El rock nacional cambia de piel: tecnología, rock y una nueva generación que ya pisa fuerte
Alejo Kia y Lucas Forna pasaron por El Cruce analizaron la tecnología, la innovación artística y el surgimiento de una nueva escena del rock nacional.
Alejo Kia y Lucas Forna revelaron qué hay detrás de la nueva escena del rock nacional.
Antonella Forclaz y Mica GoyenecheLa tecnología, la recuperación de la tradición del rock nacional y la aparición de nuevos proyectos atraviesan la escena musical argentina. Alejo Kia, compositor, cantante e intérprete, y Lucas Forna, el pianista y director musical, analizaron en El Cruce el vínculo entre las nuevas herramientas y la canción. Surge una nueva generación de artistas que dialoga con referentes históricos.
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La tecnología como herramienta para llevar la canción a nuevos lugares
Para Alejo Kia, la incorporación de tecnología a la música no implica desplazar a la canción, sino ampliar sus posibilidades. “Yo creo que es un recurso más la tecnología, que a mí me gusta por lo general ponerlo al servicio de la canción al final. Finalmente lo pongo al servicio de la canción porque me encantan. La canción como vehículo me parece de lo más potente”, explicó.
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El músico destacó además la influencia de artistas como Gustavo Cerati, Luis Alberto Spinetta y Charly García en la utilización de herramientas tecnológicas como parte de la creación artística. “Gustavo, como Spinetta, como Charly, que son artistas que admiro mucho, que han marcado mucho lo que hago, creo que siempre han sido vanguardia en la manera de usar la tecnología a favor de la música”, señaló.
En ese sentido, Kia planteó que la tecnología también puede funcionar como un espacio de experimentación. “A mí me gusta llevarlo para el lado de las canciones, pero también como experimento, como para experimentar y arrancar por otros lugares también, o llegar a lugares nuevos”.
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Sin embargo, sostuvo que la transformación tecnológica no modifica el valor central de una buena canción. “Para mí no hay con qué darle. Con una buena canción vos podés darle el tratamiento que quieras, pero siempre lo que importa es la sustancia de la canción”, afirmó.
Según explicó, esa capacidad de adaptación permite que una canción atraviese distintas estéticas y formas de producción. “Si la canción está buena, vas a poder sobrevivir a distintos abordajes, por decirlo de alguna manera, ya sea desde la producción, que también entra la tecnología ahí, creo que eso tiene una buena canción, que se pueda moldar a las estéticas”.
Kia también reivindicó la vigencia de la canción como formato, incluso frente a los cambios en los consumos musicales. Para el músico, una composición puede atravesar diferentes tratamientos y lenguajes sin perder su capacidad de permanecer.
Buenos Aires como laboratorio para las nuevas canciones
El proceso creativo de Kia también está atravesado por su experiencia reciente en Buenos Aires. El músico contó que la mudanza modificó su manera de componer, cantar, interpretar y escribir.
“La música viene bien, la música nueva viene gestándose, la verdad que el proceso en Buenos Aires ha influido un montón, siento, en mi forma de componer, en mi forma de cantar, de interpretar, de escribir, porque es un escenario bastante distinto a lo que es Mendoza”, explicó.
Kia destacó especialmente la cantidad de estímulos que recibe en la ciudad. “Me encanta, estoy disfrutando un poco la 'salvajura' de la gran ciudad, en el sentido de la cantidad de información que estás recibiendo todo el tiempo y nutriéndote, entonces naturalmente vas recibiendo eso, como nuevas informaciones que inspiran para las nuevas canciones”.
Su forma de componer tampoco parte necesariamente de una idea cerrada. “Yo siento que no soy el tipo de artista que tiene el concepto antes de empezar el proceso, o sea, yo soy de los que van encontrándolo en el camino, un poco me río pensando a veces que el disco me hace a mí, no sé si hago el disco, pero el disco seguro me va haciendo”.
En ese proceso surgió Nocturno, una de sus canciones más recientes, que definió como un trabajo “bastante crudo”. El músico adelantó además que prepara nuevos lanzamientos.
La búsqueda de nuevas formas de expresión también aparece en el videoclip de Nocturno, dirigido por Mariano. Kia destacó especialmente el trabajo realizado en un espacio reducido y el tratamiento de la iluminación.
“El video fue hecho en un lugar muy chiquito, y realmente su genialidad, para mí la genialidad del video que hizo Mariano es como en la cuestión lumínica, me parece zarpado, la verdad”, señaló.
Una nueva ola del rock nacional recupera viejas canciones
La experimentación convive, para Kia, con una recuperación de referencias de la tradición del rock argentino. El músico consideró que esa tradición no perdió vigencia y que actualmente atraviesa una etapa de renovación.
“Me parece que, de hecho, esa tradición está en un momento re saludable. Me parece que hay un montón de proyectos vinculados a la tradición del rock nacional que están muy buenos a lo largo y a lo ancho del país”, sostuvo.
También destacó el movimiento musical mendocino y los proyectos que conoció desde su llegada a Buenos Aires. “Y yo creo que estamos ante la llegada de una nueva escena de rock nacional, sin duda. Una nueva ola, una oleada. Sí, sí, totalmente”.
Para Kia, el regreso de espacios y formatos como los piano bar puede contribuir a esa renovación. “Yo creo que hay algo que está bueno ahí, más allá de otros reparos que pueda tener al respecto, que es que se hace como un cimiento para que ya empiecen a llegar las nuevas canciones y los nuevos artistas”.
Y agregó: “Yo creo que hay algo, hay una fibra que se está volviendo a conectar con esas canciones, con esos mensajes que traen esas canciones”.
Ese vínculo entre distintas generaciones es precisamente uno de los puntos de partida de La La La, el proyecto que reúne a músicos jóvenes para recuperar el disco homónimo de Luis Alberto Spinetta y Fito Páez, editado en 1986.
Lucas Forna, pianista, tecladista y director musical del proyecto, explicó que la intención no es realizar un tributo convencional.
“Yo lo pienso no como un grupo tributo, porque para mí no es eso. Es mucho más que eso, es más un homenaje”, explicó.
El músico contó que el álbum tuvo pocas presentaciones en vivo y que el objetivo fue volver a ponerlo en circulación desde una mirada actual. “Por situaciones de la vida personal de Fito Páez y de Luis Alberto, en ese momento tan particular, se tocó creo que dos o tres veces en Obras y en Mar del Plata. Es un álbum muy particular y queríamos revitalizarlo, traerlo a este momento”.
La Fábrica, del estudio de Charly García a escenario de una nueva generación
El homenaje encontró además un escenario directamente ligado a la historia del rock argentino: La Fábrica, espacio que durante años funcionó como estudio de Charly García y donde el músico grabó parte de su obra.
Kia destacó la transformación del lugar y su vínculo con la escena actual. “La Fábrica fue el estudio de Charly García durante muchos años, varias décadas. Charly grabó muchos de sus discos ahí”, recordó.
Actualmente, el espacio funciona también como sala de conciertos. Para Kia, esa transformación le suma una dimensión particular a las presentaciones: “Es un lugar cargado de historia y de música y hoy se ha convertido en un lugar de conciertos muy, muy lindo. Realmente suena increíble”.
El proyecto La La La ya había realizado tres funciones en La Fábrica, con localidades agotadas, y tenía prevista una cuarta presentación. La elección del espacio establece así un puente entre una obra creada hace cuatro décadas y una formación integrada por músicos jóvenes.
La banda está conformada por Alejo Kia en voz y guitarra acústica, Luca Bocci en voz y guitarra eléctrica, Santi Axis en batería y programación, Fito Bocci en bajo, Sol Emiliano Langue en teclados y Lucas Forna en piano y teclado.
El trabajo de reconstrucción musical implicó además recuperar y trasladar al papel los arreglos originales. “Yo toco el piano y el teclado también, en varios temas y dirigí, también tuve la difícil tarea de transcribir y traer los arreglos al papel”, contó Forna.
El proyecto suma de ese modo una dimensión de innovación artística que no pasa solamente por la tecnología: también por la forma de reinterpretar una obra histórica, reconstruir sus arreglos y llevarla a un escenario contemporáneo con una formación de músicos jóvenes.
Los músicos mendocinos ganan lugar en Buenos Aires
El intercambio entre Mendoza y Buenos Aires apareció como otro de los fenómenos de la escena actual. Durante la entrevista, los músicos destacaron la presencia cada vez mayor de artistas mendocinos en la actividad porteña.
Forna, nacido en Buenos Aires, describió el fenómeno desde su propia experiencia: “Yo, como buen porteño, tengo que decir que me siento bastante invadido por los mendocinos en el buen sentido, pero sí, vienen a mi ciudad, se quedan a vivir, tocan conmigo. Yo los amo”.
La percepción del pianista coincide con la experiencia de Kia, quien señaló que los artistas mendocinos ya no necesariamente llegan a Buenos Aires solamente como músicos de paso o de gira, sino que forman parte de los circuitos habituales de la escena.
Ese intercambio también se refleja en la integración de músicos de ambas ciudades dentro de proyectos comunes y en la circulación de artistas entre distintos espacios.
Catorce años después, una canción con Paulinho Moska
La conexión entre pasado y presente también aparece en otro proyecto de Kia: una colaboración con el músico brasileño Paulinho Moska, cuyo vínculo comenzó cuando el mendocino era muy joven.
“Está pronto a salir una canción con Paulinho, estoy muy contento, la verdad. Un poco, bueno, de este encuentro que estás contando. 14 años atrás. 14 años después. Venimos a hacer una colaboración juntos, para mí es una alegría y un honor enorme. O sea, Paulinho es lo más grande que hay”, contó.
El encuentro original ocurrió en Mendoza, cuando Kia todavía era un niño y tuvo la posibilidad de compartir un momento con Moska y tocarle una canción. El recuerdo quedó asociado a uno de sus primeros acercamientos a la experiencia de tocar frente a un músico al que admiraba.
“Fue uno de los primeros fogones, capaz, en los que me animé a tocar la guitarra, y había un monstruo de ese calibre, como lo es Paulo. Bautismo o no bautismo, es seguro que fue algo que me marcó”, recordó.
Catorce años después de aquel encuentro, ambos volverán a compartir una canción. La colaboración se suma a una etapa en la que Kia continúa desarrollando material propio mientras participa de proyectos que cruzan generaciones, ciudades y distintas formas de entender la creación musical.
En ese recorrido, la tecnología aparece como una herramienta más dentro de un proceso mucho más amplio: nuevas formas de producción y experimentación conviven con la canción, la recuperación de obras históricas y una escena de músicos jóvenes que vuelve a dialogar con las referencias centrales del rock argentino.


