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El maestro que inventó un método para prevenir las faltas de ortografía

El docente español Víctor Cerrudo propone trabajar los sonidos del lenguaje desde la infancia para prevenir errores de escritura.


Víctor Cerrudo es un maestro español que lleva más de veinte años en las aulas de educación inicial. Su método desafía una de las creencias más arraigadas de la escuela: que la ortografía se aprende leyendo más. Su propuesta se centra en trabajar los sonidos del lenguaje desde muy chicos, mucho antes de agarrar un lápiz.

Hay ideas que circulan en las escuelas y en las casas como si fueran verdades inapelables. Una de las más extendidas es que los chicos que cometen muchas faltas de ortografía es porque leen poco. "Leé más y vas a escribir mejor", se escucha en incontables casas y aulas. Víctor Cerrudo lleva años cuestionando esa idea. Y tiene argumentos sólidos y amplia experiencia para hacerlo. Es logopeda, tiene formación universitaria en Intervención Educativa en Lectura y Escritura por la Universidad Complutense de Madrid, y desde 2005 trabaja como docente en escuelas públicas. Todo lo que propone lo fue construyendo desde el aula, con chicos de cuatro y cinco años.

El problema con la ortografía

Durante años, la ortografía fue tratada en la escuela como algo que se corrige después de que aparece el error. El niño escribe, se equivoca, el docente marca en rojo, y el alumno repite la palabra correcta. Ese ciclo se repite mil veces a lo largo de la escolaridad y, aun así, las faltas de ortografía persisten. ¿Por qué? Cerrudo encontró la respuesta en cómo funciona el cerebro cuando aprende a escribir. Apoyándose en investigaciones de las neurociencias, explica que cuando un chico escribe una palabra de manera incorrecta y nadie lo corrige a tiempo, esa forma errónea queda grabada en lo que los especialistas llaman el "lexicón" —la memoria visual de las palabras—. Y una vez instalada ahí, es muy difícil de borrar. La próxima vez que el niño tenga que escribir esa palabra, su cerebro va a recuperar la versión incorrecta con más fuerza que la correcta.

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Hay ideas que circulan en las escuelas y en las casas como si fueran verdades inapelables.

El razonamiento de Cerrudo es tan lógico como incómodo para el sistema: si el problema es que el error se graba en la memoria visual, la solución no es corregir después sino evitar que el error ocurra. Trabajar la ortografía correcta desde el principio, antes incluso de que los chicos escriban formalmente.

Sonidos antes que letras

Para entender cómo hace eso, hay que conocer el otro pilar de su trabajo: la conciencia fonológica. Se trata de la capacidad de identificar y manipular los sonidos que forman las palabras. No es leer ni escribir —es algo previo y más básico. Es darse cuenta de que "mariposa" tiene cuatro sílabas, que "sol" y "sal" se diferencian por un solo sonido, que si a "tren" le sacamos la "t" nos queda "ren". Parece un juego, y de hecho se trabaja así: con juegos orales, canciones, rimas, adivinanzas sonoras.

La evidencia científica acumulada en las últimas décadas es contundente: la conciencia fonológica es uno de los mejores predictores del éxito en la lectura y la escritura. Los chicos que llegan a primer grado con ese desarrollo más avanzado aprenden a leer con más facilidad y cometen menos errores ortográficos. Cerrudo lleva esa idea al aula de sala de cuatro y cinco años. Propone actividades de pocos minutos diarios para que los chicos jueguen con los sonidos de su lengua. Sin lápiz. Sin cuaderno. Solo con la voz y el oído.

Un método propio: el Vovip

A lo largo de años de práctica, Cerrudo sistematizó su propuesta en lo que llamó método Vovip (Vocabulario Ortográfico Visual para Infantil y Primaria). Tiene dos ejes que se complementan. El primero es el trabajo con la conciencia fonológica: actividades progresivas que van desde reconocer palabras dentro de oraciones, pasando por dividir palabras en sílabas, hasta llegar a identificar y manipular fonemas (los sonidos de cada letra) individuales. Todo en forma oral y lúdica, sin exigir la escritura formal.

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Para entender cómo hace eso, hay que conocer el otro pilar de su trabajo: la conciencia fonológica.

El segundo eje es la sensibilización ortográfica temprana: exposición a las palabras escritas de manera correcta desde el inicio, para que la memoria visual del niño construya representaciones precisas desde el comienzo. La herramienta que usa es una aplicación informática basada en métodos ideovisuales —es decir, el reconocimiento global de palabras— que permite que los chicos "fotografíen" mentalmente cómo se escriben, antes de intentar escribirlas ellos. El resultado buscado es que cuando llegue el momento de escribir formalmente, el niño ya tenga grabadas en su memoria las formas correctas. No como regla memorizada, sino como imagen visual.

El diplomado en alfabetización inicial de Wumbox

Este año Wumbox lanzó Wumbox Academy, una plataforma para la formación continua de docentes, terapeutas y educadores. Victor Cerrudo es uno de los expertos que forman parte del programa del diplomado. Además de estos temas, en su clase también se aborda la grafomotricidad y cómo trabajarla, y la necesidad de adaptar los métodos a los ritmos de cada niño.

Para acceder al diplomado se puede visitar la página de Wumbox Academy