El divorcio del año: la obra de Muscari que promete ser mucho más que una comedia
El divorcio del año se estrenará el 2 de enero. MDZ dialogó con las actrices Guillermina Valdés y Ernestina Pais, quienes aseguran que habrá más que risas.
El elenco está compuesto por Fabián Vena, Juan Palomino, Guillermina Valdés, Ernestina Pais y Rochi Igarzábal.
Para abrir la cartelera porteña del 2026, el 2 de enero se estrenará El divorcio del año. La comedia dirigida por José María Muscari que debutará con funciones de miércoles a domingo en el Multiteatro y prometeconvertirse en el gran acontecimiento teatral del verano.
"Una pareja que se separa pero se aman. Una hija que sufre pero se ríe. Un par de abogados que están dispuestos a todo", esa es la sinópsis de la comedia audaz y contemporánea, que propone una mirada filosa, emotiva y profundamente divertida sobre las relaciones de pareja y los vínculos familiares. Las entradas ya están disponibles en la boletería del teatro y a través de Plateanet.
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“Es un placer inaugurar la cartelera teatral 2026 con un proyecto tan potente. Es una obra que va a dar que hablar: hará reír, conmoverá y quedará en la memoria del público”, adelantó Muscari. Asimismo, la producción está a cargo de Tomás Rottemberg y Juan Manuel Caballé.
La obra reúne a un elenco impactante, integrado por Fabián Vena, Juan Palomino, Guillermina Valdés, Ernestina Pais y Rochi Igarzábal. En el marco del lanzamiento de la cartelera del teatro, MDZ tuvo la oportunidad de dialogar con Valdés, quien interpreta a Evangelina, la mujer que debe atravesar el divorcio, y País, quien hace de su abogada.
El divorcio del año: esto adelantaron las actrices
- ¿Cómo la están pasando en los ensayos? ¿Cómo se llevan entre ustedes?
EP: Es un elenco con muchísima buena energía, lo hablamos hasta con la gente de la boletería del teatro. Para muchos, esta obra es volver al teatro o volver al laburo, y las historias personales de cada uno de los integrantes del elenco son muy ricas, muy fuertes en lo personal. Entonces, cuando todas esas emociones se juntan para el lado del bien, hace que las cosas fluyan, porque somos personas que queremos y disfrutamos cuando otro de los integrantes del elenco tiene un logro en el personaje. Entonces estamos muy contentos.
GV: Lo estamos pasando muy bien. El elenco es increíble, hay una energía hermosa. En lo personal, estoy trabajando un montón. Nos reímos mucho porque José (Muscari) todo el tiempo me dice que yo no tengo el gen del quilombo, y mi personaje es supermediático y superexpuesto. Entonces ahí hay un trabajo que estoy haciendo, y sobre todo también en lo vincular. En la relación de Evangelina con Valentino (personaje que interpreta Fabián Vena) hay unas cuestiones muy profundas, muy de raíz, de una pareja que hace 30 años que están juntos, que ya detona y no quiere saber más nada. Y bueno, ahí empieza el conflicto de la obra. Sobre todo porque uno de los dos que se quiere separar y el otro no. Entonces hay mucha tensión constante. Además, es como si fueran parte, no solo ellos dos y su hija, sino también los abogados, los medios, toda su vida está expuesta y estuvo siempre expuesta, y eso le da como un agregado mucho más pesado a toda la situación que ya de por sí es pesada.
- ¿Qué fue lo que más te costó y lo que más te gustó de interpretar a tu personaje?
GB: Lo que más trabajo en mi personaje es el desborde. Ella está desbordada por todo lo que le pasa, y no lo está pudiendo manejar. Y yo siempre fui quizás muy cuidadosa, muy de de contemplar a los demás cuando tomaba decisiones, y ella es todo lo contrario, es muy explosiva, muy emocional, y se desborda. Entonces, hay algo ahí que yo estoy trabajando, que está bueno para mí como desafío. No hay mucho de mí en Evangelina, pero a la vez estoy transitando cómo puede vivir una persona de manera diferente un divorcio, por ejemplo, que yo lo viví desde otro lugar. Por eso digo que no tengo, quizás, muchos puntos en común ni con las decisiones ni con las formas de afrontar las cosas, pero sí busco todo el tiempo alguna cosita de algún hecho en mi vida que me haya generado mucho desborde emocional y y trabajo sobre eso.
- ¿Qué te gustaría que el público se lleve de la obra?
GV: Es una obra que, primero, uno se va a divertir mucho. Es una obra muy divertida, es una alta comedia como característica de Buscari. Como director es increíble, y la obra es interactiva, porque tiene componentes audiovisuales, música, es una performance por momentos. Pero yo creo que la gente con alguno de los cinco personajes va a encontrar una empatía. Hay algo en lo que transita cada uno de ellos que a todos creo que les va a tocar. Hay que ver qué cosa de cada uno, y sobre todo porque son personajes que armaron una cáscara para para poder ser y estar en la sociedad y por dentro están rotos, ¿no? Habla mucho de eso la obra. Es liviana, pero a la vez es profunda. Eso es lo que me parece muy atractivo de la obra: el vértigo, lo lúdico, la liviandad y a la vez la hondura que maneja.
EP: Bueno, por lo por lo pronto que se lleve lo que mismo que trajo, o sea, que no se lleve cosas de otro (risas). Yo creo que se van a llevar un montón de reflexiones. Parece un lugar común decirlo, pero a mí en el teatro me pasa eso. Hay teatro que me convoca de desde lo visual, hay teatro me convoca desde lo dramático, y en este caso es una obra muy Muscari, donde vos entras diciendo, "ay, voy a ver una comedia, mirá qué lindo", y de golpe, te fuiste y decis, "disculpa, ¿era una comedia o había algo más ahí oculto, escondido?". Son cinco personajes que están en un momento de su vida donde algo va a explotar, la situación está planteada para que se arme un quilombo monumental. Y eso es lo que un poco la vida misma nos pone, ¿no? Nosotros venimos en nuestra historia, en nuestra vorágine personal cada uno y de golpe hay hechos, situaciones, que lo que para vos era importante hasta este momento deja de serlo. Ese cambio de punto de vista abrupto de los personajes me parece un poco la decir, "che, ¿por qué no paramos y antes de tomar determinadas decisiones que creíamos que eran así no pensamos un poquito mejor?" Darse el tiempo, escucharse. Un poco la obra habla de eso, de "Ah, yo pensé que quería esto, pero tal vez no lo quiero".