforzó el carácter histórico del acontecimiento. Para muchos catalanes, la culminación de la torre central significó mucho más que un logro arquitectónico: fue la consagración definitiva del sueño de Gaudí, un artista que imaginó un templo capaz de elevar la mirada del hombre contemporáneo hacia algo trascendente aun en tiempos de fractura y conflicto.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

carlosmpinasco@gmail.com