El Patio de Jesús María comienza nueva etapa en El Challao sumando calidad a la gastronomía
Omar Griffa es el anfitrión más adecuado en una de las mejores parrilladas de Mendoza, El Patio de Jesús María, un símbolo de gastronomía de calidad.
Clásico de la gastronomía, El Patio de Jesús María, ahora en El Challao.
El renacer de un clásico de la gastronomía de Mendoza es la actualidad de El Patio de Jesús María que ahora atiende en su nueva ubicación, camino al El Challao, para seguir brindando calidad y atención personalizada.
La escena gastronómica de Mendoza vive una de sus transformaciones más significativas con el traslado de un emblema del asado argentino: El Patio de Jesús María.
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Tras décadas siendo una parada obligada en la calle Boulogne Sur Mer, este templo de la carne ha decidido mudar sus brasas hacia el pedemonte, eligiendo El Challao como su nuevo hogar.
Esta mudanza no es simplemente un cambio de dirección; es una evolución que busca amalgamar la tradición de sus cortes con un entorno natural más imponente.
El Patio de Jesús María
Una síntesis sobre esta clásica parrilla de Mendoza es que sostiene su legado de fuego y tradición. La historia de El Patio de Jesús María está intrínsecamente ligada a la cultura del asado en su máxima expresión.
Su nombre ya es una declaración de principios, remitiendo a la localidad cordobesa famosa por su festival de doma y folclore, pero con un sello puramente mendocino.
Durante años, el restaurante original se caracterizó por su ambiente familiar, donde el sonido de los cubiertos y las charlas animadas se mezclaban con el aroma inconfundible del quebracho ardiendo.
Su reputación se construyó sobre la base de la consistencia. Aquí, el punto de la carne no es una sugerencia, sino una ley respetada por maestros parrilleros que entienden el tiempo justo de cada corte.
El Challao
El traslado a El Challao responde a una tendencia creciente en la gastronomía local: la búsqueda de espacios abiertos y el contacto directo con el paisaje. Dominan allí las vistas panorámicas.
El nuevo predio permite disfrutar de la silueta de los cerros, ofreciendo un refugio del bullicio urbano sin alejarse demasiado del centro de la ciudad.
La nueva infraestructura ha sido diseñada para mejorar la experiencia del comensal, con salones más modernos pero que conservan esa calidez rústica que define a la marca.
El entorno natural da la posibilidad de almorzar con el aire fresco de la montaña añade un valor sensorial que complementa la propuesta culinaria.
Gastronomía
A pesar del cambio de código postal, la esencia de la mesa de El Patio de Jesús María permanece intacta. Su propuesta sigue basándose en la excelencia de la materia prima.
Cortes Premium: Desde el clásico costillar hasta el vacío bien jugoso, la selección de carne sigue bajo estándares rigurosos de terneza y sabor.
Entradas con Historia: Las empanadas criollas de entrada y las achuras en su punto exacto (chinchulines crocantes, chorizos artesanales) continúan siendo el prólogo necesario de cada banquete.
Carta de Vinos: Como no podría ser de otra forma en Mendoza, la cava ha crecido para ofrecer etiquetas que maridan perfectamente con la intensidad de la carne roja, destacando los Malbecs de la región.
"Mudar un clásico es un desafío, pero la esencia del fuego es transportable: solo hace falta la misma pasión y mejores vistas", sostiene el anfitrión, Omar Griffa.
La mudanza de El Patio de Jesús María a El Challao marca el inicio de un nuevo capítulo. Es la confirmación de que los clásicos no mueren, sino que se renuevan para seguir ofreciendo, entre montañas y brasas, la mejor versión de nuestra identidad gastronómica.