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El Premio San Francisco de Asís, Alejandro Roemmers, impulsa un histórico "Abrazo por la Humanidad"

Una convocatoria impulsada por el Premio San Francisco de Asís, Alejandro Guillermo Roemmers, escritor, poeta, empresario, productor de cine y filántropo argentino, invita al mundo a abrazarse el 4 de octubre, al cumplirse 800 años de la muerte de San Francisco de Asís.


El próximo 4 de octubre, una convocatoria que tendrá como epicentro la basílica de Asís, propone un gesto tan simple como universal: abrazar a otra persona. Porque cada abrazo recuerda una verdad que nunca deberíamos olvidar: "el otro también eres tú".

La iniciativa, llamada Un abrazo por la humanidad, es impulsada por el Premio San Francisco de Asís, Alejandro Guillermo Roemmers, escritor, poeta, empresario, productor de cine y filántropo argentino, autor de numerosos libros de poesía y novelas, entre ellas El regreso del Joven Príncipe, obra traducida a más de 30 idiomas. Desde hace décadas, su obra y sus iniciativas están vinculadas a la espiritualidad, la fraternidad, el sentido de la vida y el encuentro entre las personas.

Su vínculo con el pensamiento franciscano ocupa un lugar central en su trayectoria. En 2023, la Pontificia Universidad Antonianum de Roma, perteneciente a la Orden Franciscana, le otorgó el Premio San Francisco de Asís, destacando especialmente su forma de ser, su labor filantrópica, su compromiso humanístico, su trayectoria y la promoción de valores espirituales. La distinción tuvo un carácter excepcional: Roemmers fue la primera persona en recibir esta edición especial del premio como reconocimiento a una vida y una trayectoria identificadas con los valores de San Francisco de Asís.

Se propone que ese día personas de todo el mundo se abracen, independientemente de su nacionalidad, religión, cultura o forma de pensar.

Una iniciativa nacida en Argentina que mira al mundo

La convocatoria adquiere un significado especial en 2026, cuando se conmemoran los ocho siglos de la muerte de San Francisco de Asís, ocurrida al atardecer del 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula. Durante este año se celebra además el Año Jubilar Franciscano por el octavo centenario de su muerte, mientras que el 4 de octubre coincide con el cierre del Tiempo de la Creación, que se desarrolla internacionalmente desde el 1 de septiembre. Desde 2026, esa fecha es también fiesta nacional en Italia en honor a San Francisco de Asís. Su figura y su mensaje de fraternidad inspiran la iniciativa, que busca trascender cualquier pertenencia religiosa.

El significado especial de 2026

Un abrazo por la humanidad está dirigido a creyentes y no creyentes, a personas de todas las culturas, nacionalidades y formas de pensamiento. No busca crear una organización ni un movimiento, no tiene fines políticos o comerciales y no contempla la recaudación de fondos. La propuesta es sencilla: que el 4 de octubre, cada persona que quiera sumarse abrace a tantas personas como pueda, allí donde se encuentre, sin importar si son amigos, conocidos o extraños.

El vínculo de Roemmers con San Francisco de Asís

La iniciativa surge en un momento en el que el miedo, la división y el enfrentamiento vuelven a ocupar un lugar cada vez más presente en el escenario mundial. “Hay momentos en la historia, como este, en que no basta quedarse a un lado y mirar cómo el miedo, la división y el enfrentamiento nos llevan a la oscuridad y la destrucción”, expresa Roemmers. Los datos acompañan esa preocupación. Según el Stockholm International Peace Research Institute, Sipri, el gasto militar mundial alcanzó en 2025 los 2,887 billones de dólares, el nivel más alto registrado y el undécimo año consecutivo de crecimiento. Frente a esa realidad, la convocatoria propone un gesto deliberadamente sencillo y en sentido contrario al enfrentamiento: acercarse al otro.

Debemos comprender que el próximo gran salto que requiere la humanidad quizá no sea hacia afuera, sino hacia adentro. No sea llegar más lejos, sino acercarnos más los unos a los otros. No es un salto de tecnología sino de conciencia.

Roemmers no plantea el abrazo como una solución inmediata a los conflictos internacionales, sino como un símbolo de transformación personal y colectiva.

De la preocupación mundial a un gesto concreto

No se plantea que un abrazo pueda detener una guerra ni resolver por sí mismo los grandes problemas de la humanidad. La propuesta parte de la convicción de que los grandes cambios también comienzan en la manera en que miramos al otro, en la capacidad de transformar los corazones y en comprender que “el otro soy yo”. Una idea de hermandad universal que propone cambiar la percepción del otro como un primer paso para cambiar nuestra propia historia.

“Cuando cambian los corazones comienza a cambiar la historia”

En palabras de Roemmers: Quizá millones de abrazos no resuelvan por si solos los problemas del mundo, pero pueden cambiar nuestros corazones. ¡Y cuando cambian los corazones comienza a cambiar la historia!

Somos una sola humanidad

El otro también eres tú. Todos somos hermanos.

* Robbie Finkel. Management y Desarrollo Artístico